Friday, 29 de May de 2020

Miércoles, 20 Julio 2016 03:10

La miseria humana y la carroña de Chalchihuapan




Written by  Arturo Rueda

Blanca, además, grabó un corto video donde dijo que no había forma de “devolverle a Doña Elia la vida de su hijo pero sí evitar que un caso así vuelva a repetirse” en un tono de quien vive una infamia en carne propia. Pésima actriz de la infamia, en un mal cálculo creyó que podía beneficiarse electoralmente del caso que levantó una indignación brutal de miles de poblanos en la marcha #PueblaDeLuto


El 10 de mayo de 2016, la campaña electoral de Blanca Alcalá alcanzó su cuota máxima de miseria humana cuando quiso lucrar con el caso Chalchihuapan.

 

Ese día, su equipo de comunicación difundió en redes sociales la reunión de la malograda candidata a Casa Puebla con Elia Tamayo, la mama del niño José Luis Tehuatle, y Araceli Bautista, titiritera de la primera y máxima revoltosa de la región de Chalchihuapan.

 

Blanca, además, grabó un corto video donde dijo que no había forma de “devolverle a Doña Elia la vida de su hijo pero sí evitar que un caso así vuelva a repetirse” en un tono de quien vive una infamia en carne propia.

 

Pésima actriz de la infamia, en un mal cálculo creyó que podía beneficiarse electoralmente del caso que levantó una indignación brutal de miles de poblanos en la marcha #PueblaDeLuto.

 

Oportunismo puro, el tema Chalchihuapan no le dio a Blanca Alcalá un solo voto, pero mostró hasta donde podía llegar su miseria con tal de llegar a Casa Puebla.

 

Al otro día, Alejandro Armenta y Jorge Estefan Chidiac los llevaron al Senado para dar una conferencia de prensa. Toda la atención y respaldo que les negaron en 2014.

 

Ayer, 19 de julio de 2016, en la conmemoración de la muerte del niño héroe de Chalchihuapan, José Luis Tehuatle, Blanca ni se apareció ni se acordó. Se le agotó la indignación que le duró hasta el día de su derrota electoral. Ahora, de regreso en el Senado, dejó de vivir la infamia en carne propia.

 

Otra carroñera, Ana Teresa Aranda, ni siquiera se dignó a poner un tuit en conmemoración del niño que cayó abatido por la negligencia de los policías poblanos. La ex candidata independiente lucró hasta donde pudo, pero tampoco obtuvo ni un solo voto.

 

El movimiento social Chalchihuapan, que tanta indignación causó en 2014 y unió a tantos poblanos en contra de los excesos autoritarios del morenovallismo, hoy es pura carroña.

 

Si la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) AVG/2014 no se ha cerrado, es porque Elia Tamayo —asesorada por Araceli Bautista y Alejandro del Castillo— se niega a recibir la indemnización propuesta por el gobierno estatal: un millón y medio de pesos.

 

La señora Tamayo, y sus asesoras han tasado la muerte de José Luis Tehuatle en 15 millones de pesos, la cifra que consideran justa para que el caso pueda cerrarse ante la CNDH.

 

Por supuesto, el gobierno morenovallista nunca va a pagar esa cantidad. La recomendación de la CNDH puede quedarse abierta eternamente y Elia, juntos con sus carroñeros, seguir marchando hasta la eternidad en mini mítines como los de ayer que ya no convocan ni a cien poblanos.

 

El Lechuzo e Hilario hicieron el ridículo en la explanada del CIS. Eran ellos y sus almas.

 

Chalchihuapan está liquidado por la carroña en la que se convirtió. Los medios rafafóbicos creen que sigue siendo bandera de indignación entre los poblanos, pero el manoseo del escándalo le quitó cualquier legitimidad.

 

Los pobres como Elia Tamayo han vuelto a su pobreza, y los ricos a su riqueza. En medio, se quedaron Araceli y el Lechuzo, sacando tajada a quien se deja y dándole las sobras a la mamá del niño muerto, quien sigue luciendo su sempiterna chamarra rosa, mientras sus titiriteros se visten como madames.

 

 Es la naturaleza de todo movimiento social. Los carroñeros arañan algo y las víctimas nada. Ni el millón y medio de pesos que podría asegurar el futuro de las otras hijas de Elia Tamayo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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