Friday, 28 de January de 2022

Jueves, 15 Septiembre 2016 04:14

La nueva guerra cristera y la semilla del odio




Written by  Javier Arellano Ramírez

La política entendida como el ejercicio humano realizado entre lo posible y lo probable debe ser plenamente consciente de sus efectos, secuelas, consecuencias.


Todo, absolutamente todo lo que ocurre en este planeta es efecto, consecuencia de una acción anterior. Lo mismo sucede en el equilibrio natural o en la actividad humana. Empero cuando esto llega al terreno de la política las acciones desatan consecuencias que afectan y transforman a una sociedad, una nación o al planeta entero.

 

Esto viene a cuenta por la movilización convocada por la cúpula de la Iglesia Católica mexicana en contra de la fallida iniciativa presidencial de impulsar los matrimonios igualitarios.

 

La propuesta de Peña Nieto, al igual que la de legalizar el uso lúdico de la mariguana solo fueron expresiones mediáticas que buscaban crear la imagen de un estadista de pensamiento progresista y liberal. Es decir solo eran medidas cosméticas que pretendían darle rubor y color a la pálida figura presidencial.

 

Tanto en el caso de la legalización de la mariguana como en los matrimonios igualitarios, Peña Nieto se arrojó a un debate banal, frívolo y superficial. Nunca buscó una lectura profunda. Y lo más probable es que en realidad nunca tuvo la verdadera intención de sacar adelante ambas iniciativas. Solo fueron reacciones cosméticas que buscaban paliar su deplorable nivel de popularidad.

 

Empero, en el otro lado de la banqueta no están jugando. El alto clero mexicano es de medidas severas y rígidas. En particular la Iglesia Católica mexicana tiene una histórica vocación claramente política. En pocos países del mundo la Iglesia ejerce un papel tan político como el que desarrolla en México.

 

Los matrimonios igualitarios, es decir entre personas del mismo sexo, no están sujetos a discusión o debate público. En nuestro país ya son un hecho con toda la personalidad jurídica requerida. Así lo  asentó la Suprema Corte de Justicia de la Nación que desde el 12 de junio de 2015 estableció la jurisprudencia 43 2015, que autoriza a fallar cualquier recurso de amparo en favor de quienes deseen contraer matrimonio igualitario.

 

Entonces la pregunta se hace medular ¿Por qué si la Corte avaló estos matrimonios desde junio de 2015, la Iglesia Católica envía a los obispos y a sus huestes a marchar a las calles de 164 ciudades en septiembre de 2016?

 

El fondo nada tiene que ver con los valores de la familia. En realidad estamos ante un nuevo episodio en la pugna histórica entre Iglesia y Estado. En el fondo es una batalla política más; una nueva Guerra Cristera.

 

Por lo menos desde hace dos años se habló de un claro, inocultable distanciamiento entre el alto clero mexicano y el presidente Peña Nieto.

 

La Iglesia dejó pasar la resolución de la Corte de junio de 2015, pero cuando Peña insistió en una gran iniciativa a favor de los matrimonios igualitarios la cúpula clerical tomó el desplante como una ofensa, un agravio, una provocación. Algo inaceptable para la alta cofradía.

 

Y el presidente de la República que atraviesa por la peor crisis que haya enfrentado un mandatario es una víctima altamente vulnerable para cualquier movilización nacional.

 

La Iglesia sacó a sus alfiles y a sus tropas a las calles. La polémica desatada en el ánimo social no le favorece, al contrario. Pero eso es lo que menos importa a la élite clerical. Lo que verdaderamente le interesa es demostrar músculo y golpear -aún más-, a la ya abatida figura presidencial.

 

Sin embargo también quedó en claro que se está sembrando la semilla del odio y el desprecio contra las comunidades homosexuales. Y esto tarde o temprano tendrá severas consecuencias en la cotidiana práctica social.

 

La llamada “Marcha por la Familia” que se realizó en más de 160 ciudades y a la que asistieron al menos 11 obispos no va a modificar la resolución de la Corte; tampoco va a provocar la caída de Peña Nieto. Pero sin duda si viene a exacerbar los ánimos de una sociedad de por si homofóbica que tiene a flagelar a quienes tienen otras tendencias y preferencias.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en [email protected], sin mx.

 

 

   

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