Política y Poder


Manuel Cuadras

 

“Fraude Fantástico” (con manzanitas)


Un escándalo más trae en jaque al Gobierno de Mario Marín. En esta ocasión se trata de uno de los empresarios más identificados con la burbuja marinista. Resulta que hace tiempo, un “noble y bondadoso accionista poblano”, “preocupado por generar fuentes de empleo a los poblanos y contribuir al desarrollo de la ciudad a la que tanto ama”, decidió comprar un “modesto predio”, con la ilusión de instalar un parque de diversiones para que los niños pobres de Puebla —que no tienen la oportunidad de viajar a Disneylandia— pudieran acceder a juegos mecánicos de primer mundo, cumpliendo así con una importante labor altruista. ¿Toda un alma de la caridad, no? ¿Qué pensaría usted si le dijera, que de la noche a la mañana este ser altruista cambió de opinión y de repente decidió vender el “modesto predio”? Olvidándose claro, de los niños, de sus empleados y del desarrollo de Puebla. Pero vayamos paso por paso para no perdernos en esta historia.

 

ANTECEDENTES:


1. Durante muchos años, Ricardo Henaine (el bondadoso empresario) fue el publirrelacionista (“dedo chiquito”) del empresario Carlos Peralta.


2. Carlos Peralta tiene una fundación que lleva el nombre de su padre: Fundación Alejo Peralta.


3. En 1997, Manuel Bartlett le entrega en comodato a la Fundación Alejo Peralta 50 hectáreas para la construcción de un parque ecológico, cultural y deportivo, similar a uno que administraba la misma fundación en Jalapa, en la que se instruía la práctica del beisbol y otras disciplinas a jóvenes y niños sin ningún costo.


4. En 1998 (ya en el gobierno de Melquiades Morales) la Fundación Alejo Peralta devuelve las 50 hectáreas al gobierno, por un desaire que tuvo la administración melquiadista para con la fundación.

 

¿Qué pasó después?

 

-En el último año de su gobierno, Melquiades Morales divide las 50 hectáreas en dos partes y “le dona” 27 al Tec de Monterrey. ¿Por qué se las regaló y no se las vendió? ¿No hacían falta recursos para terminar el Complejo Cultural? ¿Lo hizo por un fin de desarrollo educativo? ¿A una de las instituciones privadas de educación superior más caras de México? ¿Por qué no se las donó entonces a la BUAP, que es una institución pública y no privada como el Tec?, ¿raro no?


-Las hectáreas restantes se entregaron en donación onerosa (las vendieron pues) al empresario Ricardo Henaine con la condición (así lo dice el contrato) de que fuera para la instalación de un Parque Metropolitano, en caso contrario, es decir, si el empresario decidía utilizar el predio para otro fin (cambiarle el uso de suelo), el Gobierno del estado podría rescindir el contrato.


-Así pues, Ricardo Henaine monta un parque de diversiones con juegos y atracciones de feria de pueblo, e instala una taquilla para cobrar los accesos, contraviniendo así el proyecto original del señor Peralta de que fuera un parque público gratuito.


-Pero no sólo eso, resulta que de las casi 18 hectáreas que le vendió el gobierno de Melquiades a Henaine, éste sólo ocupó 5 para su “grandioso parque de diversiones”, el resto (13 hectáreas) las quiere vender, argumentando que son suyas y que ya cumplió con lo pactado con Melquiades Morales: instalar un “parque metropolitano”. Mire usted las siguientes declaraciones hechas por Henaine a un programa radiofónico: “Yo puedo vender, yo puedo hacer con este terreno lo que yo quiera, es una propiedad privada…”


Tales declaraciones no hacen más que evidenciar que detrás del señor Henaine se encuentra alguien muy poderoso que respalda este intento de fraude al estado. Mire: Las restricciones hechas al contrato (cláusulas de rescisión) aplicaban para toda la superficie, es decir, para las 18 hectáreas que le vendieron, no sólo a una parte; dentro del contrato se establecía que la construcción del parque sería por etapas, de tal forma que lo realizado en esas 5 hectáreas hasta el momento (meter juegos chatarras) únicamente corresponden a la primera fase, faltarían las siguientes dos etapas del proyecto, donde supuestamente serían abarcadas las 18 hectáreas en su totalidad. Sin embargo, gracias a una modificación legaloide a cargo de Mario Montero y Javier García Ramírez, el Gobierno del estado reconoce y acepta lo realizado hasta el momento en Valle Fantástico como prueba de cumplimiento al contrato. Esto escribieron mis compañeros Héctor Hugo Cruz y Yonadab Cabrera el pasado martes: “A la letra del capítulo cuarto del contrato modificatorio dice: De la liberación de cargas por cumplimiento respecto de la UDU SA-18 (Parque Metropolitano), Primera; el gobierno del estado en su carácter de fideicomitente “A” (…) a través de sus legítimos representantes, manifiestan de manera expresa que han quedado cumplidas de manera total, todas y cada una de las cargas impuestas a Inmobiliaria Hena (propiedad de Henaine) en el contrato de donación onerosa, contenida en el instrumento notarial 20628/ 608, con fecha del 11 de febrero del 2004, otorgado por la Notaría número 31 de la ciudad de Puebla” (diario Cambio, septiembre 23).


Suponiendo —sin conceder— que efectivamente pudiera vender las 15 hectáreas no ocupadas hasta el momento (y que ello no implicara que le rescindieran el contrato), a la persona a la que se las venda, sólo podría ocuparlas para instalar un parque, un área verde, una zona forestal, un vivero, unas canchas de fut o algo que se le parezca, ¿por qué? Porque así está clasificado el uso de suelo para ese predio, y si bien es cierto que Henaine es el propietario, eso no le da derecho para hacer ahí lo que él quiera, o para explicarlo con manzanitas: si usted compra un terreno en La Vista, ¿puede instalar ahí un table dance?, no, ¿verdad? ¿por qué? Porque el uso de suelo en esa zona es exclusivamente residencial.


Sobra decir que a Henaine lo que menos le interesa es el mentado Parque Metropolitano, de lo contrario, ¿no cree que en estos cuatro años ya hubiera iniciado al menos la segunda etapa? Lo que Henaine buscaba (o busca) es cambiar el uso de suelo de dicho predio para adaptarlo a zona comercial o residencial, y entonces sí venderlo a gente interesada en invertir en el polo de desarrollo más atractivo de Puebla, o dicho de otra manera, ¿qué es lo más rentable para Henaine?

  1. Quedarse con su porquería de parque de diversiones.

  2. Venderlo a alguien que continúe con el parque (o sea, salir “tablas”).

  3. Venderlo a una desarrolladora de vivienda, a alguna agencia de autos importados, o para la instalación de un centro comercial (y triplicar así su inversión).

 

Creo que no se necesita ser un genio para saber la respuesta correcta ¿verdad? Luego entonces, el problema para Henaine es modificar el uso de suelo del terreno, para lo cual es necesario, entre otras cosas, que los cabildos de los municipios conurbados a la zona (San Andrés, San Pedro y Puebla) aprueben dicho cambio. ¿Será por eso que Mario Montero le haya “sugerido” al presidente de San Andrés Cholula, David Cuautli, que su Cabildo aprobara el cambio de uso de suelo?


¿No le parecen muchas coincidencias y anomalías? Pero la pregunta fundamental es: ¿Quién está detrás de Henaine? ¿A quién le interesa hacer dinero rápido y fácil (concretamente antes de dos años y medio)? ¿Quién pretendió inflar al doble el costo de la remodelación del Bulevar Atlixcáyotl? ¿Quién impulsaba la instalación de los parquímetros? ¿Quién pretende hacer negocio con el Puebla FC? Emilio Maurer parece que ha encontrado la respuesta: “Ricardo Henaine no es el verdadero dueño del 41 por ciento de las acciones del Puebla, sino el prestanombres de nuestra máxima autoridad” (diario Cambio, Septiembre 22). ¿Así o más claro?

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas