Thursday, 12 de December de 2019

Miércoles, 27 Julio 2016 02:29

La batalla de 2018 será PAN vs MORENA




Written by  Arturo Rueda

Estefan y compañía no entienden la nueva escala de prioridades de los mexicanos, que es la de los poblanos: para 1 de cada 3, de acuerdo con los datos de la encuesta municipal de Mas Data, el principal problema a atender es la corrupción. En ese rubro, nadie puede competir con los priistas: los negativos de Blanca Alcalá se dispararon a 57 puntos. Probablemente es la política peor evaluada en la historia reciente. Y todavía ya hace su mudanza a la Casa Blanca.


Nunca, que yo recuerde, el PRI había caído a tercera fuerza política en la capital poblana. Es la herencia maldita de Blanca Alcalá, Jorge Estefan Chidiac y Pepe Chedraui: inimaginable que el tricolor no llegue ni a dos dígitos de intención de voto rumbo a 2018 y se prepara, otra vez, a perder.

 

Sin estructura ni militantes de renombre, tampoco con recursos, el PRI ha sido desplazado por Morena, ya que el partido de López Obrador ya es la segunda fuerza política en la capital y va a disputarle la presidencia municipal al PAN, así como los siete diputados locales y los cuatro federales de la ciudad.

 

La disputa por Puebla capital, además, condiciona la batalla por la gubernatura que en esta ocasión sí será de un sexenio. Nadie, hasta el momento, ha ganado Casa Puebla sin obtener la victoria en la Angelópolis y su zona metropolitana.

 

En 2004, Mario Marín ganó la gubernatura porque ganó la capital con Enrique Doger. En 2010, Moreno Valle ganó la gubernatura porque ganó la alcaldía con Eduardo Rivera Pérez. Y en 2016, sin pareja en la presidencia municipal, Antonio Gali triunfó 2 a 1 sobre Blanca Alcalá.

 

Parece una obviedad, pero la búsqueda de Casa Puebla comienza en Puebla capital. Y ahí el PRI ya se fue a tercer lugar.

 

Se veía venir, pero nadie esperaba un desplome tan espectacular pese a las peregrinas explicaciones de José Chedraui Budib sobre la contundente derrota sufrida por Blanca en la capital. El líder municipal afirmó que solamente se encargó del distrito XVII y que tres diputados federales —Víctor Giorgana, Xitlalic Ceja y Graciela Palomares— fueron responsables en los otros seis.

 

Muy raro, porque el cargo que ostenta Pepe Chedraui es el de “presidente del PRI municipal”, no “líder del PRI en el distrito XVII” o “presidente del seccional del distrito XVII”.

 

Corresponsables en el hundimiento espectacular, cómplices, Jorge Estefan y Pepe Chedraui han decidido cubrirse las espaldas. El primero va a evitar que Chedraui sea removido de la jefatura del PRI municipal, aunque sí habrá designación en los otros 216 comités municipales. Nadie explica la excepción.

 

A su vez, Pepe Chedraui guarda silencio de las causas de la derrota y de dónde quedaron los 327 millones enviados por el CEN.

 

La complicidad entre ambos quizá se ha roto una vez que Pepe Chedraui se ausentó de la votación de la cuenta pública 2015 de Rafael Moreno Valle, pero no fue capaz de sostener en tribuna o con su voto la cascada de denuncias que el PRI hizo a lo largo de la campaña.

 

¿Cómo va a escalar el tricolor del tercer al primer lugar en apenas 20 meses? ¿Cómo va a recuperar la confianza de los electores?

 

Estefan y compañía no entienden la nueva escala de prioridades de los mexicanos, que es la de los poblanos: para 1 de cada 3, de acuerdo con los datos de la encuesta municipal de Mas Data, el principal problema a atender es la corrupción.

 

En ese rubro, nadie puede competir con los priístas: los negativos de Blanca Alcalá se dispararon a 57 puntos. Probablemente es la política peor evaluada en la historia reciente. Y todavía ya hace su mudanza a la Casa Blanca que le regalaron sus constructores favoritos. No tiene pensado devolverla, como sí hizo Peña Nieto.

 

El priista que aspire a la gubernatura en 2018, ya sea Doger, Lastiri o Pikachú, probablemente tenga un papel testimonial. Testigo de la batalla entre el candidato del PAN y el de Morena, un partido que no tiene estructura pero tiene a López Obrador en la boleta. Por lo menos en Puebla parece suficiente.

 

Pese a los datos mortíferos, no hay intenciones de reconstrucción. Convocado por Ochoa Reza para la primera reunión con comités estatales, Estefan prefirió seguir sus vacaciones y enviar a Rocío García Olmedo a ver qué se ofrecía. El oaxaqueño sigue feliz en Miami.

 

En su ausencia, el PRI votó a favor de la cuenta pública de Moreno Valle. Luego, unos escuálidos priistas salieron a defender a los ambulantes, así como a condenar la balacera en pleno Centro Histórico y sólo dieron de reír.

 

8.9 % de intención de voto en la capital. En el PRI, todo lo demás es retórica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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