SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

01/07/2010


“SOY EL HIJO DEL PAPA”


¿Quién no recuerda esta famosísima frase expresada por la Canaca (q.p.d) que lo lanzó al estrellato y lo dejó inscrito en el mural de los más famosos teporochos del mundo?.

 

 Si Usted no tiene idea de lo que estoy hablando, disculpe que se lo diga pero, Usted no ha vivido. Este personaje fue filmado mientras era detenido por agentes de tránsito por conducir en estado etílico, es decir, absolutamente p….jarra, y mientras alegaba y trataba de defenderse dijo entre otras genialidades la frase que hoy lleva por título ésta columna, refiriéndose a que él era el supuesto hijo del líder de la Canaco, organización a la que rebautizó como la Canaca. Por cierto, por cuestiones del destino, poco después de este episodio fue atropellado por un borracho y murió.

 

En fin, el traer a colación a este personaje no es más que con la finalidad de establecer ciertas similitudes de su comportamiento con el asumido por muchos mexicanos cuando están en problemas, se sienten amenazados o bajo mucha presión -se encuentren o no bajo los influjos del alcohol-. Por ejemplo, ¿quién no ha faroleado o conoce al amigo de un amigo que lo ha hecho, sacando a colación cuanta familia, amigos y conocidos influyentes se tienen, y aunque no sea el caso, se inventan al puro estilo de la Canaca?.  Después de esta muestra de músculo pasamos a la siguiente fase: la amenaza prepotente.  Claro que si ninguna de estas intimidó al enemigo, siempre existe la posibilidad de continuar con el siguiente paso: la victimización -ahí otra de las famosas frases del Canaca: “me amarraron como a un perro”-.

 

Estamos a tan solo 4 días de la elección y como no se puede hablar más de candidatos, partidos o campañas, me referiré simplemente a ciertas actitudes canaquescas vertidas a lo largo del proceso.  Primero el desfiladero de amigos importantes (¿le suena?); después la amenaza, la guerra de declaraciones y vertido de lodo (seguro se acordó de varias acusaciones mutuas); finalmente queda la victimización, pero ésta no la veremos sino hasta después del 4 de julio cuando el perdedor se diga engañado y víctima de fraude, es entonces cuando se procurará judicializar la elección.

 

Esta hipótesis no es una puntada, una de las partes en competencia anunció hasta el cansancio que el resultado será impugnado.

 

Las elecciones en Puebla son concurrentes con las de otras entidades, en las que se tiene aún más cantado este asunto. Oaxaca y Veracruz los principales. En Oaxaca además se ha enrarecido tanto el ambiente que incluso el estado está tomado, ha habido choques violentos y acusaciones serias.  Ahí las elecciones serán todo menos una fiesta democrática y, de prosperar la impugnación, se estaría sentando precedente afectando los resultados y sentencias sobre entidades que están en la mira como la nuestra.

 

Por el bien de Puebla, esperemos tener la definición de quién es el nuevo gobernador electo el propio domingo cuatro de julio, esto evitaría la especulación y la tentación de ganar la elección en el Tribunal y no en las urnas.

 

Pero en tanto……………..nos leemos después del Día D…………….

 



 
 

 

 
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