Miercoles, 12 de Agosto del 2020
Martes, 05 Diciembre 2017 03:06

¡Hasta cuándo señor!

¡Hasta cuándo señor! Escrito Por :   Irma Sánchez

Soy reincidente en el tema de la inseguridad que estamos viviendo tanto en Puebla, como en muchas otras capitales desde luego.


Pero a los poblanos nos preocupa y atañe lo que vivimos en nuestra ciudad, donde somos testigos de una descomposición que nos ha llevado a perder personas, sueños, planes, entusiasmo y futuro.

 

Nadie tiene la vida comprada.

 

Y está visto, dentro y fuera de tu casa corres los mismos riesgos, tanto a la luz del día como en la oscura noche.

 

La sociedad está preocupada porque hoy por unos tenis o cien pesos los delincuentes ejecutan a su víctima y en muchos casos tras el artero asesinato  se dan la media vuelta sin llevarse el objeto por el que dieron muerte.

 

¿En qué momento nos perdimos?

 

¿Quién perdió el camino?

 

La factura del camino equivocado hoy la pagamos todos con una delincuencia que crece producto de una corrupción que también crece, da cobijo y hasta protege a los delincuentes que evolucionan y se multiplican en las calles.

 

 La sociedad cuestiona especialmente un sistema de justicia que abre las puertas de los reclusorios para liberar a los delincuentes.

 

El México de valores y buenos principios quedó en la historia y se fue corrompiendo hasta llegar al escándalo y el secuestro de la seguridad y el respeto.

 

Y en este saldo ‘todos’ somos víctimas, hasta los mismos delincuentes que al enfrentar a los grupos del orden se matan entre ellos, como recientemente ocurrió entre dos asaltantes de camiones repartidores.

 

‘Algunos’ justifican la actuación de los delincuentes como producto del desempleo, la pobreza y los salarios de hambre ante el encarecimiento del costo de vida.

 

La verdad es que nada es justificable, lo único que se puede entender es el deterioro de los valores esenciales en un marco de libertades absolutas.

 

Y la pobreza, la violencia e inseguridad son problemas que se han tardado en atender a fondo y que por consiguiente crecen.

 

Aún con este saldo otras naciones han demostrado que nunca es tarde para actuar, recuperar el respeto y la dignidad de una sociedad que ha dado señales de hartazgo así como disposición a poner orden su entorno.

 

Esta reflexión a propósito del sonado caso de un hombre de bien, Luis Fernando Ortega que fue ejecutado apenas el sábado cuando trató de poner a salvo a su esposa en el momento en el que dos sujetos trataban de asaltarla.

 

Y por el joven del Italian Coffee  de Anzures a quien por 2 mil pesos navajearon.

 

 

 

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