Domingo, 16 de Febrero del 2020
Miércoles, 06 Septiembre 2017 22:05

Javier Lozano: indefenso, indefendible y retrato de la inmundicia política

Javier Lozano: indefenso, indefendible y retrato de la inmundicia política Escrito Por :   Arturo Rueda

Quizá a Moreno Valle le urge deshacerse de Lozano Alarcón por representar el vínculo con Othón Muñoz. Periódico Central documentó a principio de semana las reuniones sociales que compartían y luego la camioneta Escalade que le regaló en 2012 como donación a su campaña por el senado. El ex Jefe de Oficina comenzó a hundirse en un pozo sin fondo


Así como portero sin suerte no es portero, el gobernador Gali no dejará de agradecer el momento de iluminación en que decidió prescindir de los servicios de su Jefe de Oficina y enviarlo de vuelta al Senado. Momento y oportunidad en la política, así pudo evitar que los escándalos personales del senador infectaran su administración por la in crescente relación de Javier Lozano Alarcón con el capo huachicolero Othón Muñoz documentada esta semana con fotografías que mantienen en vilo a la clase morenovallista por conocer a la próxima víctima del ‘Cachete-gate’, así como su proceso de expulsión de Acción Nacional ya en marcha por traidor.

 

Lozano Alarcón es vivo ejemplo de la práctica despreciable de la política para mostrarla en su versión más ruin: la carencia absoluta de lealtades, la predominancia de los intereses sustituida por una oratoria belicosa traspasada a las redes sociales con mediano éxito a partir de su frase #NoSeanOrdinarios que no es otra cosa que un reconocimiento a su propia vulgaridad.

 

Esa vulgaridad acumulada tocó fondo en apenas una semana tras su salida de la Jefatura de Oficina en una escalada e impredecible para algunos, pero en realidad consecuencia de su propia ruindad como persona. Su zalamería fue objeto de diversión para el morenovallismo durante algunos años, pero a la hora de la verdad lo han dejado hundirse solo y no falta el que le ha dado un leve empujón más, al fango que lo ahoga.

 

Suerte la de Gali porque no se conocen las causas reales del despido de Lozano. La versión más consistente, propagada desde los primeros círculos de Casa Puebla, es que fue la conocida y pública haraganería con la que se comportó durante casi siete meses que cobró del erario poblano, donde prefirió exhibir sus viajes, vida familiar y relación amorosa, antes que trabajar al mismo ritmo de una administración escasa de tiempo para ofrecer resultados.

 

Pero a la luz de los hechos ocurridos en una semana vertiginosa esa hipótesis debería revisarse, no porque el ex Jefe de Oficina no sea un haragán, sino porque en realidad su regreso al Senado formó parte del acuerdo morenovallista para asumir la Presidencia de la Cámara Alta con Ernesto Cordero a espaldas de Ricardo Anaya como pago al aval para que Raúl Cervantes pasara de Procurador a Fiscal y se convirtiera en el guardaespaldas del alud de corrupción de Peña Nieto, así como los acuerdos con el ex gobernador poblano.

 

Fue una asonada en toda regla bien preparada en acuerdo con Emilio Gamboa. Creyeron que Anaya se debilitaría y el queretano dobló la apuesta. El resultado se conoce hoy: Javier Lozano junto al propio Cordero, Gil Zuarth y Vega Casillas fueron separados de la bancada, obligados a comprometerse en no votar por el pase automático, pero además enfrentan un proceso de expulsión en la Comisión de Orden que prácticamente tiene el acuerdo de todo el PAN unido alrededor de su dirigente. Querían debilitar a Anaya y terminaron fortaleciéndolo.

 

Javier Lozano Alarcón no es dueño de su escaño en el Senado, sino quien pagó por él y lo hizo ganar in extremis en 2012 con sus habilidades de alquimia. Moreno Valle no quiso mandar a la piedra de los sacrificios a Patricia Leal y prefirió entregar a los leones al ordinario sujeto que acabó quemándose.

 

Quizá a Moreno Valle le urge deshacerse de Lozano Alarcón por representar el vínculo con Othón Muñoz. Periódico Central documentó a principio de semana las reuniones sociales que compartían  y luego la camioneta Escalade que le regaló en 2012 como donación a su campaña por el senado. El ex Jefe de Oficina comenzó a hundirse en un pozo sin fondo.

 

Primero dijo que lo conoció en una o dos ocasiones, pero no había recibido nada de él. Tras la publicación de la fotografía que consagra la donación, afirmó que se trataba de un comodato registrado en su informe de fiscalización al INE, lo que resultó falso. Y ayer en entrevista con Ricardo Morales, redujo todo a un simple ‘préstamo’ como si por prestar una camioneta hasta foto hubiera posando con las llaves del vehículo.

 

Lozano es el asqueroso politiquillo que cree que puede hacernos pendejos dándonos atole con el dedo. Políticamente es un apestado, socialmente es un impresentable y para el morenovallismo ya es totalmente prescindible al grado de que nadie ha salido a darle su apoyo y por el contrario, hasta Jorge Aguilar Chedraui lo instó a explicar sus extraños vínculos con el capo huachicolero.

 

 

Pero el racimo de desgracias no termina ahí pues existen versiones sólidas de la existencia no sólo de regalos como la camioneta, sino que Lozano Alarcón terminó convertido en gestor de ‘El Cachetes’ y en su teléfono se recibió la primera llamada reclamando la detención ejecutada por La Marina. Lozano no tiene defensa porque es un indefendible, impresentable y retrato perfecto de la inmundicia política que nos agobia como generación.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

comments powered by Disqus