Vida Digital


Michelle Olmos


17/05/2011


Empatía virtual vs indiferencia social


Parece que el mundo digital, a través de las redes sociales se ha convertido en un conductor óptimo de la empatía, en donde desconocidos deciden agregar a su Facebook a personas que les parecen simpáticas y en Twitter eligen seguir a usuarios que publican cosas interesantes, de esa forma se van creando lazos que nos permiten a los usuarios de las redes encontrar cosas en común y desarrollar empatía, amistad y algunas veces hasta romances.


Todo esto surge porque su servidora fue víctima de un asalto el pasado viernes en un pasillo de la TAPO con dirección a la taquilla de Taxi Seguro, mientras un sujeto me interceptaba por la espalda y otro hombre, frente a mí me golpeaba en el vientre, ambos obteniendo mis pertenencias y atacándome; las personas alrededor del hecho, únicamente observaban, algunos hacían gestos de lástima cuando miraban que me era imposible defenderme, peor aún entre los golpes y gritos, yo alcanzaba a ver a los “guardias” los cuales guajiramente imaginé que me ayudarían, situación que evidentemente no sucedió. Al lograr zafarme y correr hacia las taquillas, me senté en el área de comida rápida y caí en cuenta que lo único que quedaba en mi chamarra era mi Android, lo primero que hice fue enviar un tweet:


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Mi sorpresa fue en darme cuenta la cantidad de tuiteros que respondieron a mi mensaje, ofreciéndome ayuda, enviándome abrazos, su solidaridad y los mejores deseos; al 90% de ellos no tengo el gusto de conocerlos en persona, pero ahí estaban, virtualmente brindándome su apoyo.


La gente que me vio asustada, golpeada y sola en aquel lugar, simplemente no se acercó a mí, no les inmutó la sangre que derramaba mi nariz, ni las inconsolables lágrimas.


Lo único que tuve cerca fue ¡Twitter! Diez horas después y gracias a las quejas a través de la red social, que envió mi novio @jcoseguera y los retweets de mis seguidores, una cuenta de la “Policía DF” respondió:


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Tweet que después de leerlo me hizo cuestionarme: ¿Cómo demonios van a identificar a los elementos que no me auxiliaron? ¿De verdad piensan que voy a creer en sus buenas intenciones, después de ver su ineficiencia?


El lamentable hecho ocurrido me dejó dos importantes reflexiones para compartirles:


1.- Twitter como mecanismo de ayuda, de ser bien ejecutado podría agilizar la denuncia ciudadana y ayudar a localizar a una víctima (geolocalización). De no haber estado tan lastimada para regresar al lugar de los hechos, podría haber tomado una foto de los “valientes” guardias que decidieron no ayudarme. Por lo cual, Twitter también podría ser un difusor de la inoperancia de las autoridades.


2.- ¿Qué nos está pasando como sociedad? En este mundo tan acelerado y lleno de estrés nos hemos deshumanizado a tal grado de no brindarle ayuda a nadie. ¿En qué momento, se nos olvidó que somos parte de un todo y que debemos luchar por un equilibrio social? Si bien políticamente no existe el equilibrio, entonces la convivencia social podría marcar la diferencia. ¿Señores que valores les están inculcando a las nuevas generaciones?


Y finalmente mi estimado lector, me resta cuestionarte, si tú hubieras estado cerca de mí, aquel viernes tormentoso, ¿me hubieras ayudado?

 

Sígueme y nos leemos.

 



 
 

 

 
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