Friday, 04 de December de 2020

Martes, 10 Enero 2017 02:49

El PRI pasó de partidazo a irrelevante: su extinción prevista para 2018




Written by  Arturo Rueda

La extinción del PRI está prácticamente decretada en ambos extremos del polo ideológico: los priistas más conservadores van a terminar haciendo campaña por el PAN y Margarita Zavala, mientras que los resabios nacionales y nostálgicos históricos del PRI van a alimentar el ejército electoral de López Obrador


En ningún momento de la pavorosa crisis económica de 1995-1996, ni en su secuela del Fobaproa, se vieron imágenes semejantes a las marchas ciudadanas espontáneas en contra del gasolinazo, así como la ola de saqueos y actos vandálicos. Si la consecuencia para el PRI del error de diciembre fue la pérdida de la Presidencia en 2000, por simple analogía histórica, la consecuencia del gasolinazo para el tricolor será su inevitable extinción: un partido que difícilmente llegará a los 20 puntos porcentuales en la batalla del 2018.

 

En esa elección presidencial tendrá un papel testimonial, ya que la verdadera competencia se va a dar entre el PAN y López Obrador. El tricolor se irá a un tercer lugar que no necesariamente sería dramático, debido a que en la presidencial del 2006 con Roberto Madrazo ya les ocurrió y lograron sobrevivir. Pero si lo hicieron fue gracias a que lograron defender sus bastiones regionales, gubernaturas, congresos locales y alcaldías, botín más que suficiente para regresar a Los Pinos en 2012.

 

Sin embargo, el nuevo calendario electoral que hace concurrente la elección presidencial del 2018 con las estatales, juega en contra de la supervivencia regional del tricolor que perderá en cascada gubernaturas, mayorías en los Congresos locales y los ayuntamientos más importantes.

 

La extinción del PRI está prácticamente decretada en ambos extremos del polo ideológico: los priistas más conservadores van a terminar haciendo campaña por el PAN y Margarita Zavala, mientras que los resabios nacionales y nostálgicos históricos del PRI van a alimentar el ejército electoral de López Obrador.

 

En esa dinámica, desmembrado por ambos lados es complicado que el PRI llegue a los 20 puntos, aunque si las cosas siguen empeorando, la cifra más realista lo ubicaría entre 15 y 20. Tomando en cuenta que Peña Nieto ganó en 2012 con el 37 % de la votación, en seis años y gracias a la gestión del mexiquense habría perdido cuando menos 17 % de su votación que ya es de por sí iba en franca declinación.

 

Al mismo nivel de mala noticia se ubica la eliminación de los protagonistas del gasolinazo. Cuando llegó a Hacienda en noviembre pasado, José Antonio Meade fue incluido inmediatamente como un poderoso aspirante presidencial que por si fuera poco, era el puente con el PAN de los Calderón con los que también fue titular de la SHCP. Luego que sacó adelante la compleja aprobación del Paquete Fiscal 2017, su eventual candidatura se fortaleció e incluso varios priistas en todo el país conformaron un frente para impulsarlo, entre ellos Jorge Estefan Chidiac.

 

Pero como instrumentador del gasolinazo, así como el único miembro del gabinete que articuló una especie de discurso de defensa, la candidatura de José Antonio Meade se esfumó, dado que ahora concentra todo el costo de la impopular medida, junto con el malquerido Luis Videgaray de regreso en Relaciones Exteriores.

 

Para tener aunque sea una mínima oportunidad, el PRI debe postular al menos priista de los aspirantes y también al menos vinculado a Peña Nieto y sus reformas. Y claro, otro requisito es que tenga la cola lo menos larga posible, lo que hablando de priistas es literalmente imposible. En esa línea se menciona constantemente al viejito Narro como probable candidato, ya que Osorio Chong también estaría liquidado.

 

A nivel local ocurre lo mismo.

 

La candidatura del tricolor poblano para 2018 luce francamente irrelevante toda vez que todos los aspirantes han sido liquidados por el mismo fenómeno. Jorge Estefan Chidiac fue el padrino que defendió el gasolinazo en la tribuna de San Lázaro y ese video lo tienen guardado todos sus enemigos listo para explotárselo en campaña. Juan Carlos Lastiri, además de todos sus déficits, formó parte del gobierno de Enrique Peña Nieto (además que su cola patrimonial es muy muy larga) en Sedesol y Sedatu. Alejandro Armenta votó a favor del gasolinazo y Enrique Doger Guerrero por la reforma energética. ¿Quién se salva?

 

Nadie por supuesto. El gasolinazo va a extinguir prácticamente a la generación marcada por los fracasos del 2010 y 2016, permitiendo una completa regeneración de la organización para 2024, aunque para esos años el PRI como existe actualmente habrá desparecido.

 

 

Con la extinción de su partido los priistas van a pagar su entreguismo a Peña Nieto y su incapacidad para obligarlo a reconducir el rumbo de su mal gobierno. Un tercer lugar en las presidenciales de 2018 y varios desastres regionales serán la única huella que va a heredar el mexiquense quien pasará a la historia como el enterrador oficial de su partido. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rate this item
(0 votes)
comments powered by Disqus