Viernes, 22 de Noviembre del 2019
Martes, 27 Junio 2017 03:15

El Zavala de Zacatecas llega como delegado del CEN

El Zavala de Zacatecas llega como delegado del CEN Escrito Por :   Arturo Rueda

En pocas palabras, Olvera Acevedo es el ‘Zavala de Zacatecas’: el primero en hacer perder al PRI la gubernatura de ese estado. De tal derrota monumental no tiene explicación. En una carta aclaratoria enviada a un bloguero en el marco de la sucesión en 2010, señaló a Ernesto Zedillo como el culpable de su derrota: “de los resultados electorales tan ‘cuantiosos’ y con ello la entrega de Zacatecas al PRD sólo Zedillo sabe por qué lo hizo”


Pobre es el mejor calificativo para describir la carrera política del nuevo delegado del CEN tricolor en Puebla, Marco Antonio Olvera Acevedo, quien en su mejor momento y después de recibir el dedazo presidencial para ser candidato a gobernador de Zacatecas, perdió ante Ricardo Monreal quien semanas antes había renunciado al PRI para aceptar la candidatura del PRD y otros partidos de izquierda. El tricolor, que nunca en su historia había perdido ese estado, cayó frente a Monreal con una diferencia de seis puntos en el cómputo final.

 

En pocas palabras, Olvera Acevedo es el ‘Zavala de Zacatecas’: el primero en hacer perder al PRI la gubernatura de ese estado. De esa derrota monumental no tiene explicación. En una carta aclaratoria enviada a un bloguero en el marco de la sucesión en 2010, señaló a Ernesto Zedillo como el culpable de su derrota: “de los resultados electorales tan ‘cuantiosos’ y con ello la entrega de Zacatecas al PRD sólo Zedillo sabe por qué lo hizo”.

 

Tras la derrota en 1998, y luego que Monreal logró entregar al PRD la gubernatura en manos de Amalia García, el ‘Zavala de Zacatecas’ se dedica a la docencia y a presidir un Club Rotario. Regresa a la vida pública en 2012 como suplente del candidato al Senado Alejandro Tello Cristerna y, cuando éste gana la gubernatura en 2016, asume el escaño y por unos meses la dirigencia estatal del PRI justo en el proceso electoral por instrucciones de Manlio Fabio.

 

En resumen: nada que presumir. Un político bastante aldeano que prácticamente nunca ha salido de su pueblo, con una realidad electoral muy limitada en distritos y municipios, que además en primera persona perdió una gubernatura. Si todavía se podía, este tipo es peor que Rogelio Cerda, cuyo cargo máximo en la vida había sido el de secretario general de Gobierno en Nuevo León.

 

Al CEN del PRI se le nota si quiere ganar o no desde la designación de los delegados. Luego de la derrota en 2010, enviaron a Ranulfo Márquez, que pagaba la nómina del tricolor con el dinero sucio que enviaba Javier Duarte desde Veracruz. Este delegado se fue en medio del escándalo de la venta de candidaturas y en 2013, César Camacho envió al inefable capo de Colima, Fernando Moreno Peña, detonador de la guerra de cárteles priistas en ese estado.

 

El único delegado del CEN decente que el PRI poblano ha tenido en los últimos años es Ismael Hernández Deras, ex gobernador de Durango y operador electoral de toda la confianza del presidente, tanto que después de Puebla dio resultados en el Estado de México.

 

El regio Rogelio Cerda es un hombre culto pero con experiencia electoral limitada y poca autoridad. Este representante fue ampliamente rebasado en 2016, ya que nunca entendió la realidad electoral poblana ni tuvo las armas para enfrentarse al morenovallismo. O simple y sencillamente, fue un delegado blandito que no iba a oponerse a la negociación entre el Gobierno federal y Moreno Valle para que Blanca Alcalá perdiera.

 

Marco Antonio Olvera Acevedo tiene el mismo perfil blandito: si desde el CEN, ya sea Ochoa Reza o Emilio Gamboa —suena que llega al cargo— le dicen que hay que perder, ya que no le va a costar trabajo. Y si le dicen que hay que ganar, entonces se ve difícil por su perfil limitadito.

 

Si camina como perdedor, si grazna como perdedor, si huele a perdedor, pues  el nuevo delegado del CEN es un perdedor que viene a cumplir el escenario que todos los priistas temen: la unción de Juan Carlos Lastiri como candidato para hundir al PRI por tercera vez consecutiva como parte de los acuerdos del Gobierno federal con Moreno Valle.

 

La promesa de Moreno Valle a Peña Nieto es simple: en 2018 hará todo lo posible para que Andrés Manuel López Obrador no gane Puebla a cambio, claro, que el PAN se quede con la gubernatura, ya sea con Martha Erika Alonso o un plan B en construcción. Por supuesto, los priistas poblanos se quedaron como el chinito: nomás ‘milando’.

 

Este nuevo delegado, Marco Antonio Olvera Aceveado, y Juan Carlos Lastiri, son el coctel perfecto para que el PRI vuelva a perder según se comentó en todas las sobremesas del ‘bautizo’ de José Luis Márquez, donde el acuerdo de todos los presentes es impedir la candidatura del subsecretario de Sedatu.

 

 

Si esto ocurre, en sus memorias el ‘Zavala de Zacatecas’ podrá escribir la misma explicación que le dio a su derrota: ‘sólo Peña Nieto sabe por qué lo hizo’. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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