Poder y Política


Manuel Cuadras

19/03/2009

LAS CAUSAS DEL ESTADO FALLIDO


Hace algunos meses comentábamos en este espacio acerca de los grupos de poder que existen en nuestro país. Decíamos entonces que existen grupos de poder FORMALES y REALES. Los primeros son aquellos que se encuentran legalmente establecidos y reconocidos por la constitución, como lo son: el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en los tres niveles diferentes niveles de gobierno: federal, estatal y municipal.

 

Los grupos REALES de poder son aquellos que, si bien es cierto no poseen la facultad legal de tomar decisiones, ni mucho menos cogobernar con las autoridades formales, sí ejercen una influencia importante sobre los primeros, y su desempeño repercute de manera directa en la vida política, social y económica del país. ¿Ejemplos? El narco, la Iglesia, los medios de comunicación, los empresarios, el gobierno de los Estados Unidos, entre otros.

 

Lo que ahora se conoce como “estado fallido”, tiene que ver con aquellos espacios que el gobierno mexicano ha ido perdiendo, y que han sido ganados por otros grupos FORMALES DE PODER (recuérdese la vieja máxima de: “espacio que no ocupas, lo ocupan”), por lo tanto, al dejar huecos en diversas actividades y territorios, el gobierno de México pierde el control del país, fortaleciendo a los grupos no legales.

 

Basta con hacer un pequeñísimo análisis de sucesos que han acontecido en los últimos meses (y semanas) para corroborar la teoría del estado fallido en nuestro país, o lo que es lo mismo, el reinado de los grupos fácticos en México.

 

EL NARCO


Al día de hoy, ¿alguien realmente piensa que el Gobierno federal está ganado la guerra contra el narco? Una cosa son las cifras oficiales (llenas de optimismo, infladas y maquilladas) y otra muy distinta es lo que se vive todos los días, en todos los estados del país. Al Gobierno federal se le salió de las manos su plan de jugar a la guerrita. Sin una estrategia definida y con más ganas que ideas, Calderón creyó que con retenes y operativos podía terminar con un mal que en realidad es de fondo. Atacar el problema de esa manera es simplemente “combatir” lo que se encuentra en la punta del iceberg, lo que se ve, pero lo más importante es precisamente lo contrario, lo que no se ve. Es como querer curar una gripe con Kleenex, o peor aún, querer atacar un cáncer con mejoralitos. Cuando la embajada de E.U. declaró recientemente que hay zonas en nuestro país que no controla el gobierno, realmente no se equivocó; hay municipios de México en que los grupos de narcos han rebasado por mucho a la policía, e incluso cobran protección a ciudadanos y comerciantes, ¿a eso se le llama gobernar? Pero además, curiosamente en lo que va del sexenio, “se han caído” más helicópteros y aeronaves de funcionarios, que en los últimos ¡50 años! ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Fallas mecánicas? ¿O atentados? Juzgue usted.

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN.


A lo largo de los años este gremio se fue consolidando como uno de los más influyentes y poderosos de México, no por nada se le bautizó como “el cuarto poder”. Con el fin de la dictadura priista, los medios de comunicación sufrieron una rápida transformación para adaptarse a los nuevos tiempos y circunstancias. Lejos, muy lejos quedaron aquellos tiempos en que Televisa se declaraba como un “soldado del sistema”; hoy, existe una competencia real entre distintos medios, así como una dupla de complicidad muy fuerte formada por los dos grandes monstruos televisivos de México: Televisa y T.V. Azteca. La reciente declinación por parte del IFE para sancionar a estas dos televisoras, por haber violado el acuerdo para la difusión de spots en horarios triple A, es una clara muestra de la sumisión que existe por parte de las instituciones del Estado, hacia el poderío inmenso que representa este duopolio. Ante la evidente violación por parte de las televisoras, el Consejo General del IFE optó por suscribir un nuevo acuerdo, al no tener la firmeza para aplicar estrictamente la ley y sancionarlos. ¿De qué otra manera se le puede llamar a eso, si no sumisión?

 

IGLESIA


La iglesia católica en nuestro país está más viva que nunca. Cierto es que a partir de los años 80 comenzó una difícil caída para los adeptos de dicha religión (no solamente en México, sino en el mundo entero) pero también es cierto que la Iglesia Católica ha aprovechado dos grandes coyunturas para reposicionarse y recuperar los espacios perdidos. Una de ellas fue, la llegada al poder (formal) por parte del PAN, alcanzando la Presidencia de la República. Para nadie es un secreto (más que para aquellos que no conozcan de historia) que el PAN tiene sus valores, principios y antecedentes, fundamentados en la ideología del catolicismo. Muchos de sus líderes y dirigentes se han formado en escuelas de estricta formación católica e incluso algunos de ellos son militantes activos de organizaciones extremadamente conservadoras como “Los legionarios de Cristo” o “Los Caballeros de Colón”. Así pues, Con la llegada de Acción Nacional a Los Pinos, se da un reacomodo de los grupos al interior de la Iglesia-Gobierno y a partir de esa fecha comienza una política de persuasión a la sociedad, a través de la educación y las políticas públicas. La segunda coyuntura es la muerte de Juan Pablo II. Con la llegada de Benedicto XVI a la cabeza de la Iglesia, se da una transformación en las relaciones del catolicismo con las autoridades civiles. Nuestro país por supuesto no escapó a dicha tendencia. Actualmente se han radicalizado las posturas para defender las ideas religiosas frente a las ideas del Estado. La influencia (por no decir intromisión) por parte de la Iglesia en los asuntos públicos, se vuelve cada vez más frecuente y más aguda. Lo que vimos en Puebla la semana pasada, es la clara muestra de la presión que ejerce la Iglesia católica sobre las autoridades civiles a lo largo de todo el territorio nacional. Pero la intromisión no termina ahí, el pasado domingo, cual si estuviéramos en pleno inicio del siglo XX, desde el púlpito, el Cardenal Norberto Rivera lanzó fuertes críticas hacia el PRI y a su postura de “no querer colaborar con el desarrollo de México”. Sin llamarlo por su nombre, mencionó que “resulta incomprensible y sospechoso que quienes permitieron el crecimiento de este cáncer social, sean los mismos que ahora en el Congreso se niegan a tomar medidas más drásticas para cortar los brazos financieros al narcotráfico”. Lo que faltaba, ahora la Iglesia actuando como portavoz del gobierno de Felipe Calderón, para justificar su ineficiencia en el combate al narcotráfico, y de paso incidiendo en asuntos políticos del país al descalificar al partido rival del PAN, curiosamente en un año electoral en el que el PRI se encuentra por arriba del PAN en todas las encuestas. Todo esto, sin que la Subsecretaría de Asuntos religiosos de la SEGOB intervenga.

 

¿Quién manda sobre quién? O mejor dicho ¿quién controla el país? ¿El gobierno federal como cabeza de los PODERES FORMALES, o los GRUPOS FÁCTICOS DE PODER encabezados por la Iglesia, el narco y los medios de comunicación?

 

*A continuación reproduzco el mail que mandó el Señor Zavaleta:


Me pareció muy interesante el contenido de su columna denominada ¡Viva la ultraderecha priísta! aunque yo pienso que lamentablemente el sentido de la posición de Bailleres ni siquiera llega a entender las razones que Usted atinadamente puntualiza.


 Vergonzosamente creo que el único motivo que existe para dicha postura, lo es únicamente cuidar la imagen del PRI frente a una sociedad poblana mayoritariamente católica y conservadora. En la víspera de las elecciones federales, la población concibe al Congreso local como un Congreso priista, por lo tanto les dio miedo hacer lo que tenían que hacer por temor a dar a sus contrincantes políticos la opción de tener a la mano una abundante materia prima de donde sacar argumentos distorsionados tales como: el PRI apoya la legalización del aborto, el PRI promueve la unión entre homosexuales etcétera.


 Tal vez mi razonamiento parezca simplista y obvio. En realidad espero estar equivocado, deseo que el trasfondo sea algo más que un simple temor a dar de que hablar en época de elecciones.


 Que lástima por los representantes del pueblo, cabe decir que el Diputado por mi distrito (no digo nombres) no tiene ni $%&# idea de lo que votó, él esta más preocupado porque sus negocios personales sigan generando, obvio, al amparo de su investidura.


Saludos.

 



 
 

 

 
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