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A Tuss Fernández, porque hoy le cantamos las golondrinas.

Ángeles Temblaron

Una curiosa visita recibió ayer la élite clerical en Puebla.


Justo el día en que se da a conocer que el Vaticano destinará 660 millones de dólares para “resarcir” el daño que sufrieron 508 víctimas sexuales de sacerdotes, Hugo Valdemar, el mismísimo vocero del cardenal Norberto Rivera, rondó por la Arquidiócesis de Puebla. 


¿Casualidad?


Ja.


¿Y a qué vino? —no nos quisieron decir—


Pero en Puebla hay al menos 80 víctimas de Nicolás Aguilar Rivera, ex párroco de Cuacnopalan, Palmar de Bravo,  y otrora subordinado de Norberto Rivera.


Fuentes de la Corte de California revelaron que la indemnización de parte de la Iglesia católica es sólo la aceptación de su pecado: Que protegieron a los curas pederastas.


Las víctimas de Aguilar y de otros curas pederastas ya no podrán ser llamados mentirosos, pues la propia Iglesia ha pactado entregar dinero a cambio de silencio.


Pero el silencio es parcial. Pues, aunque las víctimas ya están “satisfechas” con el proceso, la Corte Superior de California continúa las denuncias por al menos ocho delitos de conspiración a la pederastia contra Norberto Rivera.


El acuerdo pactado entre las víctimas y la Iglesia establece que los jerarcas católicos en Estados Unidos deberán de entregarle al tribunal los expedientes de los indemnizados para actuar en contra de Norberto Rivera en los dos casos que tuvo injerencia.


Roger Mahony está a punto de librarla.


Norberto Rivera está en el peor momento de su vida.


El cardenal en México se ha negado a escuchar a los niños que han sido violados por su protegido. Pero en Estados Unidos no sólo los escucharon…


Salud, cardenal.


Tiempo al tiempo.

 

Entre divos y analfabetas.

 

Tremenda cátedra nos ofreció Normita Sánchez en su texto publicado el viernes en “Momento”. Parece que la diputada quiso hacer algo así como una crítica a la pugna dogerista protagonizada por Humberto Vázquez e Ignacio Mier.


Que es criticable, ¡claro que lo es!


Pero el problema no es la confrontación entre ambos personajes —eso nos tiene sin cuidado—, el problema es entender lo que escribió la diputada y adivinar lo que quiso decir.


Para que se den una idea de lo que leerán las próximas líneas les advertimos que el escrito comienza así: “No más divos en el PRI. El tricolor en la entidad y en el municipio (específicamente en el municipio), necesita contar con correligionarios verdaderamente entendidos de la realidad política que hoy nos toca vivir”.


Suponemos que Norma habla de uno de los 217 Comités Directivos Municipales y que cuando dice “en el municipio” y reitera con paréntesis que se refiere “específicamente en el municipio” tal vez está hablando de Puebla capital. Eso lo presumimos porque en su texto aparecen nombres como Humberto Vázquez  y Blanca Alcalá, pero le recomendamos al lector que le marque a la diputada para aclarar sus dudas.


El texto de Valencia es una verdadera joya de la literatura pop-partidista (¿?). Escribimos textual, sin alterar ni una sola coma o acento: “Cómo indignarse ante la falta de respeto y disciplina de correligionarios del interior del estado si tenemos ejemplos de rebelión como los ofrecidos por Ignacio Mier Velasco y Humberto Vázquez Arroyo. Cada uno desde su trinchera y con su respectivo coto de poder, han generado un descontento absoluto en la clase priista que sí ubica que por encima de intereses personales están los de un proyecto político. Francamente absurdo y pueril suenan uno y otro defendiendo sus particulares causas”


—¡¿Qué dijo?!


—Algo así como que nadie se debe indignar y que una trinchera… ah, y que suena pueril la defensa… y algo de que algo es francamente absurdo.


El texto —nos negamos a llamarle artículo por respeto a los articulistas— ostenta un contenido filosófico que sólo ella —porque hasta Friedrich Wilhelm Nietzsche se confundiría—  es capaz de entender, pero su gran bondad la obliga a compartir sus conocimientos con nosotros los mortales.


Basándose en las teorías políticas de Norberto Bobbio, Norma Sánchez dice: “Todo tiene un tiempo y en ese tiempo confluyen la oportunidad y las circunstancias. No hay oportunidad para quien las circunstancias no le son propicias por estar fuera de tiempo”.


—Pues es que cuando ella lo dice parece tan obvio.


—¡Charros! Si Nacho y Beto hubieran considerado esa premisa para entender la política, no habrían cometido tantos errores.


El escrito evidencia la independencia de la voz de la diputada priista: “Nacho quiere aplicar la ley del embudo y no reimporta escupir su coraje descalificando la trayectoria y trabajo del hombre que cuenta con la confianza plena del líder moral del tricolor en la entidad y jefe político del gobierno estatal. Atacar al responsable de la política interna del estado con semejante aval curricular, es un error de aprendiz ¡con la pena! Para acabarla de amolar, los constantes cambios de humor de Humberto Vázquez  Arroyo, hacen más complicada la tarea de Valentín Meneses como dirigente del tricolor ¿Cómo confiar en un tipo que un día amanece con ganas de sumar y al otro busca dividir y termina por restar adeptos al tricolor municipal? (…) Hay quien piensa seriamente que es bipolar (…)”


A ver Nacho, lo que Norma quiere decir es que: Si tantas ganas tenías de ser candidato hubieras alabado a Javier López Zavala —como ella—. También dice que para ella es incomprensible que ataques al delfín del gobernador que es como si atacaras al mismísimo Mario Marín.


Beto, según Norma, tu humor infiere en las políticas partidistas que aplicas y que eso sólo debería ocurrirle a las mujeres ¿Okei?


Ahora, ambos —sí ustedes los divos del tricolor son responsables de provocar la “pluma” de Norma Sánchez. Discúlpense con los lectores de “Momento”. Porque nosotros no tenemos la culpa de sus enfrentamientos y que éstos ocasionen textos como el de Normita.


 Eso es grave, señores.


No nos hagan esto. Por favor.  

 

Una menos para Nacho


La cacería de brujas ha comenzado en el Ayuntamiento de Puebla. El buen Nacho Mier, amante de las purgas, encabeza ésta. Al secretario general del Ayuntamiento de la capital siempre le zumbaron los oídos cada que Dalia Monroy hablaba veladamente de la poca disposición que él tenía en materia cultural.
Ujum.


El problema fue que la directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) en Puebla resintió el distanciamiento con Nacho Mier, del cual nos enteramos todos porque a Nachito se le ocurría criticar a bocajarro las políticas culturales de la artista plástica consentida de Carlos Meza Viveros.


Uno de los desgastes en la relación ocurrió cuando el secretario general encargó directamente la publicación del libro Sueños moldeados sobre el artista plástico Juan Soriano a la editorial Azabache sin previa consulta a Monroy.


Otro desencuentro vino el día en que los inspectores de Normatividad Comercial agredieron al grupo Rodará durante el Festival de Pantomima del año pasado. Los golpes fueron directamente atribuidos al IMAC. Vaya, el milagrito se lo colgaron a Dalia Monroy aunque los golpes vinieron de otro lado.


Los escarceos continuaron y tan no llegaron a simpatizar que Dalia Monroy volvió a criticar muy discretamente a Nacho Mier el día en que fue anunciada la creación de “La Casa del Artista Plástico”. Ese fue el acabose.


El chiste es que desde la semana pasada Dalia entregó su renuncia.


¡Ja! y se la admitieron.


¡Chin! Mal cálculo.


Hasta ayer no decidía a qué atribuir su salida. “¿Motivos de salud? ¿Motivos personales? ¡Ya sé! ¡Diré que es por motivos profesionales!”, debe haber pensado la también artista plástica. A la señora Monroy se le olvidó que en sus primeras entrevistas juró y perjuró que no abandonaría el puesto por su vocación profesional, pues tenía totalmente calculados los tres años de su trabajo en pro, como decía, de la comunidad artística de Puebla.


Ahora un grabador, pintor y escultor asume la titularidad del IMAC. Gonzalo Fernández será el nuevo titular. Trabajó en la UAP y viene de la camada de personajes como Vélez y Terrazas, estuvo a cargo de la antigua Pinacoteca Universitaria e incluso colaboró en el área de Ediciones de la máxima casa de estudios. Es conocido porque vende obra a priistas y comunistas. A él de plano los panistas le caen mal, eso dicen. Y por lo pronto ya era conocido del alcalde Doger y al parecer le será más cómodo a don Nachito que la propia Monroy.
  

Con toda la sensibilidad del secretario de Cultura


¿Qué vamos a hacer con el secretario de Cultura? Más tarda en pedirle el gobernador que no haga panchos de aquí a las elecciones, y él que sigue en la misma tónica de querer llamar la atención a punta de las grandes conductas que permite entre sus subordinados.


Ya sabemos que Alejandro Montiel Bonilla siempre ha lucido por gozar de mucha sensibilidad, basta recordar los ocho directores de área despedidos en lo que va de su brillante administración.


Y ahora no sacó el corazón de pollo que dice tener. Más bien se confeccionó su disfraz de gallina. Y no sé si vaya a cloquear, pero si la familia de uno de sus trabajadores se lo topa por la calle lo desplumaría.


Resulta que Eduardo Monroy, trabajador de Servicios Generales, cayó de una altura de tres metros en la Casa de la Cultura. Tras las lesiones falleció el domingo por la tarde. Don Eduardo ayer fue velado en las capillas del Instituto Mexicano del Seguro Social en La Piedad. Y si la memoria no nos falla, la caída fue provocada por Juan González, uno de los administrativos que obligó al señor de más de 62 años a poner focos a tres metros de altura sin ayuda.


La necropsia de ley ya fue tramitada y la familia tiene pensado iniciar un proceso penal contra el jefe directo de don Eduardo. Juan González, el culpable de la caída, ya está curándose en salud y piensa deslindarse y decir que uno de los compañeros de don Eduardo se negó a ayudarlo.


El colmo fue que los hijos de don Eduardo buscaron recientemente al secretario Montiel, quien hizo gala de su estilo y no recibió a los familiares. Se quedó en su oficina tan tranquilo.

 

 

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