Wednesday, 16 de June de 2021

Martes, 31 Mayo 2016 02:53

Se arman en Tlalancaleca para enfrentar a chupaductos (Fotos y Video)

Con escopetas, palos y piedras se pertrechan campesinos para enfrentar a los ladrones de combustible. La noche del domingo capturaron a dos de ellos y gritaban “¡Vamos a lincharlos, vamos a lincharlos!”, “hay que catear la casas primero”, mientras que las autoridades negociaban la liberación de éstos.

  • Elvia Cruz / @cruz_elvia


Tlalancaleca, Pue. Están armados con escopetas, palos y piedras. Son alrededor de 200 los campesinos de la comunidad de San Francisco Tláloc, hombres y mujeres que buscan dar una lección a una banda de chupaductos que tiene asolada a su comunidad. La noche del domingo capturaron a dos de ellos y una semana antes les confiscaron 20 vehículos con bidones.


La indignación en este pueblo, de no más de mil 500 habitantes, los obligó a organizarse primero, y después a buscar armas con las cuales enfrentar a la mafia que opera ordeñando los ductos de gasolina en la zona, en la que incluyen a sus propios vecinos, a quienes tienen ubicados y los han visto guardar el combustible robado. Incluso, aseguran que están empleando a sus niños como “halcones”.


“¡Vamos a lincharlos, vamos a lincharlos!”, ”hay que catear las casas primero”, gritan de manera unánime, mientras el delegado de la Secretaría General de Gobierno (SGG), Roberto Solano busca convencerlos para entregar al Ministerio Público a los dos hombres que mantienen retenidos en la Alcaldía auxiliar.


En los alrededores, aumenta el número de ministeriales y policías estatales. Todos portan armas largas, pero los vecinos no se atemorizan, ni siquiera los que traen sus escopetas y no tienen permiso para portarlas.


“Algunos están aquí, escuchando. Hay que actuar ya, porque para mañana vacían sus bodegas”, denuncia una señora con fuerza. “Todos sabemos quiénes son. Vamos a buscarlos”, insta otro hombre.


Confiesan que hay vecinos dentro de una banda que los han visto circulando en sus predios para “ordeñar” los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) de la zona. A escasos 300 metros del zócalo del pueblo.


“Vamos a matarlos”


“Tráiganlos. Vamos a matarlos”, dice otra mujer de la tercera edad al tiempo de narrar que desde su ventana observó cómo alrededor de las 23:00 horas unos hombres se acercaron en camionetas y motocicletas para disparar cerca de la presidencia auxiliar la noche del domingo 29 de mayo.


Uno de ellos, miembro de una policía comunitaria que se conformó el pasado 25 de mayo, asegura que una bala cruzó a su lado. Los hombres armados intentaron asesinarlos como parte de una venganza debido a que en dicha fecha, dejaron el miedo atrás y se organizaron para dar un primer paso contra los ladrones de combustible.


La primera acción que tomaron los campesinos fue perseguir a los integrantes de la banda. Pero en dicho momento no tuvieron la suerte de atrapar a ninguno y únicamente lograron decomisar 20 unidades con bidones, de las cuales quemaron cuatro. Esta vez, su organización consiguió retener a dos supuestos delincuentes.


Después de más de 12 horas, los convencen para no hacer justicia por propia mano y bajo la promesa de que se instalará un retén mixto en la entrada para combatir el delito, los campesinos entregan a los dos retenidos.


Previamente, reiteraron que están dispuestos a dar sus vidas para garantizar seguridad a sus hijos, pues no sólo temen que sus hijos le tomen el gusto a convertirse en chupaductos, sino a una explosión como la ocurrida en 2010 en San Martín Texmelucan, cuando una toma clandestina derivó en un accidente de este tipo que dejó 30 muertos y decenas de heridos.


Un alcalde amenazado de muerte


El presidente municipal de San Matías Tlalancaleca –al que pertenece San Francisco Tláloc–, Óscar Anguiano llega cerca del mediodía. Lo reciben entre reproches de no poder garantizarles seguridad.


A los pocos minutos admite estar rebasado por esta banda que denomina “crimen organizado”. Confiesa que está amenazado desde noviembre pasado y que al enterarse de la balacera del domingo, sacó a su familia del pueblo.


“En noviembre, mi familia fue amenazada de muerte y su servidor. Tuve que huir dos meses de mi pueblo. Diciembre y enero no estuve, y anoche, al saber, tuve que sacar a mi familia. Mi familia no está ahorita en la casa”, indica.


La confesión genera aún más reclamos, pues los pobladores indican que ellos no tienen a dónde ir.


“Aquí al pendejo que encuentre va a chingar a su madre”, promete Anguiano, frase con la que busca convencer a los campesinos que está preocupado e indignado al igual que ellos.


En el último año aumentó en un 233% el número de ordeñas


En el último año, creció en un 233 % las tomas ilegales a ductos de Pemex en San Matías Tlalancaleca, al pasar de seis hechos en 2014 a veinte al cierre de 2015.


La versión oficial da cuenta que las primeras “ordeñas” se registraron en 2012 con un total de ocho, mientras que en 2013 bajó a cuatro.


¿Conflicto entre bandas?


El secretario de Seguridad Pública estatal, Jesús Rodríguez Almeida consideró el viernes pasado que podría tratarse de una disputa entre dos bandas por mantener el control de las tomas clandestinas en esta población, aunque delegó la responsabilidad de investigar a la PGR.


“Una vez que nos pidieron apoyo, evidentemente acudimos con bastante personal para hacer recorridos en el lugar, buscando evitar que existan enfrentamientos entre grupos de chupaductos y población. Aunque también hemos notado que en ocasiones, hay personas que son de otro grupo y se dicen ciudadanos que están hartos de la seguridad. Habría que verificar, o en su caso, la PGR tendrá que profundizar en la investigación para ver cuál es la responsabilidad de esas personas (los habitantes)”, dijo en una entrevista el pasado 27 de mayo, tras el primer enfrentamiento.