Sunday, 29 de November de 2020

Lunes, 24 Octubre 2016 02:18

VIDEO: Narra Lizethe drama de su relación violenta con #LordAndasdePuta

La víctima de violencia de género relata su relación tóxica con Giovanni Barroeta. En entrevista con CAMBIO cuenta cómo el joven la golpeó en más de una ocasión, y la amenazaba con hacerle algo a su hija, quien vio en más de dos ocasiones la humillación que recibía su madre por parte del padrastro

  • Alberto Melchor / @AlbertoMelchorM


“Me las vas a pagar con tu hija”, fue una de las tantas amenazas con las que Giovanni Barroeta Santos, mejor conocido como #LordAndasDePuta, retuvo a su pareja Lizethe por casi un año en una relación tóxica que el pasado domingo 16 de octubre tuvo un dramático desenlace cuando la golpeó y abusó sexualmente de ella, además de advertirle que cumpliría las amenazas de muerte que en repetidas ocasiones le hizo.


Con el temor de que el papá de su agresor se aproveche de los compadrazgos que presume para conseguir la libertad de su vástago en la audiencia a celebrarse este día por el proceso legal de violación, Liz narró en entrevista exclusiva para CAMBIO las golpizas que recibió de quien se enamoró tras conocerlo en un antro en octubre del 2015, y que en menos de un año la mandó dos veces al hospital.


Los celos de Giovanni lo llevaron a un paso del feminicidio


En octubre del 2015 Liz conoció a Giovanni, un sujeto que en estado de ebriedad le coqueteó en un antro de la capital poblana, que a la postre se convertiría en su pareja sentimental y que a principios de este año decidieron vivir juntos con la hija de ella, de tan sólo nueve años de edad.


“Nunca fue algo planeado de ‘vamos a vivir juntos’, todo se fue dando. Como él vivía solo, y yo vivía sola, entonces él se quedaba en mi casa o yo me quedaba en su casa. Las agresiones se fueron dando poco a poco, al principio nunca me tocaba, sí a mis cosas –el celular–”, explicando que el principal detonante de la violencia eran los celos incontrolables de Giovanni.


Un mensaje de WhatsApp, un comentario en Facebook o incluso ‘chismes’ de sus amigas eran suficientes para que él la insultara diciéndole “que si andaba de puta…” o la increpara sobre sus amistades hasta que un día los golpes comenzaron y fueron subiendo de intensidad con el paso de las semanas.


‘Enamorada’, como refiere, al principio intentó alejarse de sus amistades y poco a poco dejó de salir a fiestas. Su miedo permanecía aun cuando estaba de visita en Nayarit con su familia, donde sentía pavor de ir a fiestas o lugares públicos por temor a que Giovanni le marcara recriminándole porque salía mientras él estaba en Puebla trabajando.


Al respecto Liz narra que “la primera vez que me golpeó me sorprendió porque no había motivo, sólo estaba muy tomado y quería quedarse en mi casa y yo le dije que no (…) ahí fue la primera vez que me golpeó y estaba mi hija presente”, sin embargo, Giovanni prometió cambiar y hasta someterse a una terapia de pareja con tal de regresar con ella.


Me amenazó con mi hija


Después de salir de Nayarit a mediados del 2015 para continuar sus estudios como cosmetóloga en compañía de su hija, Liz se instaló en Puebla en un departamento donde ambas vivían hasta que llegó Giovanni. Aunque sobrio y de buenas intentaba simpatizar con la pequeña, de malas la agredía verbalmente y le rompía sus juguetes, como hiciera con un Xbox que ella le compró.


“Él sabía que mi hija no conocía de violencia. Al principio ella no entendía porque él actuaba así pero después ella empezó a decirme que no le caía bien porque me pegaba y le rompía sus cosas (…) siempre en sus mensajes o llamadas me decía ‘te voy a buscar, ya sé a dónde va a la escuela tu hija’, me decía que ‘se la iba a pagar con mi hija’, por no estar con él”.


Explica que las amenazas de muerte también traspasaron a su pequeña luego que en una de las peleas en las que Liz decidió encerrarse en su cuarto con ella, él salió de la casa no sin antes dejarle dos cruces hechas con azúcar en el piso de afuera del departamento recordándole lo que “le podía pasar”.


‘Me arrastró por la calle; me abrió la cabeza’


Dos denuncias fueron las que Liz interpuso en la Agencia del Ministerio Público Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar y que no procedieron porque las heridas que le provocó Giovanni “no tardaban más de 15 días en sanar” y que no eran consideradas violencia de pareja ya que habían sido producto de una riña.


Sin embargo, Liz platica cómo en esas dos ocasiones tuvo que acudir al hospital a curar una abertura en la cabeza que requirió de ocho puntos de sutura para sanar y que a la fecha necesita revisiones periódicas mediante tomografías para descartar secuelas; mientras que en la segunda terminó con el rostro golpeado y los brazos raspados luego que Giovanni la arrastró por la calle cuando ella intentaba darse a la fuga en un taxi.


Sin denuncias que justifiquen la agresión, él sólo pagó por esas dos golpizas con 72 horas de cárcel y aunque ella pidió una orden de protección, ésta le fue negada por las autoridades obligándola a regresar a Nayarit con su hija en junio pasado a fin de salvaguardar su vida.


‘Yo no quise una reconciliación y me violó’


Tras salir de Puebla, Liz regresó en septiembre junto con su hermana Renata para arreglar los papeles de su departamento e intentar concluir sus estudios en enero, por lo que se enroló en un trabajo como hostess en la zona de Sonata, debido a que en las múltiples peleas Giovanni rompió su equipo con el que se ganaba la vida poniendo uñas y haciendo manicure, valuado en casi 40 mil pesos.


Y añade: ‘Yo regreso con el plan de ya no estar con él, con el plan de cambiarme de casa para terminar mi escuela en enero, mi plan no era quedarme”, por lo que el pasado domingo tras verse en un restaurante junto con su hermana y otro amigo de Giovanni, deciden ir al departamento 7527 de la 15 ‘C’ Sur en San José Mayorazgo, propiedad de él y en donde supuestamente le haría entrega de pertenencias que aún conservaba.


Aunque decide no narrar la mecánica con la que fue violada y que hasta el momento sólo lo ha hecho ante las autoridades, recuerda cómo en defensa propia golpeó a Giovanni en la cabeza con una botella, pero ni eso lo contuvo aunque le permitió huir al baño donde se encerró hasta que entraron policías municipales para detener a su agresor. 


Aunque ella se ha negado a recibir la “reparación del daño” que le ofrece Gustavo Barroeta, para que retire los cargos contra su hijo, asegura temer que las influencias que esta persona tiene en la Fiscalía General del Estado (FGE) ayuden a que el caso como en ocasiones anteriores no proceda, obligándola a esconderse de por vida junto con su hija por miedo a que su agresor la busque impunemente.