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Lunes, 28 Agosto 2017 17:15

Enrique Cárdenas: el párvulo revanchismo como motivación política

Enrique Cárdenas: el párvulo revanchismo como motivación política Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

“Cada batalla es ganada (o perdida) antes de ser peleada”. Sun Tzu


En otras entregas nos hemos referido a la isóptica como una rama de las artes escénicas. Es el estudio que busca la mejor visibilidad de un evento para sus espectadores. Esto se aplica en la construcción y diseño de teatros, cines, auditorios.  Los griegos y los romanos eran profundos conocedores de la isóptica de sus foros. Pero el término bien puede aplicarse a la política. Y es que un gobierno o un candidato no solamente debe analizarse desde la séptima fila de butacas, sino desde perspectivas más amplias. Cerrar al análisis a un solo círculo sería un grave error político y periodístico.

 

Esto viene a cuenta luego del débil destape del Doctor en Economía Enrique Cárdenas Sánchez como aspirante a la candidatura de Morena.  Algunos analistas festinan esta incursión. Pero nuestra perspectiva es otra. No haremos un análisis desde un solo lugar en este teatro de la política poblana.

 

De entrada la precipitada inclusión de Cárdenas en un grave error. El académico no conoce el ámbito político, es un profundo desconocedor de este oficio-profesión.

 

Trataremos de explicarlo en términos que un académico como el mismo Cárdenas pueda entender. Un semestre no se puede concluir en una semana; una maestría tampoco puede hacerse en un mes, ni un doctorado en tres meses. Así, de la misma forma que una carrera, una trayectoria política no puede improvisarse en unas semanas. Y eso precisamente es lo que representa Cárdenas Sánchez, un político improvisado, lanzado al vapor, producto de un precipitado arrebato lopezobradorista.

 

El nombre del ‘rector de las élites’ nada le dice a los cafeticultores de la zona de Xicotepec de Juárez; nada representa para los tianguistas de San Martín Texmelucan; es un desconocido para los obreros de la Volkswagen y  las mujeres maquileras de Tehuacán jamás han escuchado de él.

 

Sus rimbombantes aportaciones a una institución universitaria son completamente ajenas para los municipios de la Sierra Nororiental o de la Sierra Negra.

 

De los 217 presidentes municipales de la entidad, solamente tres o máximo cuatro lo conocen. Para todos los demás es un ilustre desconocido.

 

Cárdenas Sánchez es una figura prominente pero sólo en su esfera intramuros.

 

Porque allá, en el campo de batalla, en la lucha de los seccionales, los jefes de manzana, los promotores electorales, los representantes de casillas; allá en las colonias polvorientas y los municipios marginados, en las juntas auxiliares y rancherías, allá nada representa.

 

Desde el punto de vista político es una figura terriblemente raquítica.

 

La perspectiva de Cúpula se debe a que esta columna se escribe tomando como referencia el escenario estatal. Nuestra isóptica es diferente a la de algunas voces periodísticas que festejan y ensalzan a Cárdenas porque escriben desde el llamado  ‘Círculo Rojo’ y nosotros estamos en contacto permanente con el ‘Círculo Verde’ en donde el académico es inexistente.

 

La realidad es que en el campo de batalla la incursión de Cárdenas ni calienta la elección, ni es un tsunami, ni hace temblar a sus probables adversarios.

 

Desde aquel ‘Círculo Rojo’, desde la esfera de las élites un académico lanzado como candidato aparenta ser un gran acierto y la promesa de una exitosa campaña. Nosotros vemos el mismo hecho como un inminente desastre electoral.

 

Y será una catástrofe no sólo por la novatez de un neófito aspirante, sino también por el tamaño del aparato que está enfrentando.

 

El morenovallismo tan afecto, apasionado y devoto de la guerra política utilizará cada uno de los argumentos que en su momento acusaron irregulares manejos administrativos en la Universidad de las Américas y los convertirá en misiles balísticos. Simplemente lo van a despedazar, se lo comerán vivo. Será otra carnicería semejante a la que se ejecutó sobre Blanca Alcalá Ruíz.

 

La semana pasada especialmente agitada en la que Rafael Moreno Valle fue acusado por Reforma de sostener nexos con un presunto capo huachicolero, todo se compensó, se equilibró, incluso la herida repentinamente cicatrizó cuando Enrique Cárdenas declaró que tiene ‘invitación directa’ de López Obrador para ser el candidato. Eso fue un regalo de Navidad, de Reyes Magos y 14 de febrero para Rafael.

 

(El tema del espionaje presentado en el Senado de la República lo abordaremos en una entrega posterior).

 

La presencia electoral de Cárdenas viene a empoderar (aún más), el proyecto transexenal, el ‘Maximato morenovallista’. Con esta decisión de inconcebible desacierto lopezobradorista, el régimen de Rafael contempla con optimismo consumar un tercer periodo en Casa Puebla.

 

En ese momento toda la fuerza que Morena representa en las encuestas se diluyó, se pulverizó en el Estado de Puebla. Es como un tanque de guerra, imponente y amenazante, pero cuyo motor de momento se desvieló. Y ya no hay mecánicos, ni refacciones que puedan reparar el desperfecto.

 

Si Cárdenas Sánchez tuviera dos gramos, tan sólo dos gramos de sensatez, de equilibrio, de autocrítica; declinaría la invitación de López Obrador y seguiría su respetable lucha desde la tribuna de la academia.

 

Pero no lo hará, porque hay algo que lo mueve y lo sacude. El ex rector sólo tiene una motivación: señalar, reprochar, recriminar al morenovallismo por las amenazas que le hizo el turista oaxaqueño Diódoro Carrasco Altamirano. Se erguirá como una voz crítica contra el actual régimen. Pero de ahí no va a pasar.

 

Si nunca participó en política ¿Por qué ahora toma en precipitado asalto una candidatura a gobernador? Porque sólo lo mueve un párvulo revanchismo. Esa es toda su motivación.

 

Si en realidad quisiera hacer un hueco al morenovallismo, lo primero que Cárdenas debería hacer, sería declinar a una aspiración en la que no tiene ni la posibilidad más remota.

 

En su video promocional, Enrique termina preguntando: ‘¿Qué dices? ¿Le entramos?’

 

No Doctor Cárdenas, no le entre. Usted no es político, nunca lo ha sido y nunca lo será.  Su incursión electoral será un desastre para Morena; nada le aportará en el campo de batalla. Si usted insiste en sus aspiraciones sólo será blanco de las más acres y crudas descalificaciones. Al terminar la jornada electoral se dará cuenta que no abonó, sino restó al crecimiento de Morena y también verá que únicamente menguó su prestigio académico. 

 

Al tiempo.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx. 

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