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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Pulso Político

Gabriel Sánchez Andraca


El Congreso Nacional del PRD

Ayer se inició en la ciudad de México, el décimo Congreso Nacional Extraordinario, del Partido de la Revolución Democrática, con la asistencia de una fuerte representación poblana, casi toda perteneciente a la corriente Nueva Izquierda.


Esta reunión perredista es de la mayor importancia para el futuro de ese partido: se levanta como una fuerza real de izquierda, que constituya una opción electoral válida para la ciudadanía o continúa en la mediocridad a la que lo ha llevado la lucha interna de las tribus, la falta de madurez de muchos de sus líderes y su carencia de estructura y organización.


Un comentarista político, Yamel Viloria Tavera, dice en un artículo que publicó el diario capitalino «Uno más Uno»: «Los electores estamos cansados de que la única alternativa de izquierda con la que cuenta México, esté viciada por la anarquía, radicalismo y violencia de las tribus que conforman al sol azteca».


Gerardo Nieto, de «El Financiero» señala: «Este Congreso está llamado a ser un parteaguas en la historia de esta organización, no sólo por redefinir estructrura, programa y principios, sino por la madurez política que exige para superar el riesgo de división.


«Nueva Izquierda, como cabeza de un bloque, le apuesta a un modelo de socialdemocracia institucional, reformista, sin nuevos caudillos políticos. Su convicción es que se puede mejorar el diseño institucional del país aun en medio de un gobierno de derecha.


«El Frente Político de Izquierdan asigna un mismo valor al proceso de institucionalización partidista y al de movilización social, reconoce a Andrés Manuel López Obrador como el principal activo del partido y al programa de la Convención Nacional Democrática, como la hoja de ruta para construir la Cuarta República».


LA ESPERANZA ES LO ULTIMO QUE MUERE
Un partido de izquierda democrática es necesario en nuestro país y en este décimo Congreso Nacional Extraordinario, se sabrá, si el PRD puede continuar siéndolo o hay que cambiarlo.


Las luchas internas de las tribus o expresiones, han desgastado mucho al partido del sol azteca. Entidades como Puebla, son ejemplo de ello.


El Partido de la Revolución Democrática ha sido aquí, ejemplo de división, de falta de coordinación, de carencia de unidad y de trabajo político.


Los pequeños grupos que lo conforman, parecen pequeños partidos políticos en sí mismos, dedicados a pelear unos contra otros, a hacer declaraciones a la prensa, a estar contra todo y contra todos.


Los partidos políticos todos, tienden a avanzar, a convencer al mayor número de ciudadanos de las bondades de sus programas y propuestas, para poder conquistar el poder y desde ahí aplicarlas.


En Puebla los esfuerzos de los grupos perredistas, están enfocados: a quitar el liderazgo de Miguel Barbosa Huerta, que ya tiene una década de ejercer un control caciquil en ese partido; a conquistar los dos primeros lugares de las candidaturas a diputaciones plurinominales y a ser incluidos en los primeros lugares de las listas de regidores, para tener chance de ocupar un puesto de elección popular; a tener una buena relación con funcionarios gubernamentales para arreglar sus asuntos y a realizar conferencias de prensa semanarias para lanzar acusaciones y denuestos a diestra y siniestra.


No hay trabajo partidista, el PRD es un partido con una estructura muy raquítica y pésima organización.


Cuando llegan a celebrar alguna reunión, sea convención o asamblea, generalmente acaban confrontados de palabra y de obra.


En Puebla el PRD, es un partido que va para atrás.


¿QUE NECESITA PARA AVANZAR EN VEZ DE RETROCEDER?
Su caso es grave y dificil de resolver. Le preguntamos a un amigo nuestro muy ducho en cuestiones políticas, qué sugeriría para reahabilitar a ese partido y su respuesta no pudo ser más extrema: «Fusilar a todos los perredistas actuales y empezar de cero».


Claro que hablaba en broma. Pero la cosa no es fácil. Se requiere para empezar, una dirigencia con el liderazgo y la madurez suficientes para iniciar un arduo trabajo de reconstrucción, utilizando lo que se tiene. Con esos bueyes hay que arar, no queda más.


Logrando la unidad en lo fundamental, se puede empezar un trabajo político para crear la infraestructura partidista tan necesaria para poder avanzar. Debe haber unidad de mando, los dirigentes deben ser incluyentes, lo contrario en política se llama suicidio; asignar responsabilidades a todos los grupos; evaluar el trabajo de cada uno para ir promoviendo a los más destacados; ser rigurosos en el cumplimiento de los estatutos y demás documentos básicos y olvidarse de las luchas estudiantiles en las que muchos perredistas se quedaron atrapados. La política es cosa seria y para gente adulta.


Andrés Manuel López Obrador, es un líder carismático que logró dar una fuerza en las pasadas elecciones al PRD, con la que nunca habían soñado los perredistas. Podría ser un factor para iniciar la refundación de ese partido.


Ojalá y en este Congreso que se realiza en la ciudad de México, salga algo bueno para salvar al del sol azteca de la debacle, sería bueno para el país.

 

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