Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


¿Vamos hacia atrás?


Guaruras de un constructor agredieron a nuestros compañeros Efraín Núñez y Ulises Ruíz, cuando realizaban un reportaje en el Hospital General Norte de esta capital. A Ulises le quitaron la cámara fotográfica que portaba.


Al parecer la agresión se debió al enojo del constructor por la información que un día antes se había dado en este diario, respecto a serias irregularidades en la construcción.


En vez de aclarar las cosas ante nuestros compañeros, la emprendieron a golpes contra ellos seis sujetos que al parecer cuidan la seguridad personal del señor Oscar García, que desde luego no estaba en ningún peligro.


Es necesario que las autoridades procedan contra los responsables de la agresión, pues estamos viviendo en el siglo XXI y según se dice, en un sistema democrático. Si un hecho como el que comentamos queda impune, estaremos retrocediendo a épocas que se creían superadas y que curiosamente, se han venido reviviendo desde que el Partido Acción Nacional, gobierna al país.


Nuestra solidaridad con Efraín y Ulises y nuestra exigencia de justicia a secas, a las autoridades correspondientes.


LOS NUEVOS DIPUTADOS


Los 26 nuevos diputados priístas del Congreso del Estado, tienen características que les son comunes a casi todos: conforman grupos de apoyo para algunos de los aspirantes a la candidatura al gobierno de Puebla para el próximo sexenio; carecen de oficio político, con algunas excepciones que confirman la regla; pocos tienen experiencia administrativa de gobierno; muy pocos tienen alguna ideología política y como consecuencia de todo esto, se parecen a don Cristobal Colón, cuando descubrió a América: no supo a dónde iba y no supo nunca a dónde llegó. Ellos no saben porqué fueron seleccionados y no tienen ni idea de lo que la gente espera de su actuación como diputados.


En esas condiciones su presidente, su guía, su coordinador, pudo ser don José Othón Bailleres Carriles o cualquier otro. Todos, con muy poquitas excepciones, van a aprender en la práctica, lo que en teoría aprendieron en el «curso rápido» sobre cómo legislar, que les fue impartido después de haber sido electos.


Los diputados de antes aprendían en la práctica, pues en cada legislatura eran colados tres o cuatro viejos y experimentados políticos que no solo llevaban la batuta, sino que seleccionaban a los más inteligentes, a los más entusiastas de los «nuevos», para irlos enseñando, orientando, a fin de que en su momento, llegaran a ser maestros de nuevos legisladores.


Cuando los congresos locales empezaron a tener diputados de oposición, siempre había gente capaz, del lado del PRI, para responder los cuestionamientos de los opositores, es decir, no solo vencían por su número, sino que raras veces perdían una discusión en la tribuna.


CONVENCER Y VENCER, DEBE SER SU OBJETIVO


La diputación del Partido Revolucionario Institucional, tiene la mayoría absoluta en el nuevo Congreso local, es decir, podrá imponerse por su número al resto de los diputados que en total suman 15.


Pero su reto debe ser convencer y no solo vencer. Los diputados priístas, casi todos primerizos, tendrán que enfrentarse en la tribuna, a panistas de ideología derechista bien cimentada, con experiencia política dentro de su partido y con un proyecto concreto para desprestigiar al gobierno priísta de Puebla, con miras a las próximas elecciones.


Aunque son 26 los priístas, los panistas les van a dar mucha guerra.


La desventaja de los priístas es que son pocos los que tienen alguna experiencia política y legislativa, y la falta de firmeza en sus convicciones políticas. Ya no saben a ciencia cierta si son de derecha, de centro o de centro izquierda. Ya ni siquiera se asumen como liberales, salvo las excepciones de rigor.


En la legislatura que termina, fueron varios los diputados priístas que cambiaron de bando, que se salieron de las filas del PRI para pasarse a otros partidos y hubo quienes lo hicieron hasta dos veces.


Hace treinta o más años, era impensable que un priísta pudiera intentar siquiera, pasarse al PAN y que éste partido lo recibiera, en la legislatura local que agoniza vimos al líder de la bancada priísta pasarse a Acción Nacional y a este partido, designarlo su candidato a senador de la república.


¿Quién hubiera dicho que un diputado perredista se pasaría al partido de la burguesía y de la reacción? el que lo hiciera estaría loco y sin embargo en la legislatura que termina, un diputado del PRD renunció a esa posición para aceptar su postulación, por el PAN, para una presidencia municipal.


Sí, los tiempos están cambiando, pero están cambiando, en política, para mal. Por eso el ciudadano común y corriente, ya no cree en nada ni en nadie; por eso la actividad política se ha desprestigiado tanto ante el pueblo.


Un presidente, como Vicente Fox, que llegó al poder arropado con el voto mayoritario y con la confianza de la mayoría del pueblo de México, sale como uno de los peores hombres que nos han gobernado en los últimos años, peor que los tecnócratas priístas, porque a la corrupción, se sumó la torpeza, la ineficiencia y sobre todo, la mentira.


SI SE LO PROPONEN, SALDRAN ADELANTE


Desde luego que el panorama no es halagador. Todos los políticos, de diferentes partidos, lo comentan, pero si los priístas que llegaron o que a partir del martes ocuparán una curul por decisión de la mayoría de los ciudadanos en el Congreso del Estado, se lo proponen, pueden llegar a realizar un trabajo digno y hasta destacado.


Para eso deberán en primer lugar, estar unidos: que no los dividan sus intereses políticos a futuro. Si desde la entrada se asumen no como diputados, sino como gente de fulano o de sutano, estarán muertos y sus candidatos o pre candidatos también.


Deberán prepararse a conciencia. El cursito que les dieron debe ser solo el principio. La dirigencia priísta los debe adoptar como alumnos becados para que sepan lo que es el PRI, lo que ha sido a través de la historia, sus aciertos, sus errores. Los debe volver priístas convencidos, liberales. Les deben impartir clases de historia patria.


El fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, dijo que los partidos políticos deberían ser escuelas de política y no lo son, pero el PAN tiene la ventaja de que las escuelas confesionales de todo el país y las diversas agrupaciones católicas, preparan a gente de derecha mientras que de las escuelas públicas del gobierno, salen personas sin ideología, sin conocimiento de nuestra historia. A Luis Echverría se le ocurrió quitar la asignatura de Historia Patria, en la secundaria y a los tecnócratas, capacitar a los jóvenes para ser empleados de los ricos en fábricas y tiendas y para acabarla de completar, a Fox, se le ocurrió que la historia en México empezó con la Conquista española y que lo demás, era lo de menos. ¿Nos podemos extrañar de lo que está pasando?.




 
 

 

 
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