Política y Poder


Manuel Cuadras

 

LOS SALDOS DEL 2008 (¿o debiera ser: los saldos de 1978?)


Hace algún tiempo el Maestro Arturo Rueda escribía acerca del desarrollo democrático que vivimos en nuestro Estado y decía que, a diferencia de la federación en que el poder central se ha visto disminuido, en el ámbito local pareciera que tenemos un retraso de (por lo menos) dos décadas. Hoy, al hacer un balance de lo ocurrido en nuestra aldea en este 2008, podemos decir que efectivamente, el desarrollo democrático en Puebla se asemeja a aquellos tiempos del sistema priísta de finales de los 70, principios de los 80.

 

¿Cómo era México en aquellos años? Con una figura omnipotente que era el centro de todas las decisiones importantes en el país; con una prensa oficialista (vendida) que repetía todo lo que el “papá gobierno” le ordenaba que dijera, sin capacidad de crítica ni análisis, su función se reducía únicamente a foliculear (emitir folletos); Con nula apertura por parte del sistema para informar a los ciudadanos acerca los usos y destino del recurso público; Sin reglamentos que castigaran los abusos de funcionarios que ocuparan su puesto para promoción personal; Con dos poderes sumisos a las órdenes del Ejecutivo; Con un partido predominante y aplastante, con apenas destellos de vida por parte de la oposición (que en ese entonces se reducía a una sola posibilidad real: el PAN); Con elecciones organizadas desde SEGOB; Con un Partido que se erigía como brazo del gobierno; Y por su puesto, con mucha fiesta, porra, matraca, confeti y diversión (circo) para un pueblo ávido de pan (y de PAN quizás).

 

¿Dista mucho ese México con la Puebla de hoy en día? Me temo que no. Evidentemente –y gracias al empuje del desarrollo democrático a nivel nacional- nuestro estado ha recibido “salpicones” de esa gran ola, provocando ciertos cambios y diferencias, sin embargo, el fondo es el mismo.

 

Al día de hoy, en nuestro estado contamos con un personaje central que aglutina todo el poder en sus manos y que con su dedo aprueba o rechaza cualquier determinación, nada se mueve sin su consentimiento y nada se realiza sin su conocimiento; La prensa –en su mayor parte- sigue postrada a los pies de esta figura y difícilmente encontramos una crítica o cuestionamiento hacia las decisiones del poder; La información importante sigue estando cerrada para los ciudadanos y a cambio de eso, las dependencias encargadas de brindar “transparencia”, bombardean a los habitantes con datos, cifras y cuentas (todas ellas) alegres; El Partido hegemónico sigue siendo eso, y la oposición (reducida al PAN) no ha logrado consolidarse como competencia seria, real y constante; Los programas sociales son usados como herramientas de campaña y los funcionarios públicos se promocionan libremente, sin que la autoridad correspondiente haga algo al respecto; Las elecciones se siguen organizando desde la SEGOB, sólo que ahora se cuenta con los servicios de un despacho externo auditor llamado Instituto Electoral del Estado; Y por su puesto, la porra, la matraca y el confeti, no pueden faltar cada quince días en el estadio de fútbol y en majestuosos recintos culturales.

 

¿Se da cuenta? Un año más se ha ido y con él la oportunidad de sincronizarnos con el reloj democrático nacional. ¿Cuándo estaremos A TIEMPO con las exigencias de una sociedad democrática? Ese es el verdadero reto para el próximo 2009, 2010, 2011 y todos los años subsecuentes. Mientras sigamos tolerando más casos como el de Juárez Acevedo (quien cobró un año sin hacer nada, para que al final nos digan que fue un error ponerlo!!), mientras sigamos permitiendo que se inflen estratosféricamente los costos de la obra pública, mientras nos sigan diciendo que no hay dinero para más obras y el poco que hay, se utiliza para campañas sobre hielo; y mientras los ciudadanos y los medios no denunciemos los abusos y violaciones del poder, seguiremos siendo un estado retrasado y pasivo.

 

*Felicidades a todos los lectores y muchas gracias por la atención prestada a éste espacio durante el 2008. Nos leemos en el 2009.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas