Sábado, 18 de Mayo del 2024
Martes, 17 Octubre 2017 23:26

Se abrió una caja de pandora

Se abrió una caja de pandora Escrito Por :   David Peral Rodríguez

Se abrió una caja de pandora, una caja donde miles de ciudadanas y ciudadanos pertenecientes a este estado Poblano, se encuentran indignados, indefensos y sobre todo con un sabor amargo de boca por la declaración que realizó el gobernador Antonio Gali Fayad de una supuesta suspensión del servicio de transporte privado Uber.


Esta guerra inicio cuando el gremio taxista se encontró con la irresoluta realidad de que las plataformas digitales de transporte ejecutivo, los estaban rebasando en muchos sentidos y acaso su manera de actuar sea natural, teniendo en consideración que por décadas el estado mantuvo secuestrado el servicio de transporte, entregando ganancias millonarias a políticos y concesionarios. Pero hoy es necesario recalcar que es legítima la acción de cualquier ciudadano que quiera proporcionar un servicio público sin la necesidad de que el estado se inmiscuya en las decisiones particulares, esto se establece de manera muy clara en el artículo 123 constitucional, sobra decir que el derecho al trabajo es un derecho humano fundamental.

 

La terrible realidad es que Puebla, cada día se sumerge más en los pantanos de la inseguridad. Es obligación del estado activar protocolos básicos de seguridad para poder erradicarlos, sin embargo, lo que hacen es tapar el sol con un dedo. Piensa el estado -de manera ingenua o acaso perversa- que sacando del mapa a estas plataformas digitales el problema gravísimo de inseguridad se va erradicar; piensa el estado que los feminicidios tan indignantes que han ocurrido en nuestro estado se van a erradicar utilizando como carne de cañón a Uber, Cabify, Easy, etc. El estado no ha comprendido -o no ha querido comprender- que el problema no se encuentra en las plataformas digitales, ni siquiera en los diferentes medios de transporte, el problema está en los nulos protocolos de seguridad que existen en nuestro estado, la solución a la delincuencia imperante no se encuentra en torretas montadas a un helicóptero que patrulla el cielo poblano y mucho menos en coartar la libertad de trabajo de miles de ciudadanos que trabajan de manera honesta en dichas plataformas digitales.

 

Es cierto que la violencia de género se agrava conforme pasan los días, pero el estado ha sido ineficaz, eludiendo su responsabilidad de activar la alerta de género, el gobierno no ataca al machismo de manera estructural. Podrán quitarnos uber, cabify, transporte público y privado pero el machismo seguirá enraizado en nuestra sociedad por la nula voluntad de erradicar este grave problema que no sólo es exclusivo del transporte, se encuentra en el espacio doméstico, en las universidades y en cada uno de los lugares donde el machismo es una realidad.

 

Tampoco podemos caer en las penosas generalizaciones de creer que, por un presunto conductor de Uber -que no se encontraba activo en sus labores como Uber- todos los pertenecientes a dicha plataforma son iguales, en esa misma tónica tendríamos que definir que si un político es corrupto todos los políticos son rateros y corruptos. Las generalizaciones son necias y vagas.

 

Hoy el estado se ve rebasado por su propia ineficiencia y pareciera ser que lo que en alguna ocasión escribió Hayek en su obra nobilísima “Camino de Servidumbre” se está haciendo realidad. El estado simple y sencillamente ocupará cualquier método para sacar del espectro social cualquier ente que amenace sus intereses opresores con la ciudadanía. Evidentemente Uber lo está haciendo y allí están los resultados desastrosos, pues de los tantos derechos que se omiten se está vulnerando la libertad de los ciudadanos y con la libertad señor gobernador no se juega, de usted dependerá que esta caja de pandora se cierre o siga liberando los males de Hefesto en nuestro estado.

 

 

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