Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

03/02/2010

Una reforma política para [email protected] [email protected] y con [email protected] [email protected]


Ya en el artículo pasado hablaba de estar atentos al terremoto social que se vive en este país. Basta con que tengamos abiertos los sentidos para captar lo que sucede a nuestro alrededor, y sugiero especialmente estar atentos al estado actual de la política en México. En esta ocasión me voy a referir a la iniciativa de Reforma Política que propuso el Presidente de la nación, Felipe Calderón Hinojosa, hace más de un mes, misma que está siendo discutida en el Senado, aunque partidos como el Revolucionario Institucional ya le hayan dado “carpetazo”. La iniciativa dibuja diez líneas que modificarían la vida política y electoral, lo cual es bienvenido dado que sería la primera vez que podríamos imaginarnos una estructura de gobierno distinta a la de hoy.

 

Sin embargo, de los diez puntos propuestos en esta reforma, activistas y organizaciones civiles a nivel nacional coinciden en que sólo dos apuntan hacia nuevas esperanzas para el fortalecimiento democrático y ciudadano: las candidaturas independientes y la posibilidad de presentar iniciativas ciudadanas que recojan el interés común. El resto de la propuesta ha sido criticada por una corriente de ciudadanos que opinan que con ella se promueve el bipartidismo (por la posibilidad de hacer alianzas para lograr objetivos electorales, lo cual favorece a los partidos más grandes) y la falta de transparencia en los estados. Se ha criticado también que la propuesta no recoge la petición del movimiento en pro del voto nulo, de reducir el financiamiento a partidos y hacerlo en proporción a la población que registró voto en la última elección.

 

Este grupo de ciudadanos también ha opinado que poco cambiará, a pesar de la reelección o con ella, si no hay un sistema de transparencia y rendición de cuentas que se fortalezca al mismo tiempo en los estados, dado que es a nivel local donde los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas son más ineficientes. La reforma permitiría que legisladores, delegados, miembros de ayuntamientos y alcaldes fueran reelegidos, y cuesta creer que sería por méritos propios, sobre todo en los estados donde los gobernadores sustentan incuestionablemente el poder, como es el caso de Oaxaca, Veracruz, Estado de México y, por supuesto, Puebla.

 

En cuanto a la formalización de las alianzas, los grupos de poder dentro del PRI las calificaron de contranaturales e incongruentes. En el Congreso de la Unión, Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones fueron respaldados por los señores feudales de los estados que concentran al priísmo más absoluto, para evitar que la iniciativa diera frutos. Claro, entre ellos se encontraba, Mario Marín. Por lo pronto, en Puebla el Instituto Electoral del Estado ya definió las reglas para las coaliciones, que parecen, muy oportunamente poner candados para una posible coalición que pueda amenazar los intereses del PRI. Y aunque este partido ya haya cerrado las puertas al debate de la reforma, deberán cuidarse de las amenazas de posibles alianzas.

 

Y entre todo este embrollo, con tristeza veo que los ciudadanos en Puebla nos movilizamos más por motivos de interés propio como es apoyar a un candidato que promete dar una oportunidad dentro de su proyecto político. Mientras el debate de la reforma política en la capital del país ha sido sostenido en gran parte por los ciudadanos (hace un par de semanas el Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, presidió un foro en el que aseguró que la reforma busca incluir a los ciudadanos y abiertamente pronunció que el gobierno buscaba aliarse con las organizaciones ahí presentes),en Puebla la preocupación es asegurar un espacio para el próximo sexenio...basta observar la movilización de más de cien mil ciudadanos que este fin de semana acudieron a apoyar a López Zavala o a Enrique Doger en los registros de los precandidatos que aspiran a ser gobernadores de Puebla por el PRI. Por cierto, Beatriz Paredes pisó tierra poblana porque con esto de las alianzas, más vale paso firme ¿alguien sintió el terremoto?

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas