Saturday, 20 de July de 2019

Lunes, 09 Enero 2017 02:50

El sexenio que se nos acaba y el que se nos viene encima




Written by  Arturo Rueda

¿Gali aceptará dócilmente la construcción de la candidatura de Martha Erika o buscará diseñar un sucesor que responda a sus propias necesidades? El gobernador electo renunció a muchas cosas en favor del proyecto de Moreno Valle, como no terminar su periodo de alcalde y esperar hasta 2018 para ser un gobernador de seis años


Con apenas 22 días para entregar el poder formal de Casa Puebla y con el cierre del sexenio a la vista, Rafael Moreno Valle iniciará el juicio histórico a su gestión tan pronto abandone el poder. Este juicio se realizará durante el séptimo año de su gestión, el más peligroso, ya que se empalmará tanto con el desarrollo de sus aspiraciones presidenciales con el PAN, así como con el proyecto inédito de convertir al estado en un bastión con su apellido propio al impulsar la carrera de Martha Erika Alonso a la gubernatura. Si ‘Invernalia’ es de los Stark, Puebla es de los Moreno Valle. 

 

Pero hasta ahora todo son sus supuestos. Se dice, en la lógica de las negociaciones, que solamente en caso de que Moreno Valle no obtuviera la candidatura presidencial, negociaría con quien la obtenga —Anaya o los Calderón— una senaduría por la vía plurinominal, además de la designación de su esposa como candidata a la gubernatura, así como para otro incondicional la alcaldía de Puebla capital, como pago a su respaldo y operación electoral. 

 

Aunque en realidad, este parece ser el único camino en el que trabaja el morenovallismo como demuestra el procedimiento jurídico de responsabilidades iniciado al ex alcalde Eduardo Rivera Pérez en los últimos días del 2016, ya que al interior de Acción Nacional es el único personaje con el peso específico para disputar la candidatura mediante la aglutinación de personajes descontentos y traidores al sexenio que acaba.  ¿Sin Lalo Rivera, qué otro personaje puede intentarlo? 

 

El otro escenario parece lejano: de obtener la candidatura presidencial, Moreno Valle se llevaría a Martha Erika a la campaña presidencial, así como a todos sus operadores electorales y financieros, dejando el paso libre a una negociación con Margarita Zavala para permitir a Eduardo Rivera Pérez obtener la candidatura panista a Casa Puebla. 

 

Ambos escenarios pasan por alto la opinión de Antonio Gali Fayad, a quien conoceremos verdaderamente a partir del 1 de febrero cuando comience a ejercer el poder a cabalidad. Si el apotegma de que el poder ‘apendeja’ a los inteligentes y vuelve locos a los pendejos, Gali mostrará de qué está hecho y cuáles son sus pautas y proyectos. Hasta ahora es una incógnita. 

 

Gali se ha aprovechado de la tersa y larga transición gubernamental que inició después de ganar, pero los asuntos candentes lo esperan. Tan pronto como se convierta en gobernador en funciones, enfrentará los efectos en cadena de la crisis económica del 2017 y todo su impacto social, así como las medidas dolorosas pero necesarias. 

 

Pero también llegarán las prerrogativas del poder. ¿Gali aceptará dócilmente la construcción de la candidatura de Martha Erika o buscará diseñar un sucesor que responda a sus propias necesidades? El gobernador electo renunció a muchas cosas en favor del proyecto de Moreno Valle, como no terminar su periodo de alcalde y esperar hasta 2018 para ser un gobernador de seis años. 

 

En vez de eso, Gali aceptó entregar la alcaldía que él ganó a Luis Banck, y después, ganar la elección para gobernar sólo 1 año 8 meses. ¿También va a ceder entregar su sucesor en 2018, así como el inmenso paquete de posiciones políticas, como senadurías, diputaciones federales, locales y ayuntamientos? 

 

El futuro, es una tontería escribirlo, es una caja de sorpresas. El gasolinazo avalado por el PRI y el PAN despertó demonios en la sociedad mexicana que nadie esperaba y aunque adelantar la liberalización del precio de los combustibles a 2017 tiene por objetivo, en teoría, evitar todo el impacto de los costos electorales, lo cierto es que López Obrador y Acción Nacional se perfilan como finalistas de la competencia del 2018. 

 

Trasladando el escenario a Puebla en 2018 la competencia por la gubernatura se va a dar entre el candidato de Morena y si nada se mueve, Martha Erika Alonso, con el tricolor haciendo de palero del morenovallismo pero sin posibilidades. Y sin embargo, algo tendrá qué decir el gobernador Gali, quien puede mover escenarios de acuerdo con sus propias alianzas. 

 

El sexenio de Moreno Valle agoniza, no así el morenovallismo que amenaza con vida política después del 30 de enero del 2017. Con mucha ingenuidad, los odiadores del gobernador poblano aplauden rabiosamente el final de su periodo, sin entender que la influencia del mandatario más exitoso desde Ávila Camacho se plantea como transexenal.

 

¿Puede hacer Moreno Valle que la influencia transexenal se traduzca en la elección de su esposa como gobernadora? A eso nos dedicaremos a analizar en los próximos meses.

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