Política y Poder


Manuel Cuadras

 

Un PRI perdido y entregado


El pasado sábado el PRI celebró su Asamblea Nacional para convertirse en un partido de “socialdemocracia”. El fondo real fue cumplir con los acuerdos establecidos con el gobierno de Felipe Calderón y apoyarlo en su iniciativa de Reforma Energética, cosa que en la práctica era una realidad pero disfrazada, el gran inconveniente para hacerlo de manera abierta, era precisamente la base ideológica del PRI que establecía que bajo ningún motivo era permisible la inversión de capital privado (nacional o extranjero) en la paraestatal Pemex.

 

Durante años, décadas, el gran orgullo de los priístas fue precisamente la expropiación del petróleo que hiciera uno de sus máximas figuras y la defensa ante cualquier intento de privatización. Hoy, lejos han quedado esos tiempos. Para los priístas del nuevo siglo el permitir la inversión privada en Pemex ha dejado de ser un tabú para convertirse en una de sus principales banderas en aras de la “SOCIALDEMOCRACIA”. Así como usted lo lee. ¿Qué pensaría Lázaro Cárdenas de esta reforma? ¿Qué opinaría Jesús Reyes Heroles de la actual dirigencia? ¿Qué diría Mario Moya Palencia de los actuales “operadores” priistas, Manlio Fabio Beltrones y compañía?


Si anteriormente se decía que el PRI era “el instrumento electoral del gobierno”, hoy podría decirse que es un instrumento de negociación del mismo, solo que obedeciendo las órdenes de un gobierno emanado de un Partido rival. Qué pena para los priístas no? Servir a quienes anteriormente se mandaba. Sin embargo, el problema no radica en eso, la pena finalmente (aunque molesta) se aguanta, el problema es la manera en que justifican su abyección. Se ha dicho que son “oposición responsable”, los “fieles de la balanza”, “partido crítico”, etc. Lo cierto es que no son más que los cómplices número uno del gobierno de Felipe Calderón.


Cierto, el PAN como oposición a lo largo de muchos años se prestó a infinidad de cosas con el pri-gobierno en aras de obtener mayores espacios, pero nunca abrió las piernas de manera tan cínica (como ahora el PRI en su papel de oposición) ante una PROPUESTA INDECOROSA DEL GOBIERNO.


¿Qué lugar les reservará la historia a esta generación de priistas? El mismo que le guardó a la generación de tecnócratas de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.


Ahora bien, en el plano local (y para regresar a temas de la aldea) ¿cómo entender el papel de los dirigentes del tricolor en Puebla? ¿En qué medida impulsaron o se opusieron a dicha enmienda? ¿Acaso Alejandro Armenta Mier se opuso a una reforma con clara dedicatoria al PAN? ¿No acaso dijo a su llegada que desde joven anheló ser un día como Luis Donaldo Colosio? ¿Ese es el modelo que tiene de Colosio Murrieta? ¿Y dónde estaban los dirigentes “nacionalistas” “enemigos de la ultraderecha” que aquí en Puebla se encaran, retan y se burlan de los panistas? ¿Será que les quedó grande la Asamblea? ¿Será que sus argumentos se hicieron pequeños?


El escenario nacional dibuja a un PRI perdido en la definición ideológica y entregado a los intereses del presidente de la República, mientras que en el escenario local se encuentra secuestrado por el Club de amigos y empleados del actual gobernador, lo cual es todavía peor, ¿por qué? Porque se trata de un gobernador sin peso a nivel nacional, desprestigiado y dispuesto a todo con tal de no ser juzgado cuando termine su periodo. No es nuevo ni extraño que un gobernador designe a los Dirigentes de su Partido, eso es algo que han hecho todos los anteriores de Marín, sin embargo, lo extraño es la nula apertura para los grupos que son ajenos al ejecutivo, ¿puede usted decirme alguna posición relevante dentro de la estructura del PRI (estatal o municipal) que no pertenezca al grupo marinista? Tampoco es nuevo ni preocupante que el Presidente Estatal del PRI obedezca a ciegas las instrucciones del gobernador, lo preocupante (para los priistas poblanos) es que el ahora “primer priista del estado” tenga en su historial una negociación con el PRD (con López Obrador en 2003, cuando aún no se definía su candidatura por el PRI) y dos negociaciones con el PAN (2001 y 2006).


Ante tal panorama, ¿cree usted que tenga algún futuro el PRI en Puebla?

 



 
 

 

 
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