Cúpula


Javier Arellano Ramírez


Cupertino Alejo: el otro amo de Tehuacán.


Esta pregunta es para usted estimado y generoso lector.


¿Qué pesa más… su familia, sus hermanos, su propia sangre o un jefe que sólo lo será por tres años?


¿A quién le daría usted su entera lealtad y completa fidelidad?


¿A su familia, a su propio hermano, a su misma sangre o…?


¿O a un jefe que sólo lo será por tres cortos años?


(O tal vez menos).


Un jefe que dentro de tres años ya no lo será y que además jamás volverá a ser su jefe.


Bien, sobre esto le hablaré en CÚPULA.


El retrato de un sujeto que dice tener toda su “lealtad” y “fidelidad” en el gobernador Mario Marín pero que en realidad está sirviendo al proyecto político de su hermano.


Un hermano que tiene un proyecto radicalmente diferente del que tiene el mandatario.


La respuesta es obvia: la sangre siempre pesa más que la política.


El ejemplo de la semana es más que contundente. En algún momento Melquiades Morales Flores tenía que salir a defender a su hermano Chucho.


Tarde o temprano tendría que salir a la palestra y más adelante habrá de pedir pública y abiertamente el voto interno a favor de Chucho.


Es la sangre, un valor que está por encima de cualquier precepto, juicio o regla política.


Pues bien esto es lo que está sucediendo en Tehuacán cuando el edil Félix Alejo Domínguez públicamente se arrodilla y venera la imagen del gobernador Marín.


Sin embargo lo que el mandatario no sabe es que en privado, en el más estricto sigilo y prudente reserva quien verdaderamente dirige el Ayuntamiento de Tehuacán es el hermano de Félix, su padre putativo, el mismo que le ha conseguido todas las chambitas de maestro durante los últimos treinta años, el mismo que lo acercó a José Luis Flores en 1998, el mismo que le consiguió el enlace con los altos jerarcas del magisterio nacional.


Sí, el mismísimo Cupertino Alejo Domínguez.


Ya apuntamos que en Tehuacán está metida la mano de Javier Pacheco Pensado y de Rafael Covarrubias Salvatori a través de su socio el atrabiliario Luis Cobo Fernández y los hemos señalado como “Los Amos de Tehuacán”.


Pero hoy haciendo honor a la realidad política tenemos que decir que Cobo solamente se encargará de la parte de los negocios entre estos particulares y el Ayuntamiento, pero que en el terreno de lo político Tehuacán ya tiene otro amo y este se llama Cupertino Alejo, el mismo que desde este momento ya tiende los puentes e inclina la balanza para que su hermano el alcalde Félix juegue con dos cartas a la vez.


Félix tiene una carta obvia y es la supuesta “lealtad” y presunta “fidelidad” (así entre comillas) al proyecto Z a través de su actual tutor y protector Alejandro Armenta Mier.


Pero Cupertino es el responsable de que en discreta reserva se tiendan todos los puentes con Enrique Doger Guerrero el precandidato del magisterio poblano.


Cupertino ha ilustrado correctamente a Félix en este sentido.


Faltan solo un año y ocho meses para que se diluya el poder y la jefatura política del gobernador Mario Marín.


Y ellos, los hermanos Alejo Domínguez, por supuesto, tienen la vista puesta en el futuro.


En privado juegan sus cartas.


Saben que la política no es escuela de lealtades.


Por ejemplo hoy Cupertino y Félix ya se han olvidado de José Luis Flores por quien se desgañitaban hace diez años.


“El rey ha muerto, viva el rey”.


Ellos saben muy bien que al gobernador Marín solo le queda un año con ocho meses de jefatura política.


Que es poco el tiempo que tendrán que simular lealtad y disfrazar su verdadera fidelidad.


Y bajo el saco traen las dos cartas.


Si llega López Zavala, que bueno. Tienen en Alejandro Armenta Mier al mejor interlocutor.


Y si llega Enrique Doger tienen también todos los puentes tendidos a través del hábil Cupertino.


Como dijeran aquellos viejos spots de Televisa: “…Tener un hermano así o ser un hermano así es una dicha que debemos aquilatar…”


No cabe duda, la sangre pesa más que la política.

 

EL BOLETÍN DE VALELANDIA LA TIERRA DONDE DIRIGE EL BUEN VALE

 

¿En dónde ejerce su liderazgo partidista Valentín Meneses?


¿Quién le hace caso?


¿A quién alude cuando habla de “protagónicos”?


En fin todo apunta que el buen Vale solo dirige a las huestes de “Valelandia”; la tierra donde es un dirigente excepcional, un líder partidista tan arrollador como nato cuya solo investidura moral es un llamado a la institucionalidad de sus correligionarios.


Este es el boletín que envia:

 

UNIDAD NO UNIFORMIDAD
Valentín Meneses Rojas

 

Los temas electorales, por naturaleza, representan el mayor interés político.

 

Sin embargo, cada uno de estos ha modificado su estatus tradicional; hacia dentro de los partidos políticos por el interés de dar orden y congruencia a los procesos internos, y hacia fuera, porque las autoridades electorales tienen la obligación de guardar y hacer guardar equidad y transparencia en cada uno de los procesos electivos.

 

Por el amor de Dios pues ¿dónde vive Vale?

 

¿Qué no se habrá dado cuenta de que los procesos internos son nada más la extensión de los intereses de la CÚPULA NACIONAL?


¿Equidad?


¿Transparencia en los procesos electorales?


Cuando está demostrado científicamente que Felipe Calderón llegó a ser presidente de la república gracias al mayor fraude electoral en la historia de este país.

 

Al respecto, no esta por demás señalar que la sociedad se molesta con el excesivo y permanente protagonismo de quienes pretenden ampliar su ‘popularidad’, más cuando no hay razones para el proselitismo.


De ahí que, cuando no se respetan los tiempos de los ciudadanos, los ejercicios demoscópicos a menudo reflejen que a mayor conocimiento, mayor es la desconfianza hacia el político que se esmera en ampliar sus simpatías.

 

¡¡Sopas!! Aquí le dijo protagónico a Chucho Morales y que quiere ampliar su popularidad. Pero que la sociedad le tiene desconfianza.


¿O se lo habrá dicho a López Zavala?


¿O tal vez a Doger por su reciente página de internet?


¿Para quién fue Vale?


Este es un verdadero enigma, digno de “El Acertijo”.

 

En el Comité Directivo Estatal del PRI, esto lo tenemos muy claro. De ahí que, con vocación democrática, si bien no podemos impedir actos que muchos analistas describen como de ‘proselitismo encubierto’, si hemos pedido a quienes los realizan o están interesados en realizarlos, que sean mínimamente respetuosos de la normatividad electoral, es decir, que no pidan el voto, que no usen los logotipos del Partido, y –de manera particular- que eviten descalificaciones o expresiones ofensivas hacia cualquier otro militante u organización afiliada… …Esto quiere decir que tenemos capacidad de diálogo y comunicación, pero es importante que no sólo sea la militancia la que se exprese, sino que –en reciprocidad- sean atendidas las recomendaciones de la dirigencia.

 

Aquí casi se arrodilla para pedirle a los aspirantes que le den su lugar de dirigente partidista de Valelandia al tiempo que reconoce que no puede detener esta maquinaria que ya ruge por todo el estado.


Como lo apuntamos el pasado martes esto ya se salió de control y el boletín de Vale es otra prueba fehaciente.            

 



 
 

 

 
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