Wednesday, 28 de February de 2024

Martes, 06 Diciembre 2016 03:29

Lo mejor de Selene Ríos en Cambio

A lo largo de 11 años, como periodista en Puebla, Selene Ríos Andraca no dio tregua a los hombres del poder que incurrieron en todo tipo de excesos. Crítica, irreverente, ácida y sin pelos en la lengua, nos deleitó desde Dios en el Poder con cientos de historias. Como periodista tuvo el valor de enfrentarse cara a cara con personajes políticos para cuestionarlos, contar historias desgarradoras y exhibir todo tipo de tropelías. Hoy descansa en paz, y en CAMBIO, orgullosos, difundimos en tinta y papel su legado.

  • Staff / Diario Cambio


Víctima del cura rompe el silencio


Nicolás Aguilar lo invitó a “conocer el sexo”


Selene Ríos Andraca / Enviada especial / Santa Clara Huitziltepec


La lista de víctimas del cura pederasta Nicolás Aguilar Rivera se incrementa. En Santa Clara Huitziltepec vive un pequeño de 15 años llamado Lucio, quien sufrió hace cinco años el acoso sexual del párroco poblano. Con sus propias palabras, Lucio detalla cómo Nicolás Aguilar le invitó a “conocer el sexo”, le preguntó sobre el sexo oral y si alguna vez había tenido relaciones sexuales con “alguien, hombre o mujer” o con sus hermanas.


El infante decidió mantenerse en el anonimato bajo el nombre de “Lucio”, ya que su mamá le prohibió hablar de su experiencia con el padre Nicolás Aguilar y además le pidió olvidar todo.


Sin embargo, Lucio no ha podido olvidar detalles de sus encuentros con Nicolás Aguilar. Tiene pesadillas. Su voz titubea cuando habla del sacerdote, pero asegura que rompe el silencio porque quiere verlo en la cárcel por el daño que ha causado a menores de edad, entre ellos, él. Y asegura estar dispuesto a denunciarlo.


En entrevista con Cambio, Lucio, estudiante del bachillerato y habitante de Santa Clara Huitziltepec, decidió hablar por primera vez ante los medios de comunicación sobre su historia con Nicolás Aguilar.


Fue el 5 de agosto del 2001 cuando Nicolás Aguilar confesó a Lucio en la iglesia de Santa Clara; aquel día, el párroco poblano —acusado de violar a 86 menores tanto en Puebla como en California— le pidió quedarse a solas con él “para platicar”.


“Salió del confesionario, nos sentamos en las bancas y me tomó la mano, pero yo me lo quité y le dije que qué quería, él me dijo que sólo platicar. Él me dijo que fuéramos a donde estaba el santito, pa`dentro, pero le dije que no, que ya me tenía que ir. Me iba como jalando, y en eso llegó otra señora y pues me fui”, dijo Lucio, mientras contemplaba la luz del sol que se colaba en el cuarto donde fue entrevistado.


En esa plática, Nicolás Aguilar le preguntó al infante acerca de su familia, de su intimidad, de sus gustos y su edad. Pero el cura fue más allá, le preguntó a un niño de 10 años de edad si había tenido relaciones sexuales con alguien “hombre o mujer”, con sus hermanas y si alguna vez había tenido sexo oral.


Además Nicolás Aguilar, le preguntó a Lucio si quería saber lo que era el sexo: “Me dijo que si yo tenía sexo con alguien, con algún hombre o mujer, yo le dije que no. Él me dijo que si yo no quería saber qué era eso, y le dije que no”.


En otra ocasión, Nicolás Aguilar intentó “platicar” a solas con Lucio, quien por rechazar al padre sufrió un golpe en su espalda: “La otra vez que lo vi fue en la casa de los compadres de mi papá, no había nadie, yo estaba solo en un cuarto y él entró, me dijo que quería platicar y yo le dije que me iba, pero me jaló y me pegó en mi espalda…”.


Frente a los padres de Lucio, Nicolás Aguilar negó todo: que jamás había golpeado al niño, que jamás le había preguntado sobre el sexo, que jamás le había invitado a conocer el sexo, que ni siquiera lo conocía.


La madre de Lucio llevó a su pequeño con un curandero para curarlo de “espanto”, ya que el niño tenía pesadillas por la noche: “Soñé que el padre era un demonio que me andaba siguiendo, yo iba corriendo y me caía en el pozo y el padre cayó también”. 


Así relata Lucio su tragedia


—Lucio, ¿cuál es tu experiencia con el padre Nicolás? —Se le preguntó al pequeño.


—Lo empecé a conocer en Morelos, me llevaron los compadres de mi papá. Era una fiesta, fuimos y ahí lo conocí. Después lo volví a ver acá (en Santa Clara Huitziltepec), para eso iba a ser la fiesta de agosto, yo iba a hacer mi primera comunión.


— ¿Qué edad tenías?


—10 años.


—Después, me fui a confesar y me confesó rápido, cuando vio que me iba me regresó, me dijo “ven”; entonces me empezó a platicar cuántos años y mi nombre, pero no le dije mi nombre. Ya no había nadie en la iglesia, creo que sólo dos señoras. Salió del confesionario, nos sentamos en las bancas y me tomó la mano, pero yo me lo quité y le dije que qué quería, él me dijo que sólo platicar. Él me dijo que fuéramos a donde estaba el santito, pa´dentro, pero le dije que no, que ya me tenía que ir. Me iba como jalando, y en eso llegó otra señora y pues me fui. La otra vez que lo vi fue en la casa de los compadres de mi papá, no había nadie, yo estaba solo en un cuarto y él entró, me dijo que quería platicar y yo le dije que me iba, pero me jaló y me pegó en mi espalda…


—¿Te pegó?


—Sí en la espalda, yo le dije que no me tenía que pegar, porque era padre y le dije que lo acusaría con mi mamá, pero me dijo que no le dijera nada. Yo me salí del cuarto, porque llegaron las hijas del compadre de mi papá. Yo le dije a mi papá y comenzó a discutir con el padre, pero el padre les dijo que no era cierto. Ya después lo volví a ver en el Grito.


— ¿Durante la confesión, qué te preguntó?


—Me preguntó mi nombre, de dónde era yo y dónde vivía. También si tenía hermanas o no. Y me preguntó por un Roberto y me pidió que le ayudara a buscarlo.


— ¿Te preguntó algo sobre el sexo o algo así?


—Me dijo que si yo tenía sexo con alguien, con algún hombre o mujer, yo le dije que no. Él me dijo que si yo no quería saber qué era eso, y lo dije que no.


— ¿Te preguntó sobre si te habían echo sexo oral?


—Sí, eso me preguntó.


— ¿No le preguntaste por qué te estaba diciendo eso?


—No, porque él es padre, allá él y su conciencia.


¿Te tocó alguna vez?


—No.


— ¿Qué otras preguntas de sexo te hizo?


—Me dijo que si no lo había hecho con mis hermanas.


—¿Te preguntó si te masturbabas?


—No.


—¿Te duele, te lastima, te da miedo estar con padres?


—Sí, una vez con el padre Gilberto fuimos a comer, y me alejé, me daba miedo.


—¿Le contaste a tus papás?


—Sí, me dijeron que hablarían con él. Creo que sí le reclamaron, hasta el padre de acá se enojó.


—¿Nicolás lo negó?


—Sí, dijo que ni siquiera me conocía.


—¿Cómo te afectó en tu vida?


—Cada que lo veía me echaba a correr, siempre tengo ese recuerdo.


—¿Quisieras denunciarlo?


—Pus sí. Pero mi mamá ya no quiere que hable de eso. Me dijo que me alejara de él y que olvidara eso.


—¿Lo has podido olvidar?


—No.


—¿Tienes pesadillas?


—Sí, soñé que el padre era un demonio que me andaba siguiendo, yo iba corriendo y me caía en el pozo y el padre cayó también. Mi mamá me llevó con un curandero y le dijeron que estaba yo espantado.