Domingo, 14 de Abril del 2024
Martes, 19 Diciembre 2017 03:02

El mito priista de las gubernaturas negociadas

El mito priista de las gubernaturas negociadas Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

El tiempo es el mejor aliado de la verdad. Los argumentos pueden ser muchos y variados, pero la realidad de los hechos siempre saldrá a la luz con el paso del tiempo. Empero debe subrayarse que en ocasiones los años también abonan a la creación de mitos y deformidades. En concreto en la Puebla que nos toca presenciar ha surgido el mito de las ‘gubernaturas negociadas’.


Antes de iniciar el desarrollo de esta columna debemos apuntar el especial aprecio y respeto que sentimos por Antonio Hernández y Genis; sobre el priista hemos abundado en el pasado. Se trata de un hombre auténtico, congruente, combativo, heredero de una aguda tradición política. En estas líneas no hay dolo alguno sobre su persona. Sin embargo debe apuntarse que no coincidimos con su perspectiva de las derrotas electorales del tricolor en los años 2010 y 2016.

 

Durante la visita del tecnócrata neoliberal José Antonio Meade, el priista Hernández y Genis intervino con el argumento de pactos bajo la mesa; con la expresión textual de ‘no nos vayan a negociar’.

 

El priismo poblano necesita urgentemente de un examen de conciencia y parafraseando a Melquiades Morales Flores preguntarse en su ‘íntima intimidad’ si realmente fueron víctimas de un ‘complot’ urdido en las altas esferas de la política nacional. O en su defecto perdieron dos gubernaturas por la cadena de errores, desaciertos y torpezas que cometieron durante los últimos años.

 

Sobre la elección del año 2010 convendría hacer las siguientes preguntas:

 

¿La administración de Mario Marín tenía algún prestigio y respetabilidad ante la sociedad? ¿O fue una gestión caracterizada por errores que la llevaron al descrédito?

 

¿El marinismo tendió lazos y puentes con la base militante, con el verdadero piso tricolor? ¿O en su lugar soslayó a aquel priismo?

 

En el caso de la elección del año 2016, sobre la señora Blanca Alcalá convendría preguntarse:

 

¿La entonces abanderada construyó una estructura y una imagen estatal con miras a convertirse en gobernadora? ¿O en lugar de eso se encerró en la Angelópolis en una burbuja de pequeños burócratas?

 

¿Durante sus tres años como alcaldesa la señora Alcalá tejió una red propia con miras a una futura campaña electoral?

 

¿Tomó Blanca el ejercicio político como una labor seria, de compromiso, acercamiento y contacto social?  ¿O en su defecto sólo se dedicó a usar los cargos políticos como una pasarela para su vida social?

 

¿Todas esas docenas de viajes internacionales tenían como finalidad el conocimiento y estudio de otros modelos de gobierno? ¿O sólo fueron viajes de placer?

 

Señores priistas poblanos, a ustedes nadie los ha negociado en pactos bajo la mesa. Ustedes representaron las peores prácticas de la política, por ello se fueron menguando, desarticulando, desbaratando. Hasta el punto en que perdieron dos gubernaturas de manera consecutiva.

 

Y hoy llegan en condiciones lastimosas a una nueva elección con un priismo de ficción que durante siete años estuvo arrodillado. ¿O no es cierto?

 

Las supuestas ‘gubernaturas negociadas’ son sólo un mito más de un priismo que es incapaz de realizar cinco minutos de autocrítica.

 

Muchas gracias a nuestros lectores y de manera especial gracias a nuestro Director

 

Apreciado y generoso lector, con esta entrega de Cúpula cerramos el año 2017. Agradecemos el favor de su lectura y sus críticas favorables o desfavorables a este espacio.

 

El periodismo es como el arte; un hombre lo puede crear, pero sólo puede vivir, sacudir y transformar en otro hombre, que es el lector.

 

A usted nos debemos y por usted nos esforzamos. Gracias a todos nuestros lectores.

 

De manera especial agradecemos a nuestro director Arturo Rueda, porque en esta casa hemos gozado de una total y absoluta libertad de expresión.

 

En los tiempos oscuros de la Puebla contemporánea; en las crisis de Chalchihuapan; de la violencia desbordada en el ‘Triángulo Rojo’; en la Puebla de los feminicidios, hemos narrado el tiempo tortuoso y doloroso que nos tocó presenciar.

 

Y todas nuestras entregas han sido absolutamente respetadas. Jamás hemos sido censurados o conminados a cambiar el contenido de esta columna.

 

Esto debe reconocerse de manera pública.

 

Por ello agradecemos de manera especial al doctor Rueda, no sólo por la hospitalidad de esta casa periodística, sino porque en ella hemos ejercido una auténtica libertad.

 

Nos leeremos en el impredecible 2018.

 

Muchas felicidades.

 

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