Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


La gran responsabilidad de los priístas electos


En la comida del triunfo y la unidad, del Partido Revolucionario Institucional, celebrada el sábado pasado en Atlixco, el gobernador Mario Marín Torres, insistió en pedir a sus compañeros de partido que triunfaron en las elecciones del pasado 11 de noviembre, que asuman un comportamiento civilizado como representantes populares y como autoridades municipales, atendiendo a todos los ciudadanos por igual, sin distingos de ninguna especie y buscando el entendimiento con quienes en la contienda fueron sus adversarios.


Les pidió a los nuevos ayuntamientos, que realicen un trabajo eficiente y honesto, que no defrauden la confianza en ellos depositada.


Estamos viviendo tiempos diferentes a los que se vivieron en el pasado inmediato. La sociedad mexicana, la sociedad poblana, han evolucionado políticamente incluso rebasando en cultura política, a los partidos y a muchos de quienes se dedican a esa actividad en forma «profesional».


El gobernador sabe, que hay que insistir en la necesidad de que las nuevas autoridades municipales, de que los nuevos representantes populares, asuman su responsabilidad política y social, con los electores.


Si el Partido Revolucionario Institucional ganó mayoritariamente en este proceso electoral, ello se debe a diversos factores y uno de ellos ha sido la decepción que la actuación de los gobiernos panistas, federales y municipales, han causado entre la población.


Otro sin duda, lo fue el talante soberbio y arrogante que muchos dirigentes y militantes del partido blanquiazul adoptaron en el inicio del proceso electoral, creyendo que tenían el triunfo en las manos.


LO QUE NO DEBEN HACER LOS PRIISTAS


Mario Marín Torres, está plenamente consciente de que los priístas recien electos, no deben caer en la soberbia en que cayeron los panistas. Los electores actuales ya no son como los de antes. Saben que tienen una arma poderosa para premiar o castigar a los políticos y a los partidos que los postulan y que esa arma es su voto.


Hoy castigaron al PAN y dependerá del comportamiento de los nuevos funcionarios priístas, si los ciudadanos continúan confiando en ellos.


La responsabilidad de los recien electos es en primer lugar con el pueblo que los eligió, pero también con el partido que los postuló. Ellos deben ser ejemplo de buenos gobiernos, los diputados deben ser ejemplo de buenos representantes populares y si no cumplen con su obligación, si defraudan a los ciudadanos que confiaron en ellos, el PRI puede llamarlos a cuentas, porque un mal representante popular, un mal ayuntamiento, desprestigia al partido que los postuló.


Hay diputados electos y hay presidentes municipales electos, que ya andan pregonando que van a tomar venganza contra quienes no estuvieron con ellos. Eso solo se explica por su ignorancia y su carencia absoluta de sensibilidad política.


Decía el maestro Esteban González (El Pachón) un hacedor de frases célebres llenas de sabiduría política: «Un buen político en el poder, debe hacer amigos y no enemigos. Si hace enemigos, no volverá a estar en el poder».


LA DEGRADACION DE LA ACTIVIDAD POLITICA


La actividad política ha sido siempre dificil. Es la lucha por el poder y esa lucha desata pasiones, odios y rencores.


Los avances de la civilización en los paises democráticos, han ido suavizando esas luchas, para hacerlas más tersas, más civilizadas.


Con todo lo que se diga o se pueda decir de la época priísta de partido casi único, a partir del gobierno del general Lázaro Cárdenas, los políticos lograron que sus luchas por posiciones de poder, se desarrollaran dentro de los cánones de la civilidad política.


Las cosas empezaron a descomponerse con la llegada del grupo tecnocrático, ya que la clase política tradicional, fue desplazada y sustituida por jovencidos sin experiencia, sin sensibilidad, eso sí, cargados de títulos expedidos por universidades gringas, que los hacían sentirse superiores a todos los mexicanos.


Los priístas, acostumbrados a una disciplina sumisa ante el Presidente de la República en turno, no reaccionaron convenientemente y dejaron que los tecnócratas hicieran y deshicieran a su antojo. Cambiaron el rumbo económico del país, abandonaron la política social, nos hicieron un país más dependiente de los Estados Unidos, vendieron todo lo vendible e hicieron cambios en la Constitución de artículos considerados básicos, pues habían sido el resultado de largas y sangrientas luchas populares. Al final, le entregaron el poder a la derecha, corriente política con la que se sentían más identificados.


Lo que estamos viviendo actualmente, es consecuencia de lo anterior. El gobierno de Fox, vino a acabar de descomponer las cosas.


Los partidos políticos se han llenado de oportunistas sin oficio, sin sensibilidad política y social, que aspiran a un puesto solo para ver que sacan (claro que hay excepciones muy respetables). El chisme, el rumor, el periodicazo, que forman parte de la llamada «guerra sucia» que es una aportación del PAN a la política nacional, han sustituido a los proyectos y propuestas.


Por eso la preocupación del gobernador que se expresa en sus constantes llamados al trabajo eficiente y honesto y a la conducta responsable y civilizada de quienes gobernarán al estado en los tres últimos años de su gobierno.




 
 

 

 
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