Opinión


Pedro Gutiérrez

08/04/2011

Entre la forma y el fondo, Puebla está en el camino de la transición


Hace poco más de dos meses una nueva era comenzó para Puebla; una era de cambios, de transformaciones profundas en el quehacer político e institucional de la entidad que ya se merecían y anhelaban los poblanos. Y dichos cambios parece que no solo se limitan al cambio de gobierno en cuanto a su extracción partidista,  sino que los mismos van en el derrotero de transformar realidades lamentables y resabios del pasado en la entidad. En otras palabras, entre la forma y el fondo se vienen grandes cambios para Puebla, ni duda cabe.


La cuestión del cambio en la forma se acreditó hace unos meses con el triunfo electoral expresado en las urnas, triunfo encabezado por el hoy gobernador Rafael Moreno Valle. Ganarle al PRI no es poca cosa, sobre todo si se toma en cuenta que nuestra entidad era una de las más atrasadas en materia de democracia, transparencia y legalidad. El arribo de una expresión política diversa al PRI en la gubernatura del estado es un cambio fundamental en relación a la forma política, pero faltaba el fondo y para ello había que esperar largos siete meses hasta la toma de posesión del nuevo titular del ejecutivo estatal. En otras palabras, digamos que con el cambio de partido en el poder se logró la alternancia y ésta, a su vez, en un cambio de forma.


El cambio de fondo es una empresa mucho más difícil de lograr y se requiere una visión mucho más amplia, moderna y de largo alcance para obtenerla; ya no solo se trata de la alternancia sino de la transición política, pero mientras aquella –la alternancia- se obtiene como dijimos por la vía meramente electoral, la segunda –es decir, la transición- se acredita con el ejercicio del gobierno impulsando grandes transformaciones no solo institucionales sino incluso culturales. Y es este justamente el gran reto del gobierno de Rafael Moreno Valle: acreditar paulatinamente que es capaz de impulsar la transición en el estado para dejar huellas de una transformación de fondo, además del logro ya obtenido de la alternancia.


Y ese cambio de fondo, decíamos, se va acreditando con el ejercicio de gobierno, diríamos incluso del poder. Porque el poder se ejerce y aunque ésta aserción pareciera una verdad de Perogrullo, lo cierto es que a veces se soslaya en el marco de la política mexicana. La transición se logra con cambios radicales desde el ángulo institucional, con acciones concretas que demuestran el correcto ejercicio de la autoridad y que demuestran de a poco que la política no significa trasnocharse todo un período gubernativo, sino para demostrar que se está al servicio de los ciudadanos y del bien común, para emprender acciones pensadas no solo en la siguientes elecciones sino en las siguientes generaciones.


Rafael Moreno Valle no sólo tiene todo para ser el constructor de estos cambios de fondo en el marco de la transición poblana, sino que además puede ser el puntal y ejemplo de una visión nacional al respecto. A nadie escapa que en el caso mexicano Vicente Fox tuvo la enorme –casi única e irrepetible- oportunidad de llevar a la república por el camino de la transición; pero se quedó en el ámbito de las formas, de la mera alternancia del poder a pesar de que en efecto logró impulsar sendas transformaciones de las que todos los panistas pueden y deben sentirse orgullosos. Pero algo faltó y eso es lo que no se puede permitir en Puebla. Y ese contexto, el gobernador Moreno Valle parece lo tiene claro: en política a veces las oportunidades se presentan solo una vez y por ello ha comenzado a dar los primeros pasos que le permitan a Puebla consolidar la transición anhelada. Si la transición es un cambio institucional y hasta cultural como expresábamos líneas arriba, el ejercicio del poder manifestado a través de devolver a los poblanos la reserva territorial Atlixcáyotl en donde se encontraba Valle Fantástico es un excelente ejemplo de que vamos por el camino correcto. Despojar por la vía legal de ese predio a un prestanombres del marinismo para proyectar en el mismo un área verde –Parque Metropolitano- de esparcimiento cultural y lúdico es hacer gobierno pensando en el interés general y no en el interés particular. Ya se inició con la reforestación del lugar sembrando cerca de cinco mil árboles y eso es pensar en las generaciones futuras y no solo en la nuestra.

 

El reto del gobernador Rafael Moreno Valle no es menor pero se están poniendo las bases para que la alternancia se convierta en transición; para que del cambio de forma se transite a las transformaciones de fondo. El gobierno de coalición en Puebla es, además, una extraordinaria oportunidad para demostrar que las visiones monolíticas del pasado deben dar paso a la pluralidad, que es mejor la unidad en la diversidad que la exclusión en el quehacer político. Y si seguimos en este camino que desde el principio ha trazado el nuevo gobierno local podemos decir que se está dando el ejemplo a nivel nacional para futuras experiencias en este sentido. México está pendiente de Puebla y otras entidades que son gobiernos de coalición para que, llegado el momento, puedan ser experiencias probadas capaces de ponerse en marcha en el contexto nacional.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Regidor del Ayuntamiento de Puebla
Compromiso por Puebla

[email protected]

@ pedrogtzpanista

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas