“La imposición de las leyes es costosa,
sobretodo si ha de ser uniforme y justa;
y los derechos legales son vacíos
si no existe una fuerza que los haga cumplir.
…
Todos los derechos son costosos
porque todos presuponen una
maquinaria eficaz de supervisión,
pagada por los contribuyentes,
para monitorear y controlar.”
Stephen Holmes
Se ha aprobado en esta primera semana de julio de 2025, el impuesto sobre las remesas en Estados Unidos de América, que grava el envío de dinero de ese país al extranjero, lo que se había propuesto ya desde la campaña electoral de la primera presidencia de quien es el actual presidente de los vecinos del norte, por ende, no resulta nada espectacular, sino que es una medida que tarde o temprano se implementaría.
Al inicio la propuesta era gravar el 5% del monto de lo enviado, posteriormente se indicó que sería sobre el 3.5%, del monto del envío, resultando finalmente en gravar sobre el 1%, del envío de dinero fuera de EUA, que en realidad, ya no es tan costoso para los que envían dinero de ese país a muchos otros más, desde luego que, no era conveniente para los propios norteamericanos que se impusiera sobre la tasa del 5% del monto del envío, pues el aumento en los impuestos se traduce en la disminución del consumo en ese país, por lo cual, para evitar que se deje de consumir en Norteamérica, es que se implementó solamente la tasa del 1%, en resumen, regulación populista.
En realidad, el porcentaje del impuesto es lo de menos, por ello solamente se impuso en el monto más pequeño que podía ser, pues lo que se busca con este impuesto es vigilar y tener ubicado a quien envía dinero de EUA al extranjero como personas físicas y que, desde luego pudieran ser migrantes ilegales, lo de menos es el porcentaje del impuesto, lo que importa es el control que va a permitir desplegar para determinar quien lo paga, desde donde lo envía, qué tanta regularidad existe para enviar dinero, qué monto se envía, a que países se envía, a nombre de quien se envía ese dinero, etc.
Además, el imponer ese impuesto para una gran parte de la población de EUA, que son arraigados norteamericanos, es una buena medida de su gobierno para tratar de evitar el aumento de migrantes a su país, que esa fue una de las razones por las cuales se voto por quien actualmente es el presidente de aquella nación y que en general todas las medidas y políticas que ha implementado, es con el fin de disuadir de mejor forma la intención de millones de migrantes de llegar a esa nación, prueba de ello es que el imponer un impuesto por las remesas, se convertirá en un incentivo más para que no se acuda a probar suerte en aquel país, lo que si ha funcionado, pues esto que se escuchaba cada momento que eran las famosas caravanas de migrantes que se iban conformando desde Honduras para pasar por México, o bien, ya no se habla de ellas o, ya no hay tanta intención de salir de sus naciones y por ello, no se organizan esas caravanas.
La reacción en México sobre la inminente implementación del impuesto, no era de esperarse mucho, ya que se dio la primera respuesta y como siempre sustentada en las ideas periféricas, pues lejos de reforzar la posibilidad de que la gente en México tenga mejores oportunidades en este territorio nacional, disminuir las cargas administrativas impuestas por la tramitología en las diversas dependencias de la administración pública para invertir desde una gran empresa transnacional, hasta particularmente instalar los pequeños y micro negocios, que en estos últimos casos son de mexicanos, y que es en donde existe mayor número de empleados contratados, que tanto propietarios como empleados de esos negocios, si las cosas marchan regularmente bien, no tendrán la intención de salir del país, o bien, que se liberen tantos trámites administrativos que se encuentran estancados por meses y años en muchas de las oficinas públicas que impiden que se inicien nuevos proyectos de las empresas, o bien, de promover una mayor apertura educativa para la población, pero lejos de establecer esas medidas necesarias, ya se habla para contrarrestar este impuesto norteamericano aquí en México, en que se devolverá a los migrantes mexicanos que envíen dinero del vecino del norte el 1% que se haya pagado por ese impuesto, lo cual simplemente el establecer el mecanismo de devolución de esos montos es algo sumamente complejo, y que en términos de devoluciones de dinero de impuestos, particularmente, los organismos públicos están diseñados para no hacerlo, por lo cual resulta absurdo asumir que se devolverá ese 1% del pago de aquel impuesto, basta con observar el peregrinar de los contribuyentes que solicitan devoluciones de impuestos, o bien, lo que está sucediendo actualmente con el sector de los campesinos que no se les autoriza el apoyo previsto en la ley de ingresos del estímulo fiscal de la devolución del impuesto pagado por la compra de diesel que requieren para sus equipos agrícolas, en fin, muchas de las ocasiones las medidas populistas se contrarrestan con otras medidas populistas y eso simplemente lo que ocasiona es la esquizofrenia en las políticas publicas. (Web: parmenasradio.org)