Martes, 28 de Septiembre del 2021
Indicador Político

Al PRI se le están acomodando los astros: el Frente Ciudadano por México perdió la oportunidad de definir primero un programa de transición a un nuevo régimen político y se quedará como una frágil alianza legislativa; el responsable del fracaso se llama Ricardo Anaya Cortés, presidente nacional del PAN, quien se ha empeñado en ser el candidato presidencial del Frente PAN-PRD-MC.

Si una de las facultades metaconstitucionales decisivas del Presidente de la República salido del PRI (Jorge Carpizo) es la designación del candidato-sucesor inmediato, hay una articulada: dejar armado un grupo de poder para incidir en los siguientes seis años después, dos sucesiones en una. Es el modelo del presidencialismo de Álvaro Obregón que el presidente Peña Nieto tomó como eje de su tesis de licenciatura.

De acuerdo con las cifras oficiales, los votantes por edades van a ser determinantes en el saldo electoral. Y ahí hay cuando menos tres grupos:

Autoexiliado desde mayo del 2015 primero en París y luego en los EEUU, el ex jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard anda en busca de un espacio político en el próximo proceso electoral. Su pertenencia al grupo de Andrés Manuel López Obrador ha disminuido al mínimo porque arrastra irregularidades en su gestión en el GDF 2006-2012.

Si sigue las reglas escritas y no escritas del sistema político priista y se ajusta a la liturgia del poder institucional, entonces el candidato presidencial 2018 efectivo del presidente Enrique Peña Nieto es el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer.

Si la elección de gobernador de Coahuila va a ser un elemento catalizador de su autoridad política y moral, entonces el Instituto Nacional Electoral se perfila como el factor de incertidumbre y parcialidad en las elecciones presidenciales. El tira-tira con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va siendo una lucha perdida por el INE.

Diez días después de una carta de setenta y cuatro intelectuales, líderes de organizaciones civiles y artistas dirigida al Frente Ciudadano por México para que tomaran en cuenta a los ciudadanos, los liderazgos del PAN-PRD-MC abrieron las puertas del Frente Ciudadano –aún sin ciudadanos, a ciudadanos– para intentar un esfuerzo de ciudadanización.

A partir del axioma de que el poder se ejerce o se padece, el PRI ha comenzado a abrir todas sus cartas institucionales, pragmáticas y de autoridad del ancien régime para exhibir al adversario.

La advertencia fue hecha con anticipación: el PRI iba a meter ‘las narices’ y todo lo que se pueda hacer para dividir el voto. Muchas de las firmas de los independientes serán de priistas ‘prestados’ sin garantizar el voto efectivo. Si de las decenas de aspirantes llegan cinco, el voto se va a fragmentar y el PRI podrá ganar con menos votos.

La oposición perredista-morenista se engolosinó y adelantó las vísperas con la apertura del caso del fiscal contra delitos electorales y su efecto en la renuncia de Raúl Cervantes a la PGR. Por tratar de pescar al exdirector de Pemex Emilio Lozoya, esa oposición ya perdió esas posiciones que iban a ser fundamentales para el tiempo político de Peña Nieto después de entregar la presidencia a su sucesor el próximo primero de octubre de 2018.

Una sombra de preocupación comienza a dominar el estado de ánimo de los panistas que aprobaron el Frente Opositor/Frente Ciudadano porque su dirigente Ricardo Anaya Cortés perdió ventaja como única propuesta para la candidatura presidencial aliancista. Lo malo es el PAN apostó todo su resto a la nominación de Anaya.

El peor mensaje político de las elecciones del 2018 lo acaba de enviar el consejero-presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova: “timoratos, no; manotazos cuando sea necesario” (El Universal). Era lo que faltaba para entender que los actores político-electorales ya rebasaron al INE. Y el dato no es menor porque prefigura unas elecciones sin autoridad y fuera de control.

El proceso de designación del candidato del PRI a la presidencia de la república se reduce al acto de decirle al ungido –como Echeverría con López Portillo y como los cardenales ante la votación del siguiente papa– si aceptaría la carga del despacho presidencial.

Si bien la política a veces se decide por sorpresas, en el fondo hay métodos, mecanismos y construcción de ofertas que ayudan a consolidar candidaturas. De acuerdo con los modelos de ‘bloque de poder y de bloque histórico’, el PRI y López Obrador tienen más posibilidades de ganar.

Como en política los tiempos finales suelen ser los primeros, la decisión de Miguel Ángel Mancera de hacerse a un lado durante la operación atrabancada del Frente por México y atender resultados de su gestión ante la crisis por los terremotos lo ha llevado a reposicionarse en las preferencias electorales.

En una paráfrasis del teórico de los juegos de poder Clausewitz, puede decirse que la crisis en Cataluña se resume en la afirmación de que “la política es la guerra por otros medios”. Y en materia de tácticas y estrategias, la política como guerra suele ser más letal que la guerra como política.