Poder y Política


Manuel Cuadras

04/05/2010

 

 

La importancia del debate


Sólo seis puntos de margen existen entre uno y otro. Los priistas dicen que son más, que la diferencia es mayor; los aliancistas dicen lo mismo (pero al revés) que ellos van arriba; los especialistas comienzan a hablar de un empate técnico.


¿Cuál es el posicionamiento real de uno y otro candidato? Depende, de la empresa que realice la encuesta, y obvio, de quien la contrate. Cada quien tiene sus propios números y su propia casa encuestadora que “les da la ventaja”. Esto no es nuevo, es el juego perverso de las encuestas, la guerra de las cifras pues.


Zavala dice tener una ventaja de dos dígitos sobre su oponente, porque —claro está— “así lo dicen sus encuestas”. Moreno Valle dice ir arriba por cinco puntos y saca a relucir sus propias cuentas.


¿A quién debemos creerle? Por supuesto que a ninguno de los dos, es evidente que alguien está mintiendo, ya sea con o sin intención de hacerlo; es decir, alguno puede engañar con plena conciencia de alcanzar un objetivo, o bien, engañar a los demás, derivado de un engaño en el que se vive (atrapado). La mentira entonces adquiere dos connotaciones: una, como mecanismo de defensa para engañar cuando se está en posición de desventaja; la otra, como visión errónea de la realidad.

 

Pongamos un ejemplo. Imagine una rueda de prensa entre dos pugilistas días previos a la pelea. Ambos con el ceño fruncido y la voz firme aseguran que destrozarán a su oponente en el ring. ¿En verdad los dos se sienten seguros de ganar?, quizá no, aunque lógicamente ninguno de los dos declarará que se siente “con menos posibilidades que el otro”.


Usted como espectador, ¿a quién le creería? Si nos dejamos llevar por las declaraciones de los peleadores, sería difícil tomar una determinación, dada la seguridad con la que ambos aseguraron vencer; sin embargo, si analizamos factores externos, tales como la proporción de las apuestas, la preparación física de cada peleador, su trayectoria (récord), así como los comentarios de los expertos, seguramente nuestra decisión se acercará más al resultado final de la pelea.


En política, y en particular en una campaña (como la que nos ocupa), ocurre lo mismo. ¿A quién creerle, a Zavala o a Moreno Valle?, le puedo asegurar que a estas alturas uno se siente “con menos posibilidades que el otro”; no obstante, al igual que los boxeadores, ninguno de los dos lo hará público (sería estúpido). Le propongo entonces analizar algunos factores externos que nos permitan orientarnos con mayor claridad.


En el rubro de las “apuestas” podríamos decir que se encuentran parejos. Ambos cuentan con el respaldo de importantes empresarios que están apostando fuertes (fortísimas) cantidades de dinero a su favor. Uno (Zavala) con empresarios locales, y el otro (Moreno Valle) con los grandes capitales de México.


En el caso de Zavala, su récord es de una elección ganada (2001) y una perdida (2000); Moreno Valle lleva ventaja al mantenerse invicto con tres elecciones ganadas (2000, 2004 y 2006).

 

Vayamos ahora al comentario de los expertos, entendiendo como expertos aquéllas personas, no solamente empapadas del tema sino, además, que mantienen una posición neutral en la contienda, me refiero en este caso a los medios nacionales. Tanto El Universal como Milenio Diario sostienen una ventaja actual del priista sobre el panista de (+-) seis puntos.

 

Se trata pues, en efecto, de una diferencia muy corta, como corto es también el tiempo restante de campaña. La pregunta es: ¿podrá revertirse esa escaza diferencia en el poco tiempo que queda para el 4 de julio?

 

Los expertos afirman que todo se definirá en el debate. El PAN lo quiere de inmediato; el PRI “lo quiere”, pero más tarde, casi, casi a punto de iniciar el Mundial de fútbol, ¿coincidencia? Veremos cómo termina esta interesante contienda político-pugilística.

 



 
 

 

 
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