Política y Poder


Manuel Cuadras

 

La respuesta del foliculario ó Abelardo el foliculario


¿Se acuerda usted de Abelardo (el personaje de Plaza Sésamo)? Abelardo es un loro gigante de plumaje verde, pico amarillo y una gran cola. Lucha con las frustraciones de cualquier otro niño pequeño, está aprendiendo el abecedario y ya comienza a leer. Es torpe en sus movimientos y se expresa con dificultad debido a su inseguridad en sí mismo.


Ahora, ¿se acuerda usted de Enrique Núñez (el personaje de un periódico local)? Núñez es un niño cantor, bien portadito, obediente, que hace su tarea todas las tardes después de hablar con sus papás. Gusta de tomar dictado y reproducir todo al pie de la letra, tal cual como se le ordena. Nunca cuestiona, ni mucho menos desatiende una orden de sus maestros. Lucha con las frustraciones de cualquier otro analfabeta funcional y al igual que Abelardo, es torpe y se expresa con dificultad.


Todo esto viene a colación, porque en mi entrega anterior les hablé de un personaje que gusta de poner apodos y mofarse invariablemente de las personas. Me llamó la atención que un personaje con tal capacidad de sátira fuese inmune a la práctica de millones de mexicanos de realizar la misma actividad que él realiza: poner apodos. Así que, después de preguntar a algunos compañeros cercanos a dicho individuo, revelaron a este columnista que efectivamente, el gran “pone apodos” del periodismo en Puebla, es identificado por todos sus compañeros con el apodo de Abelardo.


Más allá del gran parecido físico que guarda con el personaje de Plaza Sésamo (que sin duda fue el motivo original de asociarlo con ese mote), me asombró la gran cantidad de semejanzas en la conducta de ambos: torpes, inseguros y obedientes. Uno es lorito y habla con dificultad (el otro también); uno es analfabeta por su corta edad (el otro es analfabeta funcional); uno tiene pico y cola larga (el otro también… muy larga).


Pero bueno, vayamos a lo sustancial, resulta que en días pasados publiqué en este mismo espacio la manera en que el señor Núñez (Abelardo) ejerce de manera abyecta, parcial e intolerante su actividad como “director” de un medio de comunicación. Para ello publiqué algunas pruebas. Dije que el señor Núñez es incongruente, sumiso e intolerante, juzgue usted:


Incongruente


Si usted ha leído alguna de las columnas de Enrique Núñez, seguramente ha advertido la fobia recalcitrante (por no decir fijación) que tiene contra el expresidente municipal Enrique Doger. De él ha escrito de todo: que si es un nefasto, que si es un corrupto, que si es líder una camarilla, que si es “El Varguitas”, en fin, pero, ¿qué pensaría si le digo que en algún momento Enrique Núñez se expresaba con respeto y halagos hacia la persona a quien hoy tanto critica? Mire usted, esto escribió el antidogerista número uno de Puebla:


“Lo que me queda claro —conociendo el estilo de hacer política de Enrique Doger— es que el manotazo que ponga orden está por llegar, y que las conjuras deberán pasar para mejor ocasión. Ellos mejor que nadie, saben que su jefe no se anda con medias tintas.”

(Intolerancia, 29 de abril 2005.)


Y así alababa las decisiones firmes y acertadas del expresidente municipal, al cambiar a un funcionario presuntamente por actos de corrupción:


“Una vez que el exrector haya cumplido con la rendición de cuentas el día de mañana, será cuestión de días, quizás hasta horas las que deban transcurrir para conocer la dimensión de este apretón de tuercas. Sin duda Enrique Doger es un político práctico a quien la toma de decisiones no le quita el sueño, y menos cuando sus aspiraciones van más allá de gobernar la capital del estado.”
(Intolerancia, 13 de Febrero 2006.)


¿Leyó bien? “Doger no se anda con medias tintas”, “Doger es un político práctico”, “a Doger no le tiembla la mano”. ¿Cómo puede alguien expresarse con esos halagos hacia un político y tiempo después vomitarlo y apedrearlo? ¿Contradictorio, no?


Pero la incongruencia va más allá. Decía la vez pasada que Núñez analiza dos fenómenos iguales con diferente lupa. Mire, así se expresaba Enrique Núñez del “cochinero” que tenía el gobierno del Estado (ojo, de Melquiades) en cuanto a obra pública:


“Resultan inconcebibles las diferencias que surgen en la construcción de dos obras de magnitudes similares. La construcción de Ciudad Judicial y del campus Puebla del Tec de Monterrey revelan las diferencias entre la obra pública y la obra privada. Un breve estudio comparativo deja en claro la ineficiencia gubernamental. En Ciudad Judicial, la Sedurbecop gastó trescientos cincuenta millones de pesos (350 000 000) en construir 30 mil metros cuadrados aproximadamente, dando un promedio de 11 mil 666 pesos 67 centavos por metro construido. En cambio, en el Tecnológico de Monterrey se invirtieron trescientos millones de pesos (300 000 000) en 90 mil metros cuadrados dando un promedio de 3 mil 333 pesos 33 centavos por metro cuadrado de construcción.”


¿Notó la parte subrayada? En efecto, resultan inconcebibles las diferencias en montos cuando dos obras son similares, la pregunta es: ¿por qué no dijo lo mismo cuando Javier García Ramírez anunció el costo de 600 mdp por la remodelación del bulevar Atlixcáyotl, cuando una obra similar en Veracruz (como lo demostró el periódico Cambio) tuvo un costo de la mitad?


¿Por qué Enrique Núñez no es igual de meticuloso en sus investigaciones periodísticas hacia el gobierno del estado? ¿Por qué mide con diferente vara dos mismos actos? ¿Por qué un día se desvive en halagos y al otro escupe pestes? ¿Cómo se le llama a eso? INCONGRUENCIA.


Sumiso


El diario que dirige el señor Núñez se encuentra totalmente entregado al proyecto de un (pre) candidato al gobierno del estado. En cada oportunidad, en cada columna, en cada nota, se resalta la imagen del poderoso funcionario y con igual ahínco lo defienden de sus detractores. Veamos:


Esta semana el presidente del Partido Convergencia acusó la manera vil y deshonesta en que la Secretaría de Desarrollo Social entrega recursos a cambio de recibir apoyo para su titular. Como respuesta, el periódico Intolerancia, a través de uno de sus columnistas (cual si fuera vocero de la Sedeso) escribió lo siguiente:


“Es triste que un personaje como el dirigente estatal de Convergencia, José Juan Espinosa Torres, el cual como persona es un hombre valioso, se convierta en un sicario de la política y salga a golpear y a descalificar el trabajo de la Secretaría de Desarrollo Social, por el simple hecho de que esta dependencia se negó a entrarle a hacer negocios con el líder partidista.”
(Intolerancia 3 de diciembre 2008.)


Pero hay más, a pesar de que la mayoría de las encuestas dan por fulminada la aspiración del oscuro secretario, el diario Intolerancia se obstina a impulsarlo, mire:


“Esta semana se presentarán los resultados de una encuesta estatal, la cual será por demás reveladora, ya que dejará en claro cómo se encuentran las preferencias electorales rumbo al 2010. Como adelanto se puede mencionar que en el primer lugar aparece colocado el secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala.”


(Intolerancia 1 de diciembre 2008.)


Y qué tal ésta, en el colmo del besamanos, un columnista de ese diario escribió lo siguiente:


“López Zavala es religiosamente respetuoso de los empleados y funcionarios. Como funcionario, López Zavala es absolutamente respetuoso de los derechos laborales del personal. Como se sabe, Javier López Zavala es tenido como uno de los aspirantes más potentes del Revolucionario Institucional para las elecciones del 2010.”
(Intolerancia 8 y 9 de octubre 2008.)


Finalmente, quizá la mayor característica del señor Núñez (Abelardo) sea la INTOLERANCIA. Para este seudoperiodista, todos aquellos que no piensan igual que él, están mal y los descalifica. En mi entrega anterior le informé de cómo Abelardo (Núñez) con la mano en la cintura descalificó el trabajo periodístico de tres diferentes medios (Cambio, e-consulta y Síntesis). Núñez, sin dar ningún argumento calificó las encuestas publicadas como “patito” y “vendidas” (¿será porque su gallo no salió favorecido?). Pero lo peor no fue eso, resulta que Enrique Núñez, fiel a su costumbre de escribir con el hígado y no con la cabeza, en su columna de ayer evadió responder los señalamientos hechos por este columnista. No contestó acerca de la “seriedad” de la encuestadora de su periódico. Critica la modesta página de internet de la empresa Datamática, cuando en ningún lado se encuentra información de la encuestadora (patito) de Intolerancia. Tampoco respondió porqué su negativa de criticar al actual gobierno del estado; Lo que sí hizo fue contestar estupideces ante la falta de argumentos. Ni hablar, para personas como éstas (incongruentes, abyectas e intolerantes) la descalificación es su manera de protegerse.


*2 precisiones para Abelardo.


-No mi querido Abelardo, no soy ese personaje cercano a Enrique Doger que tú piensas.


-Foliculario: folletista.

 

·Foto / Especial ·Cambio·Foto / Archivo / Ulises Ruiz

 

 



 
 

 

 
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