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Martes, 07 Marzo 2017 01:11

“Halconcitos”: la violencia extrema del año 2030.

“Halconcitos”: la violencia extrema del año 2030. Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

Él mismo lo narró. Su infancia pasó en un rancho enclavado en una sierra majestuosa. Por las tardes caminaba por senderos que lo llevaban a barrancas con vistas espectaculares. Nunca conoció los lujos, ni la riqueza. A los nueve años de edad, cuando tenía en sus manos papeles de todo tipo, los recortaba con sus pequeñas tijeras para simular fajos de billetes. Luego llegaba apresurado a su humilde hogar y decía: “Mamá guárdame este dinero”.


Así fue la infancia del pequeño Joaquín Guzmán Loera, el mismo que con el paso de las décadas y con la mayor o menor colaboración de un gobierno fallido, llegó a ser el criminal más acaudalado del planeta de acuerdo a la revista Forbes. También considerado el primer capo de la globalización, que convirtió al Cártel de Sinaloa en una transnacional con relaciones y negociaciones con las triadas chinas, la yakuza japonesa, la ndrangheta de Calabria o la camorra napolitana.

 

“Infancia es destino” dice la frase concluyente.

 

Una de las películas que retrata como ninguna otra el México actual termina con una escena devastadora. La cinta “El Infierno” de Luis Estrada termina cuando un jovencito, “el diablito”, sobrino de “El Benny” entra a una bodega y masacra a unos sujetos. Es apenas un adolescente y ya sigue los pasos de su padre y su tío, ambos asesinados.

 

Hoy en la Puebla contemporánea el gobernador Tony Gali muestra su sensibilidad social y su capacidad de sorpresa cuando narra en un acto público su encuentro con un “halconcito”, un adolescente de tan solo 11 años de edad que ya trabaja para el crimen organizado.

 

Desde entonces el tema ha sido la noticia constante. En horas recientes DIARIO CAMBIO publicó la nota de los “halconcitos” que abiertamente amenazan a sus maestros en el municipio de San Matías Tlalancaleca.

 

Este fenómeno apenas esta iniciando.

 

Estos “halconcitos” son niños de primaria; tienen entre 11 y 12 años. Sus madres abiertamente refieren que ya no pueden controlarlos; que fueron reclutados por las redes de los huachicoleros.

 

En la espiral criminal estos niños apenas se están iniciando. En un par de años dejarán de ser “halcones” para convertirse en sicarios; probablemente sigan en el mismo negocio del huachicol o se extiendan a otras actividades ilícitas como el narcomenudeo, la trata de personas, la extorsión o el secuestro. Como aquel niño que creció en la sierra de Sinaloa, estos adolescentes poblanos solo quieren dinero, comprar una camioneta de lujo y ser respetados en su comunidad.

 

El gobierno de Gali Fayad debe seguir en el mismo estado de estupor y sorpresa. De esta manera es posible que pueda encontrar las rutas, los caminos, las estrategias para combatir un problema de seguridad pública que rápidamente se convierte en un grave problema social.

 

Dos han sido los puntos críticos en la historia reciente de la seguridad poblana. El primero lo representó el arribo de Facundo Rosas Rosas a la Secretaría de Seguridad Pública estatal. El segundo lo representa esta anomalía social de los niños “halconcitos”.

 

Si este fenómeno social no se detiene, estos niños serán los jóvenes que desatarán una era de criminalidad y violencia extrema. No, no será en un mes, ni en un lustro. Tal vez tendremos que esperar hasta el año 2030 para ver los resultados de lo que se haga (o se deje de hacer) en este momento.

 

Al tiempo.

 

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