Sunday, 22 de April de 2018

Jueves, 08 Diciembre 2016 02:10

Selene: cronista de los tiempos tortuosos de Puebla




Written by  Javier Arellano Ramírez

Recordamos a Selene Ríos Andraca ejerciendo el periodismo en los últimos años del sexenio de Melquiades Morales; aquel sexenio apacible, que fue un remanso frente a lo que estaba por venir.


Tocó a Selene hacer la crónica de los años tortuosos de Puebla. Cuando comenzó el sexenio de Mario Marín Torres la consigna era procesar, encarcelar al periodista Mario Alberto Mejía; esa era la encomienda. Para eso un grupo de diputados locales procedió a denunciar al quintacolumnista ante la Procuraduría de Justicia del estado. Pero de paso también denunciaron a Selene Ríos.

 

Era inocultable la fobia, la aversión, la repulsión que Marín sentía por la prensa incómoda; simplemente la aborrecía. Fue en ese contexto en el que se involucró de manera directa en el litigio entre Lydia Cacho Ribeiro y Kamel Nacif Borge. La lógica jurídica indicaba que el llamado “Rey de la Mezclilla” debía denunciar a la autora de “Los demonios del Edén” en el estado de Quintana Roo, pero no; para el empresario fue más fácil hablar con su amigo el gobernador en ciernes y pedirle todas las facilidades del aparato de justicia poblano para procesar a una periodista incómoda.

 

Vistos los hechos en perspectiva fue clara la enorme incompetencia de los asesores de Marín, en especial de Valentín Meneses Rojas, quien en esos meses era el titular de Comunicación Social. La policía judicial de Puebla fue hasta Quintana Roo para detener a una periodista y activista. Y ahí, en ese preciso momento el oriundo de la mixteca desató una tormenta de proporciones inimaginables, incalculables.

 

Lydia Cacho fue internada en el penal de San Miguel en medio del regocijo de sus adversarios. Pero en ese momento la prensa nacional volteó la mirada a Puebla y centro la atención en su gobernador. Meses más adelante se darían a conocer las grabaciones que sepultaron el futuro de un mandatario e incluso lapidaron a su partido político.

 

Pero en esos meses una joven periodista se acercó a Lydia Cacho, le explicó que ella había sido denunciada por diputados locales y que también era una perseguida del marinismo. Entre ambas surgió una especial afinidad.

 

El juzgado poblano se declaró incompetente para conocer del caso por lo que fue enviado a Quintana Roo. Fue la manera fácil de botar una papa ardiendo. Y durante las audiencias que se desarrollaron en la península Selene Ríos se trasladó para dar puntual, riguroso tratamiento al proceso contra Cacho.

 

Meses más tarde vendrían los dos procesos que se abrieron contra Mario Marín ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y ahí nuevamente leímos las posturas, los alegatos, los argumentos de los ministros de la Corte gracias a las detalladas, minuciosas notas de Selene.

 

De ninguna manera debe olvidarse que la periodista también fue víctima de las amenazas del crimen organizado. Y que esas advertencias eran reales, verdaderas.

 

En esos años de 2009 y 2010 venía la embestida azul: la campaña de Rafael Moreno Valle quien enfrentaba a un gobierno lastimado, menguado, notoriamente cansado. Y nuevamente fue la pluma de Ríos la que exhibió y embistió al marinismo y a su candidato.

 

A la entrada del gobierno de Moreno Valle, la periodista dio cuenta de los excesos, de las contradicciones de un gobierno que prometió la transformación de Puebla. Y nuevamente su pluma ácida, irreverente, mordaz, sarcástica, burlona escudriñó el quehacer de los nuevos personajes del poder. Este es buen momento para recordar que también sufrió las consecuencias, las represalias; fue víctima de campañas de odio que buscaron menoscabarla; pero nunca lo lograron.

 

Sin duda fue la gran cronista de los años tortuosos de Puebla.

 

No deja de ser una agreste ironía que Selene Ríos abandonara su cuerpo a los 33 años de edad. Pero de ninguna manera debe olvidarse que ella vivió intensa y profundamente cada uno de los minutos y las horas de esos 33 años.

 

Hoy su pluma es la gran ausente en su Periódico Central. Y vaya que el vacío, la añoranza, la nostalgia embargan a quienes la conocimos de cerca.

 

Siempre extrañaremos tu fina ironía, tu espíritu indomable y aguerrido que ni un minuto dejó de serlo.

 

Siempre te llevaremos en nuestro recuerdo querida Selene.

 

Siempre.

 

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