Friday, 27 de November de 2020

Martes, 15 Noviembre 2016 03:10

Comenzaron a llegar




Written by  Irma Sánchez

Sigo escuchando y leyendo tantas cosas sobre el presidente electo de los Estados Unidos que no alcanzo a comprender la dimensión de las consecuencias no sólo para nuestro México, para Puebla, sino para todo el mundo después del 20 de enero que tome posesión.


Por lo pronto, con su advertencia de que deportará a los mexicanos mal portados, tras el anuncio amanecemos con un anticipo sobre el tema.

 

Resulta que sin llegar el señor Trump a la presidencia, el gobierno norteamericano echó a ese tipo de mexicanos que ha delinquido en su país.

 

Con la contracción que ha registrado la industria de la construcción en los Estados Unidos, cientos de compatriotas mexicanos han perdido empleo y opciones en el mercado laboral, lo que sin justificarlos, los ha puesto en terrenos peligrosos y han sido alcanzados por los cuerpos de seguridad que decidieron repatriarlos.

 

Estos mexicanos sin opción de nuevo empleo, hoy ya los tenemos entre nosotros, y han comenzado a hacer ruido con sus hechos.

 

Desempleados en su terruño han comenzado a poner de cabeza a su vecindario.

 

Es el caso de zonas de la Romero Vargas y San Felipe Hueyotlipan, en donde ya se siente su presencia y sus vecinos ya viven con “el Jesús en la boca”.

 

Ellos mismos se identifican como los “HM” hechos en México, y por lo pronto ya traen en jaque no sólo a los suyos, sino a personajes de círculos muy bien identificados como el gremio de los taxistas.

 

A éstos los han convertido en sus favoritos por la sencilla explicación de que tienen necesidades de movilización, además de liquidez.

 

Imagínese usted cuando el señor Trump haga efectiva su promesa de deportar a este tipo de paisanos.

 

Para comenzar hace días perdimos la tranquilidad.

 

No vivimos en óptimas condiciones.

 

A cualquier hora y en cualquier sector se vive atemorizado por la delincuencia que se ha desatado antes de su llegada.

 

¿Hacia dónde van las cosas en este país?

 

¿Qué nos espera?

 

Quienes han sido víctimas de éstos repatriados señalan que han emulado el estilo de los ‘maras salvatruchas’ fáciles de identificar.

 

Pero no basta con identificarlos.

 

El planteamiento bien puede ser, ¿qué vamos a hacer con ellos y por ellos?

 

La respuesta la tiene el sector público que debe generar condiciones para reinsertarlos, para abrir nuevos frentes productivos.

 

Sí es posible.

 

Por lo pronto, no podemos seguirle apostando al gobierno norteamericano a que abra las posibilidades para resolverle a los mexicanos las necesidades de empleo.

 

No hay de otra.

 

Dejar de distraer recursos para proyectos personales y comprometerse con la comunidad.

 

Es hora de ser serios, responsables y de asumir compromisos, antes que se sigan extendiendo males como la justicia por propia mano.

 

Como el caso del ladrón que fue golpeado por los vecinos de una de sus víctimas. Caso  sobre el que no hay denuncia, porque las víctimas de la delincuencia ya no pierden su tiempo yendo a denunciar sin posibilidad de justicia.

 

 

 

 

 

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