Desde la Izquierda


Miguel Ángel de la Rosa Esparza


03/02/2012


Las razones de mi antiprismo


Ahora que estoy leyendo ese extraordinario libro de Víctor Hugo Rascón Banda, titulado ¿Porque a mí?, donde elautor describe de manera dramática lo que piensa un hombre cuando sabe que padece una enfermedad incurable y está desahuciado, no sé que haría yo en esa situación, por tal motivo he valorado hoy más que nunca lo que es la salud y la vida.


En uno de sus capítulos narra en forma casi sabia, los motivos por los que decidió ser abogado y dramaturgo. Hechos que lo marcaron para tomar esos derroteros. He estado reflexionando en los hechos que hicieron que yo tomara decisiones que me han hecho lo que soy, son varias cosas, sin embargo dentro de lo que soy decidí ser antiprista.


En mi reflexión he concluido lo siguiente: no fue el ejemplo de mi padre (qepd), que se llamó Jorge, militante del PRI por décadas y uno de los viejos y buenos pristas; quien además nunca ocupó un cargo o representación por serlo, pero se sentía orgulloso de su militancia y siempre traía una credencial que lo acreditaba como tal, y de tanto mostrarla y portarla casi se deshacía.


Por mi padre definitivamente no, él no tuvo nada que ver en esa decisión que tomé cuando tenía 19 años. El hecho que me marcó para siempre estar en contra del tricolor fue lo ocurrido en el año de 1984, era la primera vez que yo votaría en una elección local, recuerdo que el candidato del PRI fue Jorge Murad, a la Presidencia municipal de Puebla.


Siempre en la cochera de la casa de mi abuela paterna, doña Luisita, en el barrio de El Alto, en la 14 Oriente 1410, se instalaba una casilla para emitir votos; era una tradición que prestara su antecomedor y sillas para los funcionarios y representantes de casilla, era la época en la que las urnas no eran translucidas.


El día de la votación, a muy temprana hora, fui con mi hermano Jorge a ayudar a la abuela en la faena de sacar la mesa y sillas, cuando al iniciar la votación e instalar la urna, recuerdo cómo sonó como si dentro tuviera algo, como sonaja, al darse cuenta los representantes de los partidos de oposición al PRI, uno de ellos, entre golpes y gritos, rompió la casa y ¡oh sorpresa! estaba repleta de votos a favor del PRI, cuando ni un solo elector había votado todavía.

 

Lo anterior eso es trampa y una burla a los electores, seguí con interés la elección y este hecho se presentó en toda nuestra capital, no obstante eso, el ahora perredista Ricardo Villa Escalera perdió por muy poco margen. Vino en mí un sentimiento indescifrable de entre decepción, rencor, no lo sé. Y a partir de este hecho, al igual que Víctor Hugo Rascón Banda, que con hechos que le ocurrieron, decidió ser dramaturgo y abogado, yo decidí ser oposición al PRI. Y aquí estoy.

 



 
 

 

 
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