SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

15/07/2010


EL PRI NO SE CREA NI SE DESTRUYE, PERO TAMPOCO SE TRANSFORMA


Esta no es la primera vez que el PRI sufre una brutal y apabullante derrota.  Perder el poder ha sido una constante desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Aunque claro nunca había sucedido, en tales proporciones, en Puebla.

 

Pese a lo anterior, el Revolucionario Institucional no aprende. Un buen amigo y analista político me escribía que ello se debía entre otras cosas a que  “malentiende los triunfos y no hay espacio para la reflexión en la derrota”.

 

Basta con enumerar algo de lo que ha sucedido tras la derrota en otras elecciones y en otros estados para saber ¿qué viene para el PRI en Puebla? (ojo, el orden de los factores no altera el producto).

1. A la par que el barco se va hundiendo –antes, durante e inmediatamente después de la propia jornada electoral- inicia la procesión priísta del besa manos hacia el contrario. A más rápido se convierta uno en tapete, más seguro conseguir un huesito o impunidad”: “Muerto el Rey, viva el Rey”.

 

2. Habrá acusaciones de todo tipo sobre personajes específicos (el/los candidatos perdedores, la/las dirigencias del partido y el primer priísta del estado):  “Ahora resulta que todos advirtieron de la derrota, que todos conocían de los errores que se estaban cometiendo, que todos opinaron sobre la pertinencia de tal o cual candidato. Nada más falto de verdad, en cosa de un día se pasa del “Si Señor, lo que Usted diga Señor, es Usted el mejor Señor“ al “siempre se lo dije, Estaba rodeado de idiotas e incapaces, él mismo lo era”. En resumidas cuentas, TODOS, excepto claro  los principales acusados, eran unos valientes visionarios”.

 

3. Los personajes sobre quienes recaen las acusaciones argumentarán traiciones por un lado y fraude por el otro, pero nunca de los nuncas, se hablará de los errores cometidos en la campaña, en el partido y en el poder: “Eso no es lo importante. Ahora a salvar el cuello y mantener el control de lo que queda”.

 

4. Las acusaciones más mordaces y virulentas vendrán de quienes fueron también parte de los errores y, en ocasiones, hasta impulsores de los mismos: “Para que asumir parte de la culpa si para eso hay otros”. Bueno se ha llegado incluso al caso en que estos mismos personajes se dan el lujo de escribir libros, dictar conferencias y venderse en otras elecciones como expertos en marketing político, imagen y venta de espejitos.

 

5. El grupo más fuerte buscará hacerse del partido y lo logrará. La militancia enojada acudirá a los medios, despotricará, hará berrinche, pero no pasará de ahí. Para cuando se animen a ejercer acciones de fuerza ya será demasiado tarde: “Aquí también impera la ley del más fuerte o, lo que es lo mismo, la ley del más gandalla”.

 

6. Muchos que aspiran a quedarse con el partido buscarán el apoyo y respaldo del priísmo nacional. En la mayoría de los casos el CEN del PRI mete las manos y provoca la llegada de incondicionales: “A río revuelto ganancia de pescadores”. La única diferencia aquí radica en que el actual Gobernador permanecerá en el cargo todavía más de medio año, de forma que tiene aún una gran capacidad de decisión y acción.

 

7. Por lo general, todos los que luchan por quedarse con el partido tienen ciertos intereses  pero entre ellos no se encuentra su renovación o reestructuración. Una vez haciéndose del mismo repiten y mejoran los vicios y corruptelas de quienes les antecedieron. La venta de candidaturas, posiciones y acuerdos en lo oscurito (con quien ahora detenta el poder) se vuelven la constante: “Para que reformar si igual nos podemos perpetuar”.

 

8. Vendrán las voces que inviten a la unidad y a la conciliación, aunque sean ellas mismas quienes antes propiciaron la exclusión y la división:  “la congruencia no es una cualidad bien vista en el viejo priísmo”.

 

9. Los elementos propiciatorios de una cacería de brujas serán aportados al nuevo gobierno por quienes antes participaron del anterior y que buscan salvar el pellejo o cobrarse maltratos y humillaciones provenientes de quienes antes sirvieron: “La venganza es un plato frío que se come caliente”.

 

10. Una autentica renovación requeriría quitar antes todo lo anterior para empezar a construir de cero pero, que importa, nadie notará si solo le damos una parchada. El número de votos obtenidos, aún en la derrota, demuestran que vamos bien. “Si cambiar al partido significa cambiarme a mí, considero que el partido no requiere ningún cambio”.

Ahora pregúntenme ¿por qué el PRI en las entidades en que hemos perdido no ha logrado recuperar el poder y volverse mínimamente competititivo en al menos 10 años?, ah por cierto, lo mismo ocurre a nivel nacional y no veo claro que para el 2012 haya siquiera iniciado un proceso real de transformación.

 



 
 

 

 
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