Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


Los factores determinantes


Fueron varios los factores que influyeron en los resultados obtenidos en la pasada elección local, mismos que fueron ampliamente favorables al Partido Revolucionario Institucional y que regresaron al Partido Acción Nacional, a su posición tradicional, de modesta segunda fuerza política en la entidad.


En primer lugar influyó el trabajo previo a las campañas, realizado por el dirigente estatal del PRI, Valentín Meneses, de buscar la reunificación de todos los grupos priístas, muy resentidos por la política excluyente que funcionarios del actual gobierno empezaron a aplicar al inicio de la actual gestión gubernamental.


Se trató de una operación cicatriz callada pero efectiva, que incluso evitó una desbandada que hubiera dejado al Revolucionario Institucional, bastante debilitado.


Si esa operación se hubiera realizado antes de las elecciones federales, otros hubieran sido los resultados.


Otro factor determinante del triunfo arrollador del PRI, lo fue la fuerte división interna registrada en el partido blanquiazul. Nos comentaba un panista que no quiso participar en este proceso y que ni siquiera se tomó la molestia de ir a votar: «Mira, es un grupito que se siente dueño del partido y hasta dueño del estado, pues ya están creyendo que van a ganar la elección de gobernador. Ha sido excluyente hasta con quienes tenemos años de estar en el PAN. Han provocado un descontento enorme al interior del partido y por eso ahora parece que andan solos, muchos nos hemos hecho a un lado».


Un tercer factor, fue la decepción que los gobiernos federales panistas han provocado en la población: Vicente Fox, llegó con un fuerte apoyo popular, pero su frivolidad, sobre todo la de su esposa la señora Marta, la corrupción de que son acusados, la ineptitud de Fox en su desempeño como presidente, su falta de oficio político, su insensibilidad social, su falta de respeto a la institución presidencial, su fracaso en política económica, su fracaso en política internacional, su fracaso en su relación con el Congreso, en fin, el desastre que provocó en el país: político, económico y social, pesó mucho en el electorado.


Pero también ha pesado el cuestionamiento, bastante fuerte, al triunfo electoral del actual presidente de la república Felipe Calderón. Son cientos de miles de mexicanos y logicamente de poblanos, los que creen firmemente que ganó la elección Andrés Manuel López Obrador.


INFLUYO TODO ESO EN EL ABSTENCIONISMO


Todo lo anterior y además, el dicho de más vale malo por conocido que bueno por conocer, influyó para el triunfo del PRI hasta en municipios que Acción Nacional ya tenía como bastiones: Atlixco, Tehuacán, Texmelucan, San Andrés Cholula y otros.


Los últimos ayuntamientos panistas han dejado mucho qué desear y la gente le retiró su confianza al PAN, sobre todo porque muchos de ese partido ya estaban tomando poses de redentores.


Para el abstencionismo además de los factores ya enunciados, tuvo una fuerte influencia la falta de estructura y de organización de los partidos políticos. El único que cuenta con estructura en todo el estado es el PRI y Valentín Meneses así lo entendió y solo la engrasó con visitas a todos los municipios, con pláticas con sus dirigentes municipales y la puso a andar.


La pérdida de identidad ideológica de la militancia de todos los partidos, el paso de un partido a otro sin el menor remordimiento, los pleitos de comadres, con perdón de las comadres, que escenificaron políticos en todas partes, la degradación de una actividad que debería ser altamente respetable, todo contribuyó al abstencionismo. Y no es que del árbol caído se haga leña, pero mucha, mucha culpa tuvo en todo esto, un señor llamado Vicente Fox, que al carecer de oficio, de conocimiento de nuestra historia, de responsabilidad política, todo lo volvió pachanga.


LOS RESULTADOS SON REVELADORES


Los resultados de esta elección demuestran que los ciudadanos comunes y corrientes han aprendido a utilizar el voto como medio para premiar o castigar a los partidos y a los políticos.


Al PAN le quitaron sus joyas más preciadas, los más importantes municipios que gobernaba y le dejaron 52 ayuntamientos de segunda y tercera categoría.


Al PRD, un partido que no ha podido resolver en años sus graves conflictos internos y que carece de estructura y de organización en la entidad, le dejaron 14 pequeños municipios.


El PT, se quedó con cuatro solamente y Nueva Alianza, que por primera vez participó en Puebla en una elección local, se quedó con dos: San Salvador el Verde y Tlaxco.


Nueva Alianza tuvo buena votación en Tehuacán y en Teziutlán y el partido local Esperanza Ciudadana, ocupó el segundo lugar en votación en Teziutlán, donde perdió la presidencia municipal por poquito más de 500 votos.


Después de ver estos resultados, los partidos deberían entrar a una sesión de «ejercicios espirituales», para meditar sobre su actuación en la vida política del estado y del país y pedir, es más, exigir que el Espíritu Santo les mande sus luces para saber qué hacer para las próximas elecciones.


El abstencionismo es una forma de protesta de la ciudadanía, contra los políticos y sus partidos. Si bien es cierto que el deterioro de la vida política en México viene desde que los tecnócratas priístas se hicieron cargo del poder, no cabe la menor duda de que la llegada de Acción Nacional a la Presidencia, acabó de descomponerlo todo.


Ahora hay que empezar desde abajo, a reconstruir todo lo que ha sido destriudo, todo lo que ha sido dañado.


Si los ciudadanos no van a votar y los partidos no hacen nada por recomponer las cosas, empezarán a buscar otras formas menos civilizadas de manifestar su descontento.




 
 

 

 
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