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Jueves, 08 Junio 2017 03:41

Banck: la última oportunidad de rescatar a Puebla

Banck: la última oportunidad de rescatar a Puebla Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

Las calles de Xalapa tienen una belleza singular, sus colinas, su vegetación abundante, sus lagos son el marco majestuoso para una vida cultural y artística que pocas ciudades podían ofrecer. La Orquesta Sinfónica de Xalapa es un espectáculo soberbio; un recorrido por su Museo de Arqueología es único. Pero todo eso se acabó cuando comenzaron las balaceras a las 10 de la mañana; los levantones de empresarios y profesionistas; las ejecuciones de taxistas. Con el gobierno de Fidel Herrera Beltrán se desató el infierno.


Narran los empresarios veracruzanos que en el año 2007 solicitaron una audiencia con el entonces mandatario.

 

- Señor gobernador, nos están extorsionando, hay listas de empresarios en Xalapa, Córdoba, Orizaba, Coatzacoalcos… a todos nos están extorsionando… Los Zetas nos están pidiendo un pago mensual fijo, permanente…

 

- Amigos míos –respondió el ejecutivo-, sé de la gravedad de esta situación y como ustedes estoy consternado, afligido, pero quiero que comprendan que esto es algo que está fuera de mis manos. El crimen organizado no es un fenómeno privativo de Veracruz, es un fenómeno, una crisis nacional, frente a la cual mi gobierno es impotente…

 

- Señor gobernador, si usted nos dice que su gobierno no puede protegernos ¿Qué podemos hacer nosotros?

 

- Amigos una solución práctica es pagar… Sólo así podemos tener a esas fieras controladas…

 

Los empresarios veracruzanos no salían de su estupor y asombro. El gobernador amablemente les sugería pagar las cuotas que, desde entonces, imponía el crimen organizado.  Así comenzó el infierno jarocho. Hoy es una de las tres entidades con los índices más altos en secuestros, extorsiones y homicidios y lo más terrible: las desapariciones. Una generación de jóvenes veracruzanos vive bajo el flagelo de tener un familiar o un amigo desaparecido.

 

Hoy aquella hermosa ciudad de Xalapa sigue igualmente fastuosa; pero ya no se puede vivir, ni disfrutar como antes. Y lo mismo puede decirse de Cuernavaca, de Acapulco, de Manzanillo, de Monterrey.

 

Puebla aún tiene una situación privilegiada; todavía estamos en la gloria. El hampa que azota a la Angelópolis es una delincuencia doméstica. Los robos a casa habitación, los asaltos en vía pública, incluso los secuestros son acciones de pequeños hampones, ladronzuelos, raterillos de poca monta.

 

Es decir aún no entra una organización delictiva de gran calado como el Cártel Jalisco Nueva Generación o el Cártel del Golfo. Sin embargo es evidente que los cárteles están observando la debilidad estructural del aparato de seguridad pública municipal. Y no tardarán en verse tentados a apoderarse de mercados, tianguis y organizaciones de comerciantes.

 

Sobre la figura del alcalde Luis Banck Serrato siempre sostendremos que se trata de un hombre prudente, sensato, equilibrado, alejado completamente de actitudes atrabiliarias. Pero su legendaria prudencia ya se está convirtiendo en un defecto. La remoción de  Alejandro Oscar Santizo Méndez debió hacerse hace meses. Como también es urgente la jubilación de José Ventura Rodríguez Verdín.

 

El tema de la Seguridad Pública se ha tornado en extremo complejo; una carga excesiva para un solo hombre así sea Manuel Alonso García. La delicada situación de Puebla capital amerita la creación de un órgano de evaluación y seguimiento. Un consejo de cuatro o cinco expertos en seguridad que se reúnan hasta dos veces al día para evaluar y darle seguimiento a la problemática.

 

El alcalde Banck demuestra su sensatez y equilibrio cuando llama a Alonso, ex funcionario en una administración priista y sin fobias lo invita a su gobierno. Algo similar puede hacerse con Adolfo Karam Beltrán, con José Othón Bailleres Carriles, ambos ex funcionarios de carrera en las áreas de procuración de justicia.

 

Dividir y separar las áreas de acción; una policía especial para el Centro Histórico; una estrategia para dotar a las juntas auxiliares del equipamiento policial necesario; urgente es la tan anunciada policía de civil en el Transporte Público, una tarea que bien podría desempeñar un comando femenino; migrar de las patrullas aparatosas a las motocicletas urbanas, vehículos mucho más económicos y de veloz movilidad en medio del tráfico de la Angelópolis.

 

Banck tiene en sus manos el futuro de la ciudad de Puebla. Lo que hoy haga o deje de hacer tendrá secuelas en el mañana inmediato.

 

Esperemos que sea para bien.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.     

 

 

 

 

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