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Opinión


José Ramón López Rubí Calderón


Sobre el momento del PRI y otras cosas

 

Sin rodeos, y para no perder mucho tiempo: el PRI no está reviviendo gloriosamente sus años de gloria política general -y generalizada. Una cosa es resultar ganador en ciertos procesos electorales y otra, muy diferente, resucitar como un auténtico y portentoso ganador electoral sin par, con base en méritos única y exclusivamente propios. Quienes sostienen que el PRI ha vuelto a ser ese ganador, nada entienden. Ignoran, por supuesto, el fondo del asunto: las circunstancias y estructuras políticas, económicas y socioculturales no son iguales en todos los estados, tanto en términos de causas como de efectos. Varían. Como varían las situaciones, actitudes, conductas, alianzas y enemistades de los gobernantes y candidatos en uno y otro lado. No hay homogeneidad ni destino compartido (máxime a partir del eje geográfico norte-sur). Punto. Lo que pasó en Oaxaca, Veracruz, Yucatán, etc., nada tiene que ver con lo que vaya a pasar en Puebla –como nada tendrá que ver lo que pase aquí con lo que llegue a pasar en cualesquiera estados que tengan elecciones después.


¿Por qué ha resultado ganador el PRI en varias elecciones locales recién celebradas? El caso de Oaxaca lo expliqué hace unas cuantas semanas. Para el resto de los estados, básicamente, hay dos razones, según el caso: 1) por ser la fuerza política aún dominante, 2) por ser la oposición (la única relevante) en estados con sistema bipartidista (competencia real PAN vs. PRI o PRD vs. PRI). Nada más. De esta suerte, ganó en Sinaloa porque ahí jamás dejó de ser el partido del poder (el PAN y el PRD son débiles). Ganó en otros lugares (Aguascalientes, Chiapas, Yucatán, Zacatecas) porque los gobiernos estaban en manos del PAN o del PRD, los ciudadanos están insatisfechos (como de costumbre) y, al decidir no abstenerse y usar el voto como muestra de desaprobación y castigo, sólo quedaba ante ellos un partido relevante (no minoritario, ni marginal ni ignoto) a través del cual materializar la intención del sufragio: el PRI. Eso es todo. Y es exactamente la misma razón por la que, cuando empezaron a contar y ser contados los votos de los mexicanos, el PRI perdió muchas gubernaturas, ayuntamientos y diputaciones. En este sentido, estaríamos frente a un péndulo electoral animado por la frustración y molestia provocadas por los malos gobiernos (casi todos) que surgen de un sistema local de dos partidos (fuente también de una porción del abstencionismo). Como una ola de buenos gobiernos difícilmente hará acto de presencia con los priistas, es muy probable que dentro de tres años empecemos a ver la “espectacular recuperación” del PAN, que –nos dirán los siempre divertidos y sensatos columnistas- “estaba en crisis y había caído estrepitosamente en los comicios pasados”. Como si ello sólo fuera cuestión interna de un partido y acierto exclusivo de sus oligarquías. 


Los priistas sólo podrían presumir una (esperanzadora) recuperación nacional por sus propios méritos político-legislativos y gubernamentales cuando, compitiendo en contextos locales de tres partidos grandes, principales, igualmente competitivos y que ya hayan tenido el gobierno, sea ratificado en el poder. Es decir, cuando siendo gobierno, los electores resuelvan mantenerlo en él frente a otras dos opciones. Entonces, se entendería que el PRI efectiva y probadamente gobierna mejor, o menos mal, que los demás partidos y que la gente así lo reconoce y vota en consecuencia. 


Por ahora, los priistas deben ser prudentes, mantener la calma. Ponerse a trabajar en serio con nuevas y buenas prácticas (inténtenlo, aunque sea una vez). No pueden darse el lujo de olvidar que después de las elecciones de 2003 (sobre todo porque se hicieron de un mayor número de diputados federales con respecto al 2000) también hablaban del “gran regreso del PRI” y… perdieron por segunda vez consecutiva la presidencia, cayendo hasta el tercer lugar con el fraudulento Madrazo.

 

*** ¿Y Puebla? Este estado debe ser ubicado con un mapa diferente al de la democracia. Es un enclave autoritario (a mucha honra, soy el único que así lo refiere y analiza). Me dan un poco –sólo un poco- de ternura los que toman prestado un vocabulario democrático para “interpretar” lo que pasa, o no, por estos rumbos. Pero me pregunto –aunque sé cuáles son las respuestas- cómo se atreven a hacerlo cuando a todas luces no existe la división de poderes (lo he demostrado muchas veces en muchos espacios, incluso antes del escándalo Cacho), el sistema judicial es una desgracia, la Comisión Estatal de Derechos Humanos no protege los derechos humanos, el Instituto Estatal Electoral no está la altura institucional-moral-intelectual de sus responsabilidades, la Comisión para el Acceso a la Información Pública no permite que el público acceda a la información de y sobre el poder Ejecutivo, el PRI ha retenido la gubernatura y la mayoría absoluta en el Congreso local desde que se fundó como PNR en 1929 (lo que, les aviso, no es democráticamente normal), la gran mayoría de los medios desinforma jugando a favor del gobierno estatal, etcétera.


Me abstengo de hacer predicciones. Lo único que diré es que, por el bien de esta ciudad, lo mejor es que sí gane la muy respetable y ciertamente capaz Blanca Alcalá y que, para abrir la puerta a la democratización del estado, lo deseable es que el PRI no obtenga una mayoría legislativa absoluta.

 

*** ¿Y el “debate”? Por favor.

 

*** ¿Y la “guerra sucia” electoral? La que intentan hacerle a Sánchez Díaz de Rivera varios medios a fin de quedar bien con el PRI estatal. No nos hagamos tontos: es más claro que el agua.

 

*** Por último. En la edición del martes pasado de este diario, la magistrada Elba Rojas Bruschetta promovió dos programas de estudio del (no)H. Tribunal Superior de Justicia con un artículo de paupérrima sintaxis, deficiente puntuación y plagado de faltas de ortografía. Vaya paradoja. Van algunas de las perlas: 1) “maestria” (maestría); 2) “practicas profesionales” (prácticas profesionales); 3) “oficinas publicas” (oficinas públicas); 4) “llevado acabo” (llevado a cabo); 5) “se publico la convocatoria” (se publicó la convocatoria); 6) “de a maestría” (de la maestría); 7) “Medíos Alternos…” (Medios…); 8) “técnicas especificas” (técnicas específicas); 9) “medios de solución conflictos” (medios de solución de conflictos); 10) “ésta forma” (esta forma); y 11) “quienes participan para resolver no sólo el conflicto, sino que lo ataca de fondo, permitiendo que una vez resuelto este” (quienes no sólo participan para resolver el conflicto, sino para atacarlo de fondo, permitiendo que una vez resuelto éste).


¿Con este modo descuidado, negligente, e irreflexivo, con el que convocan a estudiar con ellos, elaboran las sentencias?

 


 

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