Sábado, 08 de Agosto del 2020
Miércoles, 29 Noviembre 2017 02:55

¿Y si Meade exige Puebla para el PRI?

¿Y si Meade exige Puebla para el PRI? Escrito Por :   Arturo Rueda

¿Ese generoso presupuesto avalado por Meade es la llave para garantizar la lealtad de Gali hacia el proyecto del PRI al margen de lo que decida Moreno Valle? A final de cuentas el gobernador tiene el control del aparato político y muchos afines al ex gobernador insisten todos los días en demeritar su fortaleza. Gali, en esa lógica, habría pedido diputaciones locales antes que tratar de incidir en su sucesor o el candidato a la alcaldía


Nadie en el morenovallismo duerme tranquilo, quizá ni Martha Erika Alonso luego que el destape tricolor favoreciera a José Antonio Meade. La urgencia de allegarle votos que lo hagan competitivo levanta la sospecha de que el tecnócrata querrá ganar Puebla y que un modelo electoral donde el voto diferenciado es casi imposible, eso implicará que el PRI se sienta con derecho a que Moreno Valle le devuelva Casa Puebla.

 

Por supuesto que el ex gobernador va a querer convencer a Peña Nieto, Meade y Videgaray de lo contrario: que él puede operar para que el PRI gane la elección presidencial y al mismo tiempo el PAN pueda quedarse con la gubernatura. Pero ese escenario luce francamente absurdo en el marco de una elección concurrente  en la que habrá poco diferenciado.

 

Moreno Valle no pudo hacer ganar a Peña Nieto el estado en 2012, y Videgaray siempre sospechó que el ex gobernador jugó doble, es decir, también operó para López Obrador. Por ello los primeros meses del peñanietismo fueron una tortura para el poblano pues excepto la puerta de Osorio Chong, todas las demás estaban cerradas. Especialmente las de Hacienda y Los Pinos.

 

Fue Meade el puente de plata para que Videgaray recibiera a Moreno Valle en su oficina de Palacio Nacional en una plática tensa, en la que el poblano le mostró los argumentos del por qué López Obrador se había impuesto en Puebla pese al operativo para desfondar a Josefina Vázquez Mota. La alquimia no funcionó porque los objetivos eran contradictorios: hacer ganar a unos candidatos del PRI a diputados federal, a otros del PAN, y por si fuera poco, hacer ganar a la fórmula tricolor al Senado y sacar como primera minoría.

 

La elección federal 2012 en Puebla fue un desastre para la alquimia electoral del morenovallismo. ¿Por qué habría de funcionar en 2018, cuando además se peleará la gubernatura, las 217 alcaldías y el Congreso local? Nadie le va a comprar ese discurso a Moreno Valle: tendrá que entregarle Puebla al PRI y para no sacrificar a su esposa, deberá enviar a otro al matadero.

 

Por eso en Puebla todo es incertidumbre y nadie sabe qué papel le tocará jugar en 2018, si res o carnicero. Para evitar la disyuntiva, por ejemplo, Javier Lozano Alarcón ha comunicado a sus personajes más cercanos que sus días en el PAN están contados y prefiere regresarse al PRI a apoyar a Meade, su compañero en el gabinete de Felipe Calderón.

 

En la nueva promiscuidad de la política mexicana todo es posible, incluso que Lozano decida volver al PRI y por qué no, hasta Moreno Valle. En Acción Nacional todos los caminos se le van cerrando: con justificada razón se duda de su lealtad e incluso Ricardo Anaya le tiene preparada una sorpresa: la promesa de hacerlo senador pero no plurinominal, sino de fórmula, por lo que se convertiría en candidato por Puebla.

 

Dado que al único que no va a traicionarse es a sí mismo, Anaya quiere que Moreno Valle compita en las urnas como forma de asegurar su lealtad. Eso, naturalmente, desbarataría los planes de postular a Martha Erika Alonso a la gubernatura. ¿Cómo se vería Rafael haciendo campaña al Senado y Martha a la gubernatura? Pues claro que terrible.

 

En el morenovallismo hay otra desconfianza que nadie se atreve a expresar en voz alta: ¿cuál será el papel que jugará Gali ya que su condición de gobernador le permite negociar directo con Peña Nieto y Meade? Menospreciarlo y afirmar que “no tiene fichas” puede ser peligroso, y peor aún si no se escucha su veto sobre los potenciales candidatos a la alcaldía o diputaciones.

 

Recordemos que el traje de candidato de Meade se confeccionó por lo menos desde agosto, es decir, cuando se negoció el Presupuesto Federal 2018 con los gobernadores, el objetivo de las asignaciones era amarrar las lealtades. Y vaya que lo lograron, pues para Puebla el incremento fue muy superior a la media y llegó a los 88 mil millones en una cifra histórica.

 

¿Ese generoso presupuesto avalado por Meade es la llave para garantizar la lealtad de Gali hacia el proyecto del PRI al margen de lo que decida Moreno Valle? A final de cuentas el gobernador tiene el control del aparato político y muchos afines al ex gobernador insisten todos los días en demeritar su fortaleza. Gali, en esa lógica, habría pedido diputaciones locales antes que tratar de incidir en su sucesor o el candidato a la alcaldía. El gobernador, para alejarse de los conflictos, prefiere garantizar su tranquilidad antes de buscar imponerse en la rebatinga de las candidaturas.

 

Como siempre, follow the money. En la asignación presupuestal del 2018 está la clave de comportamiento electoral de los gobernadores. En ese sentido, para Peña habrá sido más barato negociar con Gali que con Moreno Valle. Nadie duerme en paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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