SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

01/10/2009


¿ENGALLARME CONTRA EL GOBERNADOR?


Estimado Jesús, como diría el clásico ¿Y YO POR QUÉ?.


Déjeme aclararle, querido lector, de que se trata todo esto: acaba de publicarse una columna firmada por JESUS RAMOS en la que me menciona y aconseja “engallarme” contra el Gobernador Mario Marín, también me pide que no me dirija a Alejandro Armenta para solicitarle transparencia y equidad en el proceso de selección de candidatos a diputados locales del PRI.


No voy a debatir con el Señor RAMOS, quien tiene todo mi reconocimiento y autoridad para escribir lo que quiera siendo que la libertad de expresión es tanto su derecho como el de todos los mexicanos, sin embargo quiero comentar con nuestros lectores sobre la importancia de fortalecer los valores y prácticas democráticas.


Primero quiero decir que, cada día, son más los mexicanos que exigimos que los procesos electorales sean transparentes y equitativos, entre ellos estamos muchos que militamos en distintos partidos políticos. Y aquí debo aclarar que no solo he hablado de la importancia de garantizar la equidad en la selección de candidatos a diputados, lo he hecho también para las Presidencias Municipales y, desde luego, para la selección de quien buscará la gubernatura. Y este no es un tema que defienda hoy, es una cuestión de convicción que he manifestado siempre y en todo el país.


Además, mi petición de fortalecer la democracia no está dirigida solamente a Alejandro Armenta, también lo es hacia Beatriz Paredes y, en su calidad de cuadro distinguido, al Gobernador Marín, pero también a todos los aspirantes a los diversos cargos de elección popular de todos los colores.  Y es más, no tan solo se los pido sino les brindo mi apoyo y disposición para coadyuvar en este ánimo.


Pero sea como sea, no creo que nadie en su sano juicio se atreva a hablar en contra de la democracia, la transparencia y la equidad. Aunque siendo honestos si hay muchos en nuestro México que aún trabajan, en lo oscurito, en su contra. Por ello, es importante que cada poblano nos comprometamos a defender los valores democráticos que nos dan gobernabilidad y estabilidad.


También quiero aclarar que no voy a dirigirme engallada a Mario Marín ni a nadie más, sobre todo si esa palabra denota violencia. Mi tono y reflexiones siempre serán críticos porque la crítica, a mi entender, construye y es base del análisis racional y de la discusión de las ideas.


Y voy más allá, estoy cierta que el Gobernador Marín también está trabajando al interior de su partido, que es el mío, en aras de mantener la unidad transparentando las decisiones que se suscitan en torno al proceso sucesorio.


Lamentablemente también existen voces que señalan su sentir sobre la posibilidad de que en este mismo proceso, al interior del PRI, no se garantice la equidad en la participación y, es en ese orden de ideas, que me he atrevido a sugerir la utilización de algunas herramientas que fortalezcan al partido, a sus dirigentes y, en su momento, a los candidatos: invitar a varios Delegados Especiales del CEN priísta avalados por la mayoría de los aspirantes para vigilar que la transparencia y equidad sean nuestra bandera.


Sacar candidatos lo puede hacer cualquiera, pero sacar candidatos legitimados solo algunos. Y ahí radica la grandeza o no de cualquier líder.


Sin lugar a dudas Alejandro Armenta es uno de los políticos jóvenes más preparados y sólidos dentro de la clase política poblana. Incluso en este proceso de selección del candidato a Gobernador, muchas voces lo incluyeron como un buen prospecto. De ahí la necesidad de apoyarle y blindarle de golpes que, a la larga, pudieran poner en riesgo su promisorio futuro político.


En una era donde el principal ingrediente de los políticos es su credibilidad, honradez, honestidad y, prioritariamente, su prestigio, que alguno deliberadamente no abone en esos positivos.


Es por el bien del PRI asegurar la calidad, transparencia e imparcialidad de su árbitro y que mejor que compartiendo dicha responsabilidad con otros cuadros de prestigio.

 

Le prometo querido lector que nos leeremos la próxima semana retomando el espíritu apartidista de esta columna escrita por una irredenta priísta.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas