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Jueves, 15 Junio 2017 03:24

De la Ley Seca, Toque de Queda para no vender alcohol después de las 12 AM

De la Ley Seca, Toque de Queda para no vender alcohol después de las 12 AM Escrito Por :   Arturo Rueda

Muy bien, ningún estudio y ninguna experiencia legislativa en ningún país del mundo ha demostrado vínculo entre consumo de alcohol y delincuencia. Al contrario: como cité en el caso de Estados Unidos en el siglo pasado, la prohibición sólo generó un mercado negro de proporciones colosales, el surgimiento de bares o piqueras, además de la comercialización clandestina que generó bandas del crimen organizado, violencia y balaceras


El alcalde Luis Banck, hombre cultísimo que además estudió un posgrado en Estados Unidos, seguramente conoce las consecuencias de la ley seca que estuvo vigente en ese país de 1919 a 1933 y prohibió toda forma de producción, importación, comercialización y venta del alcohol: el surgimiento de una industria clandestina, grupos del crimen organizado, violencia, corrupción y el nacimiento de grandes capos entre los que destaca Al Capone.

 

El consumo de alcohol le ganó a la prohibición y el Senado norteamericano en 1933 levantó el veto que trajo más problemas de los que quería solucionar, entre ellos, el supuesto nexo entre el gusto por el ‘chupe’ y la delincuencia que nadie ha podido probar. Se calcula que en esos catorce años de vigencia surgieron más de 100 mil bares clandestinos donde la gente acudía a consumir alcohol de baja calidad y a un precio estratosférico.

 

Todo esto viene a colación por la propuesta de algunos regidores panistas, ya con el aval del alcalde Banck, de levantar una ley seca parcial en Puebla capital para evitar que las tiendas de conveniencias y pequeñas vinaterías vendan alcohol después de las 12 de la noche. Supuestamente, dicen, es una medida para contener la ola de violencia e inseguridad en la capital. En los hechos, es un virtual toque de queda.

 

Como dice el poema: hace ya varios años que me quité del vicio, así que el tal toque de queda me la suda, o sea, me viene y me va. Pero suponiendo, sólo suponiendo, que algún día en pleno convivio con los Troles se nos antojan unas frías o un fuerte, y zas, vamos al Oxxo pero como está vigente el toque de queda, no nos venden nada.

 

De entrada, carajo, es una intromisión a la libertad personal, como lo es toda prohibición impuesta por el Estado, que sólo tiene sentido en alguna fundamentación del bien público. ¿Cuál es el bien público que persigue el Ayuntamiento con este toque de queda? Supuestamente disminuir los índices de violencia.

 

Muy bien, ningún estudio, ninguna experiencia legislativa, en ningún país del mundo, ha demostrado un vínculo entre consumo de alcohol y delincuencia. Al contrario: como cité en el caso de Estados Unidos en el siglo pasado, la prohibición sólo generó un mercado negro de proporciones colosales, el surgimiento de bares o piqueras, además de la comercialización clandestina que generó bandas del crimen organizado, violencia y balaceras.

 

Corrupción, comercio clandestino, capos, piqueras. ¿De verdad queremos provocar más problemas con una solución que en el mundo ya está probado que no es solución? ¿Ya tenemos el problema del huachicol y ahora queremos otro mercado negro? ¿Más prohibiciones para generar más corrupción?

 

No es el único conflicto que enmarca esta ley seca que no es pareja para todos, ya que entraña un claro acto de discriminación: los antros, bares o discotecas —como quieran llamarle— sí tendrán permiso para continuar vendiendo alcohol hasta las 2 AM y cerrar a las 3 obligatoriamente de acuerdo al Coremun (disposición que con Santizo fue olímpicamente ignorada).

 

¿Por qué la ley tendría que distinguir entre las tiendas de conveniencia y los antros? ¿A partir de qué se da la diferencia?

 

Parece que el alcalde Banck y sus regidores creen, así se ve, que los consumidores de alcohol en los antros no son promotores de la ola de violencia, mientras que los ‘borrachines’ de Oxxo sí. ¿Cómo se llegó a esta conclusión? ¿Cómo puede defenderse?

 

Por supuesto, la venta de alcohol después de las 10 de la noche y ya entrada la madrugada es el fuerte del corporativo FEMSA, el negociazo de los Oxxos que aprovechan el momento y la oportunidad para vender a precios por lo menos 30 % más caro que el costo normal de cualquier botella en supermercado. ¿Van a perder ese negocio? Por supuesto que las decenas de Oxxos se van a amparar, así como las demás marcas como Súper Ola y tienditas de conveniencia.

 

Esta idea de levantar una ley seca, un toque de queda, sólo puede entenderse como la expresión de autoridad desesperada, rebasada en la búsqueda de soluciones para una ola de violencia sin precedentes en la historia de Puebla. Pero la prohibición ni siquiera cuadra: a las 12 de la noche ya no hay transporte público en circulación, y la mayoría de detenciones y linchamientos se han dado a lo largo del día, cuando de todos modos se podrá comprar alcohol.

 

Por cierto: ¿alguien ya calculó el costo electoral de los ‘borrachines encabronados’ por no poder comprar su ‘chupe’?

 

Alguien debería darle una nueva pensada a este toque de queda en la venta de alcohol. No es por ahí alcalde Banck.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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