Tuesday, 17 de May de 2022

Jueves, 24 Noviembre 2016 03:22

Los mismos perdedores en la misma mesa




Written by  Arturo Rueda

Hoy, es todos unidos contra Lastiri. Ayer, fue todos unidos contra Estefan. Mañana, será todos contra Doger. Pasado, será todos contra Zavala. Siempre, será todos contra Blanca. La cubeta de los cangrejos. Así, encerrados en su mezquindad, pasan sus días los peces gordos del tricolor, sin entender que el problema no son los agandalles de tal o cuál personaje, sino su distancia respecto de las verdaderas preocupaciones de los poblanos


Transcurridas las primeras 24 horas de las 48 que el PRI estatal le dio a Juan Carlos Lastiri para bajar su propaganda personalizada so pretexto de aparecer en la revista Diálogos, nadie sabe si el subsecretario de la Sedatu cumplirá la instrucción girada por Estefan Chidiac o simplemente dejará en ridículo a los cangrejos que quieren jalarlo de regreso a la cubeta de la mediocridad. La amenaza de los Zavala, Armenta y compañía es que si Lastiri no baja los espectaculares ellos subirán los suyos, ¿por qué simple y sencillamente no lo hacen?

 

Sentados en torno a la mesa de aspirantes, enfrascados en cerrarle el paso a quien trata de adelantarse, queda claro que nadie en el PRI poblano entiende lo que ha pasado en las elecciones de 2010, 2013 y 2016: los poblanos ha manifestado con votos su rechazo a esa clase política rancia del tricolor, cuyos protagonistas continúan siendo los mismos responsables de esas sendas derrotas. Resulta explicable que continúen aferrados a la ubre del poder.

 

Quizá a ellos se les ha olvidado, pero aquí va una lista de lo que los poblanos no hemos olvidado de los peces gordos del tricolor.

 

Que Alejandro Armenta, primero como dirigente estatal y luego como coordinador, es corresponsable de las dos derrotas brutales en 2010 y 2016. ¿Con qué calidad aspira?

 

Que Blanca Alcalá fue exhibida escandalosamente en sus manejos patrimoniales oscuros, y eso que apenas se dio a conocer la mitad de sus irregularidades. ¿Acudió a esa reunión, vía telefónica, en calidad de aspirante o sólo de metiche?

 

Que Alberto Jiménez Merino fue movido como aspirante en 2016 por la mano oscura de Mario Marín, y que nunca ha sido capaz de movilizar ni a su familia. ¿Con qué respaldo busca enchinchar ahora?

 

Que Javier López Zavala inició el descalabro tricolor en 2010, y aunque se arregló en 2016 para apoyar a Blanca Alcalá, su supuesta estructura estatal no hizo nada para equilibrar el resultado. Igualito que cuando él era el candidato.

 

Que Enrique Doger ha sido desplazado dos veces por su partido, pese a tener mejor posicionamiento, y que cada vez actúa de forma más institucional casi casi como seccional, a pesar de tener la oportunidad de irse a Morena. ¿Le harán el fuchi por tercera ocasión y aguantará vara?

 

Que Jorge Estefan Chidiac condujo la campaña más desastrosa de la historia, y en términos absolutos, obtuvo la menor votación en la historia del PRI poblano. Y que pese a ese desastre, se agarró a la dirigencia estatal con las uñas sin honrar la cultura de la dimisión.

 

Que Juan Carlos Lastiri lleva todo el sexenio en el gobierno federal y aunque presume del control de delegaciones y estructura, su posicionamiento es muy pobre, por eso tuvo que acelerar en la promoción de su imagen. Y que aunque le juró apoyo a la senadora Alcalá, a mitad de la campaña desapareció y no hizo nada para evitar la derrota.

 

¿Quién de ellos tiene calidad o ideas para reinventar al PRI de Puebla? Pues ninguno. Son personajes enquistados, adictos al reciclaje, pero que no gozan del atractivo en el electorado poblano porque, a excepción de Doger, todos son hijos políticos de Mario Marín.

 

Hoy, es todos unidos contra Lastiri. Ayer, fue todos unidos contra Estefan. Mañana, será todos contra Doger. Pasado, será todos contra Zavala. Siempre, será todos contra Blanca. La cubeta de los cangrejos.

 

Así, encerrados en su mezquindad pasan sus días los peces gordos del tricolor, sin entender que el problema no son los agandalles de tal o cuál personaje, sino su distancia respecto de las verdaderas preocupaciones de los poblanos. Politiquillos que hacen politiquería.

 

Y todo para que Lastiri sostenga su promoción amparado en que no fue él, sino una revista la que compró los espectaculares. ¿Lo van a expulsar? Claro que no: sólo hicieron el ridículo. A ver con qué batea de babas salen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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