Política y Poder


Manuel Cuadras

12/03/2009

Los tecnócratas trasnochados del Ayuntamiento


Puebla parece ser una ciudad destinada a vivir permanentemente en el pasado. Mucho se nos ha criticado ser una sociedad conservadora, difícil para aceptar las nuevas tendencias, las nuevas ideas y los nuevos modelos, sin embargo, ahora que la sociedad poblana parece por primera vez estar acorde con los nuevos tiempos y ser contemporáneos de la sociedad mundial (parafraseando a Octavio Paz), las autoridades y representantes se obstinan en anclarse a los viejos tiempos, las viejas ideas y los viejos modelos.


Resulta que los regidores de Puebla pretenden privilegiar los intereses de un grupo de empresarios, en lugar de implementar acciones que beneficien la economía popular en estos tiempos de crisis.


Pero para adentrarnos más al tema, quisiera hacerle una pregunta (tipo) como las que formulan los brillantes encuestadores de cabecera del Ayuntamiento poblano: ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que se incrementen las tarifas de los estacionamientos en Puebla? ¿La respuesta es obvia, no? Bueno, ¿qué pensaría usted si le dijera que la presidenta municipal y su Cabildo pretenden autorizar un incremento a dichas tarifas, permitiendo que los dueños fijen la cuota que les plazca? Eso es lo que planean llevar a cabo de la manera más cínica y cobarde un grupo de regidores en la sesión de Cabildo de hoy. ¿Por qué digo que de manera cínica y cobarde? Porque lo pretenden hacer en lo oscurito (como se hacen las cosas chuecas), calladitos (como hacen los niños sus travesuras) y sin avisar a nadie (como se hacen la mayoría de las fechorías).


Resulta que el Ayuntamiento pretende liberar las tarifas actuales, a modo de que los dueños de estacionamientos sean libres de fijar la cuota que ellos mismos determinen, y no mediante un tabulador que especifique los topes máximos que deben cobrar (como actualmente se hace). Es decir, los dueños de estacionamientos se dicen perjudicados porque “sufren” la imposición del gobierno municipal, para determinar el costo que cobran por el servicio que brindan. El Ayuntamiento se dobló ante esta presión, y bajo un pensamiento de liberalismo comercial pretende retirar su intervención en la fijación de los precios, apelando al “buen criterio y sensatez” de los bondadosos empresarios. ¿Se da cuenta el tamaño de dicha triquiñuela? ¿Quién o qué nos garantiza que los empresarios serán razonables a la hora de fijar sus precios? ¿Qué o quién nos asegura que los empresarios no se excederán en sus precios? ¿El Chapulín Colorado? ¿Juan de Dios Bravo? ¿El Tesorero? ¿La mano invisible de Adam Smith?


Pero hay dos cosas que quizá no sepan quienes estén detrás de esta “brillante” propuesta, primero: En la administración anterior, el cabildo envió al Congreso del Estado una iniciativa para modificar el Código Fiscal y Presupuestario para el Municipio de Puebla, a efecto de que los estacionamientos se consideraran como SERVICIO PÚBLICO municipal, y como tal el Ayuntamiento tiene la obligación de vigilar el adecuado funcionamiento y prestación de dicho servicio. Esto causó la ira de los dueños de estacionamientos, quienes se ampararon ante tal reforma y llevaron el caso hasta la SCJN, la cual falló a favor del Ayuntamiento y resolvió que —en efecto— se trataba de un servicio público municipal. Para poner un ejemplo: un servicio público municipal es también la recolección de la basura; el Ayuntamiento concesionó dicho servicio a las empresas SUP y PASA, sin embargo, esto no quiere decir que las empresas manejen a su antojo el precio que deban cobrar por la prestación de ese servicio. El Ayuntamiento recauda el impuesto de limpia y posteriormente le paga a las empresas por los servicios prestados. La pregunta es ociosa pero preventiva: ¿Si se modifica la liberación de las tarifas de los estacionamientos (al criterio de los empresarios) se hará lo mismo en un futuro con las empresas recolectoras de basura? ¿El Ayuntamiento les permitirá que cobren lo que quieran?

 

Segundo. Permitir la libre participación de las empresas, sin la regulación del Estado, es un gravísimo error. Está comprobado que el liberalismo propuesto por Adam Smith de “dejad hacer dejad pasar”, está totalmente desfasado. El propio Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001 y ministro de Economía en el Gobierno británico de Margaret Tatcher, ha reconocido que fue un error implementar políticas económicas liberales en distintos países sin la intervención del Estado. Aquí una cita del propio Stiglitz para los tecnócratas trasnochados del Ayuntamiento: “La crisis actual se debe a la falta de regulación. A menos que se disponga un adecuado sistema de regulación y de una estructura que garantice su aplicación, tendremos obligadamente otra crisis…” (Debate sobre la regulación. Josep Stiglitz, febrero de 2009). Veremos los efectos de esta estupenda medida. Que Dios y Stiglitz nos agarren confesados. Enhorabuena por esas brillantes tesis pasadas de moda, sigan poniendo a Puebla Capital a Destiempo

 



 
 

 

 
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