Monday, 26 de June de 2017

Jueves, 05 Enero 2017 02:23

El gasolinazo provoca crisis política




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

El primer gasolinazo del año está provocando la mayor crisis política de los tiempos “democráticos” del país y esta crisis afecta a todos los partidos políticos, pero principalmente al PRI que es el partido en el poder y el que tomó la decisión del elevado incremento.


 Después de la aplicación de la medida, el PAN, el PRD y toda la chiquillería, han “levantado su voz” que no fue levantada cuando se inició el proceso de encarecimiento del combustible en los tiempos de Felipe Calderón.

 

 Este encarecimiento se debe principalmente a que México no construye ninguna refinería desde que se impuso el sistema económico neoliberal, en tiempos de Salinas, por lo que nuestro país se ha visto precisado de importar gasolina de los Estados Unidos, a razón de cuatro litros por cada diez que se consumen.

 

 ¿Y por qué no se construyeron las refinerías necesarias para no depender de las importaciones, pues somos un país petrolero?

 

 Si echamos a volar la imaginación y a practicar el “sospechosismo”, encontraremos la respuesta.

 

 Se sospecha que a raíz de la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, se exigió a México la apertura en materia energética, es decir, permitir que compañías transnacionales (gringas, inglesas, holandesas, etc.) participaran en la exploración y explotación petrolera en nuestro país.

 

 Sabiendo de antemano que eso causaría problemas políticos, se procedió a debilitar a la empresa estatal, permitiendo la corrupción en alta escala dentro de Pemex, no construyendo ninguna refinería e importar el combustible que hiciera falta para hacer lo que “Juan Garabato” comprando caro y vendiendo barato, lo que provocaría una sangría al presupuesto nacional, ya que vendiendo el combustible a precios bajos, se mermarían miles de millones de pesos al presupuesto nacional, para dedicarlos a subsidiar las gasolinas y el diesel.

 

 Eso justificaría el regreso de las petroleras extranjeras, que fueron expulsadas del país en 1938, pues se le querían subir a las barbas al gobierno de Lázaro Cárdenas.

 

 El actual encarecimiento pues, es parte del plan. En el sistema neoliberal, la ley de la oferta y la demanda es un dogma. Quien no cree en él, estará perdido, parodiando lo que dijo Miguel Ángel Gurría cuando se iniciaba eso del Libre Comercio: “El mexicano que no sepa hablar inglés, estará perdido”.

 

 Ayer habló el presidente Peña Nieto sobre esto: dijo comprender el enojo de los mexicanos, pero pidió también la comprensión del pueblo hacia el gobierno. No elevar el precio, después del encarecimiento del petróleo a nivel internacional sería más perjudicial para la población, que el actual aumento.

 

 El ajuste del precio del combustible pues, constituye una medida “dolorosa pero necesaria”, es la frase que hemos estado escuchando desde Miguel de la Madrid, cuando empezó el periodo de decadencia de la economía nacional, a raíz de la llegada del neoliberalismo que los tecnócratas nos endilgaron en México, por “recomendación” del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, los brazos ejecutores del imperio.

 

 En eso de suplantar la política económica nacionalista y revolucionaria por el neoliberalismo, fuimos “niños de diez”: aplicados y muy bien portados bajo la guía de ese genio de las finanzas que fue Carlos Salinas de Gortari, responsable de toda la debacle del país.

 

 Pero ahora, si el PRI no quiere perder el poder, y está en peligro de perderlo todo, deberá rectificar e inventar una política económica que realmente beneficie a los mexicanos, porque si para el 2018 el pueblo no percibe beneficios en su bolsillo, las cosas para el PRI, el PAN, el PRD y demás partiditos, se van a poner color de hormiga. El que se salvaría un poco, sería Morena, pues ha venido señalando los errores del sistema e insistiendo que con Morena en el poder todo será diferente, aunque no hay garantía de eso, pues una cosa es el discurso y otra la realidad, los hechos.

 

 Lo último que muere es la esperanza: priistas consultados por este columnista, consideran que el gobierno hará algo que mejorará las cosas en lo económico y desde luego en lo político y en lo social.

 

 Habrá cambios en el gabinete: ayer se registraron dos cambios: a Relaciones Exteriores se fue Luis Videgaray, amigo de Trump, sustituyendo a Claudia Ruiz Massieu, y a la Secretaría de Cultura, María Cristina García Zepeda, que era directora de Bellas Artes, quien sustituye al recién fallecido Rafael Tovar y de Teresa.

 

 Se habla de que tendrán importantes puestos en el gobierno federal, Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, quien ya regresó de su misión como embajadora de México en Brasil.

 

 Los priistas pues tienen esperanzas de que el PRI recuperará su perdido prestigio y que tiene tiempo suficiente para hacerlo.

 

 Sinceramente lo vemos difícil, como es muy difícil que el PAN gane credibilidad después de los dos desastrosos gobiernos federales que presidió y que el PRD, llegue a unirse y regresen a él los que se fueron a Morena.

 

 Los políticos de las principales fuerzas del país deben tener en cuenta que en el 2018 se elegirán presidente de la República, gobernadores de casi la mitad de los estados, diputaciones locales, diputación federal, senadores y más de dos mil ayuntamientos, es decir que como nunca antes en nuestra historia, el que pierda la presidencia, puede perderlo todo, tomando en cuenta un principio de derecho que reza: “Lo accesorio, sigue la suerte de lo principal” en una elección como la que se avecina, lo principal es la Presidencia

 

 

 

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