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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Tiempos de Nigromante

 

Arturo Rueda


 Elba Todopoderosa

El marinismo no pudo detener la candidatura de Roberto Ruiz Esparza por el PANAL. La Aventurera de la política local, siguiendo su instinto, se vendió al mejor postor. Desde este espacio se los advertimos muchas veces: al ex futbolista lo mueven los billetes y no las lógicas políticas. ¿Dónde está hoy su amistad con el gobernador? ¿Su simpatía por el priísmo? ¿Su anhelo por representar al tricolor? Las preguntas sobre su candidatura se agolpan. ¿El Grupo JV lo apoyará con su infraestructura de medios de comunicación? ¿En realidad es un plan conjunto para hacerle pagar al gobernador el hecho de no haberlos obedecido? ¿Presenciamos una rebelión de facto de unos empresarios beneficiarios del régimen? Si así actúan ahora, ¿cómo lo harán en la sucesión?

 

Lo importante para Marín es que ha constatado la naturaleza traicionera de quien se dijo su amigo y compartía las tardes de los domingos en Casa Puebla jugando al fútbol. ¿Lo seguirán requiriendo? Y lo bueno es que escuchó las advertencias a tiempo y le negó la candidatura a la alcaldía. Imagínense si hubiera llegado al poder. ¿Cuánto hubiera tardado en revivir al paredismo? ¿Cuánto en traicionar al gobernador y jugarle las contras en la sucesión? De los males, el menos peor. Ruiz Esparza impactará la campaña de Blanca Alcalá, pero el daño que pudo haber hecho al régimen marinista fue mayúsculo. Frente a eso, todo es ganancia.

 

Dejemos a la Aventurera y sus patrocinadores. Es hora de centrarse en las lógicas políticas reales. Llegó la hora de las definiciones: cuál será el papel que jugará el magisterio poblano en las elecciones de noviembre. ¿A favor o en contra del marinismo? O yendo al fondo del asunto: ¿Qué tipo de acuerdo hay entre Mario Marín y Ebla Esther Gordillo? ¿Hacia dónde se moverá el 5 por ciento que representa la operación electoral del magisterio?

 

Elba Todopoderosa acaba de dar dos nuevas muestras de fortaleza política. Hace semanas zarandeó inclemente a Josefina Vázquez Mota, llamando ignorante a la Secretaria de Educación Pública. Y el fin de semana un escuadrón de sus mejores operadores electores se movieron a Baja California para impedir el triunfo de Jorge Hank Rhon. Y lo impidieron. En educación o en campañas electorales, su aportación es decisiva. Si es bueno o malo es otra cuestión. Pero es un hecho que no admite discusiones.

 

Así que la fuerza de Elba Todopoderosa también se manifestará en Puebla. Y lo hará sin concesiones al marinismo, como lo muestra la candidatura de Ruiz Esparza. El optimismo del gobernador, si no actúa con astucia, se trastocará en desconcierto el 11 de noviembre por la noche. El magisterio va a traicionar a Mario Marín. Está cantado.

 

El gobernador espera que cumplan el pacto de uno de tres que ya reseñé en espacios anteriores. Hace tres semanas escribí “El trato que Mario Marín y Elba Esther Gordillo pactaron hace dos semanas fue que la operación electoral del magisterio poblano sería muy parecida al “uno de tres” que tan bien les funcionó en la elección federal del 2006. Ahí, el sindicato bajó la indicación de que los maestros y sus familiares debían votar por Felipe Calderón para la presidencia y por los candidatos del PANAL a las diputaciones federales. Así, Roberto Campa no alcanzó ni siquiera el uno por ciento, pero Calderón ganó, y el PANAL obtuvo su registro con el cinco por ciento en la Cámara de Diputados.

 

“El “uno de tres” en Puebla funcionaría bajo el esquema de que el magisterio votaría por el PANAL en la capital, pero en el resto del estado votaría por los candidatos a diputados del PRI. Así, Nueva Alianza colaría dos o tres regidores en el Cabildo poblano y al mismo tiempo ayudaría al tricolor a alcanzar la mayoría en el Congreso del Estado. Este esquema, de entrada, afectaría sobremanera a Blanca Alcalá, que sin el voto de los maestros no tiene ninguna opción de ganar. Se entiende bajo la lógica de que la prioridad para Marín es una mayoría de diputados, pero ¿a costa de entregar la alcaldía?

 

“Sin embargo, el marinismo no se fía totalmente del PANAL, ya que una operación encubierta del magisterio se dirige también a alcanzar por lo menos dos diputados en el Congreso del Estado. Y para ello requieren al menos cinco por ciento de la votación. La presencia de representantes magisteriales es prioritaria para Elba Esther en el escenario de un Congreso sin mayorías, tal como se prevé funcionará el que será electo en noviembre de este año. Y si a ello le añadimos que a dicha soberanía corresponderá probablemente decidir el destino del gobernador, el magisterio, con dos diputados tendría la oportunidad de seguir chantajeando al gobierno estatal con negociaciones salariales y prebendas”.

 

Hoy, el marinismo ya no puede confiar en Elba Todopoderosa: ella seguirá su instinto natural. Colando dos o tres diputados del PANAL en el Congreso del Estado, tendrá una mejor posición para seguir chantajeando a Marín. Y más si su futuro está en riesgo. Elba no gana nada cumpliendo el pacto. Los maestros operarán sus propios intereses y dejarán al PRI colgado de la brocha. Al tiempo.

 

Y sin el magisterio, el escenario de la derrota en el Congreso se materializa.

 

 


 

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