Monday, 18 de December de 2017

Miércoles, 07 Diciembre 2016 01:42

Carstens: ocaso de los Chicago boys y ¿regreso de populismo?




Written by  Carlos Ramirez

A la memoria de Selene Ríos Andraca, periodista poblana de estilo universal


La renuncia de Agustín Carstens al Banco de México marcó el fin del ciclo mexicano de los Chicago boys o economistas forjados en la economía neoliberal de Milton Friedman en la Universidad de Chicago. Primero a través de Cartas de Intención del Fondo Monetario Internacional y luego vía personeros directos, el pensamiento neoliberal introdujo en 1979 la quiebra de la economía estatista.

 

Los Chicago boys llegaron de la mano del proyecto de mercado definido por Carlos Salinas de Gortari en 1980 con el Plan Global de Desarrollo 1980-1982. El ideólogo de la corriente de los monetaristas fue Josep-Marie Córdoba Montoya como el principal colaborador de Salinas desde 1979 en la Dirección de Política Económica y Social de la Secretaría de Programación y Presupuesto.

 

Aunque forjado en el pensamiento económico tradicional estatista de la UNAM y de la burocracia gubernamental, Salinas construyó la pista de aterrizaje de los monetaristas. El entonces jefe de los Chicago boys mexicanos era en ese entonces Francisco Gil Díaz, jefe del Departamento de Análisis Económico del Banco de México y profesor adjunto nada menos que de Friedman en Chicago.

 

La presencia de los Chicago boys mexicanos en las estructuras de poder primero fue circunstancial por su preparación académica en universidades estadunidenses, pero luego como parte de un proyecto de redefinición de la política económica, el modelo de desarrollo y el Estado y en el tiempo histórico de la crisis del populismo al finalizar el gobierno de Luis Echeverría. Los padres del neoliberalismo y de los Chicago boys Friedman y su socio Arnold Harberger entraron a oficinas del gabinete económico mexicano después de haber asesorado al golpista chileno Augusto Pinochet a refundar la economía de mercado luego de la experiencia socialista de Allende.

 

El autor de Indicador Político publicó en la revista Proceso cuando menos tres textos sobre el arribo de los neoliberales: el 20 de mayo de 1978 hizo la primera lista –nombres, apellidos y cargos– de Chicago boys en el sector gobierno, el 16 de septiembre de 1979 reveló que Harberger estaba asesorando al subsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz y en mayo de 1981 salió una entrevista con el economista André Gunder Frank, alumno crítico de Friedman y Harberger, denunciando la instalación de la ideología neoliberal en el gabinete económico mexicano.

 

Del ascenso de Gil Díaz a la subsecretaría de Hacienda en el gobierno de Salinas en 1988 a la incrustación de Carstens en el Banco de México hasta 2016, los grandes ideólogos del neoliberalismo dominaron la política económica. Si Gil fue el alumno más sobresaliente de Friedman, Carstens se forjó en el pensamiento del FMI en donde llegó a ser subdirector general. Los neoliberales dominaron las oficinas de diseño de las políticas económicas: Pedro Aspe con Salinas, Gil Díaz con Fox, Carstens con Calderón en Hacienda y Carstens en Banxico con Peña Nieto.

 

Lo malo fue que la huida de Carstens del equipo económico no dejó herederos bajo control; Luis Videgaray y José Antonio Meade carecen de una ideología económica, son neoliberales operativos por la dependencia mexicana del FMI y el Consenso de Washington y pueden abrir la puerta al regreso de los economistas populistas, sobre todo por la debilidad institucional y personal del próximo burócrata que tome las riendas de banco central y se someta a las circunstancias políticas de la crisis social.

 

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Política para dummies: La política es la difícil habilidad para entender al otro.

 

Sólo para sus ojos:

 

De acuerdo con organismos ciudadanos vigilantes del presupuesto estadunidense, la familia Obama gastó cuando menos 85 millones de dólares del erario en vacaciones durante sus ocho años en la Casa Blanca. Estos derroches no se castigan, pero sí afectan la imagen de Barack Obama.

 

El recuento de votos puede reventar no sólo el sistema electoral estadunidense sino la democracia. El sistema vigente ya determinó la victoria de Donald Trump y Hillary Clinton aceptó la derrota. Si la revisión cambia el resultado, Hillary tampoco podrá ser presidenta. La clave del sistema electoral de los EE.UU. es su credibilidad. Al final, todo indica que no habrá cambio en los resultados.

 

Y en los juegos de poder, el nombre de Michelle Obama comienza a ser manejado por demócratas como candidata a la presidencia en el 2020, aunque con los mismos problemas de Hillary: el repudio estadunidense a las dinastías. En todo caso, el demócrata más activo es Bernie Sanders, el socialista que perdió las primarias con Hillary y, dicen, el que debió haber enfrentado a Trump.

 

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@carlosramirezh

 

 

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