Opinión


Pedro Gutiérrez

14/08/2009

La inteligente y generosa decisión de Rafael Micalco


La semana pasada, el Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, nos convocó a los panistas integrantes del mismo comité para someter a consideración la propuesta que establece que las elecciones para renovar a la dirigencia estatal se adelanten un par de meses. En términos estatutarios, la elección del nuevo dirigente del PAN en el estado debiera ser en el mes de noviembre; sin embargo, con la propuesta de Micalco, la elección será el 26 de septiembre o bien el 3 de octubre y todo depende de que dicha situación sea ratificada por el pleno del Comité Ejecutivo Nacional.


Cabe destacar que el que esto escribe y un grupo nutrido de panistas ya veníamos manifestando desde hace varias semanas la pertinencia  de tomar la decisión que finalmente ha impulsado Rafael Micalco el pasado viernes. No pocos estábamos convencidos de que el actual Comité Estatal debiera hacerse a un lado para dar paso a uno renovado, con más bríos, con nuevas estrategias y, sobre todo, que tuviera más tiempo a efecto de preparar la elección constitucional de 2010. En ese sentido, hace algunas semanas un servidor presentó en el seno del Comité Directivo Estatal la misma propuesta que finalmente se votó y se hizo pública el viernes pasado. Desde hace semanas me permití señalar por escrito que en el marco del proceso de reflexión que vive el partido en Puebla era menester abordar los siguientes tópicos:

 

1) El PAN debe reflexionar en torno a su estructura, la estrategia y trabajo electoral; el porqué de la ausencia de representantes de casilla y la capacidad de movilización en el pasado proceso electoral. Y este no es tema que sólo atañe al Comité Estatal, sino a los comités municipales en general e incluso al de la capital que encabeza Bernardo Arrubarrena, pues hubo distritos como el XII que adolecieron de casi la mitad de los representantes de casilla y eso, seguramente, fue un factor determinante de la derrota.


2) El PAN también debe revisar la actuación de algunos liderazgos que siguen considerándose exógenos a la institución, como el caso de Rafael Moreno Valle. Ahora que es miembro activo –por cierto, habría que solicitar a los comités estatal y municipal que transparenten el proceso de exámenes, cursos de capacitación y demás procedimientos que llevaron al otrora priísta a convertirse en activo- debe explicarnos el porqué, como bien dice Ana Tere Aranda, sigue operando con una mano en el PAN, otra en el PANAL, un pie en Convergencia y el otro en el mismo PRI.


3) Finalmente, considerar la posibilidad de que el Comité Estatal adelante su renovación para que, en atención a la resolución de la SCJN por la que adelanta los comicios del año 2010, la futura dirigencia tenga más tiempo para preparar el próximo proceso electoral constitucional.

 

Huelga decir que en aquel momento el tema fue motivo de un arduo e intenso debate, en el que por cierto lamentablemente no participó Rafael Micalco. La propuesta se quedó en la mesa de las reflexiones de los días venideros y, finalmente, un par de semanas después rindió frutos: Rafael Micalco tomó una decisión acertada, congruente con las exigencias del partido y estratégicamente bienvenida. Después de tantas críticas que no han sido fáciles de sortear para el jefe estatal, me parece que la decisión de anticipar su salida del Comité  es una decisión inteligente y sobre todo generosa. Ahora toca esperar si el Comité Ejecutivo Nacional aprueba la decisión de nuestro Comité Estatal y claro, el propio Micalco podría volver a presentar su candidatura para reelegirse ya que, como ha dicho, algunos panistas le han pedido que valore esa posibilidad, pero también es cierto que muchos otros hemos señalado que lo más sano sería darle paso a un perfil renovado.


Mucho nos congratula el hecho de que una de las propuestas que un servidor formuló por escrito al Comité Estatal haya prosperado; las otros dos siguen pendientes y ambas me parecen sumamente atendibles: el PAN requiere una estructura territorial urgente y también necesita ser mucho más enérgico con los nuevos panistas como Rafael Moreno Valle. La aspiración de éste último me parece es legítima pues siempre ha aspirado a ser gobernador desde sus tiempos en el PRI, pero estoy convencido que de a poco debe ir acreditando un comportamiento mucho más panista, apegado a nuestra doctrina y valores democráticos. En otras palabras, debe acreditar la unidad partidista  a través de sus acciones y, en la medida que lo haga, los demás haremos lo propio con nuestros señalamientos hacia él: congruencia es actuar conforme a lo que se dice.

 

Estoy convencido que vienen buenos tiempos para el partido. Y también me parece que no debemos echar en saco roto las siempre importantes reflexiones de Paco Fraile en el sentido de recobrar nuestros valores y principios. Con ello, estaremos abriendo brecha para lo que viene, que no se antoja fácil pero que tampoco es misión imposible: echar al PRI de Casa Puebla.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

[email protected]

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas