Sábado, 20 de Julio del 2019
Lunes, 15 Enero 2018 02:20

La primavera de Gali (ya vienen los tanques rusos)

La primavera de Gali (ya vienen los tanques rusos) Escrito Por :   Arturo Rueda

También a Gali le tocó a atender la descomposición en materia de seguridad pública que tiene varias vertientes. La primera es el colapso en materia policial, pues el diagnóstico del Sistema Nacional de Seguridad Refleja el déficit del 66 por ciento en el estado de fuerza, resultado directo de la decisión de Moreno Valle de invertir más en ladrillos que en los cuerpos de seguridad. Más obra, puentes, parques, calles con concreto, dejaban más comisiones que contratar policías para resguardar a los poblanos


Lo peor del gobierno de Gali, se comenta en todas las mesas, es su exagerada brevedad: después de que este día rinda su primer informe, sólo le quedarán once meses en el ejercicio del cargo. Su minigubernatura, sin embargo, ha sido una especie de ‘Primavera de Praga’ a la poblana. Un ejercicio del poder sutil, carismático, alejado del autoritarismo y de los excesos que caracterizaron al morenovallismo.

 

Lo de Gali es una ‘Primavera De Praga’ a la poblana porque todo parece encaminarse a una nueva invasión de los tanques rusos si prospera la tentativa de colocar a Martha Erika Alonso en Casa Puebla para que Rafael continúe gobernando desde la alcoba conyugal y los excesos autoritarios nuevamente se hagan presentes. El mismo tiempo que le queda a Tony, once meses, es quizá el mismo tiempo para que entren otra vez los tanques rusos.

 

Lo primero que la sociedad poblana le agradece al gobernador es su poco ánimo rijoso para pelearse con todos y por todo. Las formas terribles autoritarias de “cantado vale doble” y “yo por las buenas bueno, pero por las malas mejor” quedaron en suspenso. Sin ceder un ápice de eficacia en la estructura gubernamental, Gali entendió que ejercer el poder con mano izquierda es lo que necesitaban los grupos empresariales, sociales e intelectuales del estado tras seis años de maltratos.

 

A diferencia de Moreno Valle, Gali no necesita pelearse con nadie para salirse con la suya. Su estilo es el carisma, el convencimiento. Y eso a la larga sale más barato. Puede compararse en materia de logros. La Industria Militar, con sus doce fábricas, aportará más o menos los mismos puestos de trabajo que trajo Audi. Pero la diferencia de costos es brutal. Mientras que Gali lo logró con la donación de un predio que de por sí no era productivo como La Célula, Moreno Valle tuvo que meterle más de 18 mil millones de pesos.

 

La agenda de prioridades es otra diferencia fundamental. Gali ha gobernado para Puebla, no para una fantasía presidencial. Aspira a terminar su cargo y  poder caminar entre los poblanos con tranquilidad y reconocimiento al estilo Melquiades. Por ello, en su agenda, no hay megalomanías, excesos ni revanchas. Nadie ha sido extraordinariamente beneficiario, pero tampoco excesivamente castigado. El poder tiene atención para todos.

 

En el último año nadie puede afirmar que ha sido objeto de represión, persecución o censura. Y si había presos políticos, se encargó de que sus procesos jurídicos se condujeran con legalidad, por lo que casi todos ellos salieron libres una vez que se acabó la instrucción de mantenerlos en la cárcel al precio que sea. Rubén Sarabia ‘Simitrio’ y varios más dejaron el penal.

 

También a diferencia de Moreno Valle, Gali es un gobernador de tierra, no de aire. Alejado de la parafernalia de los helicópteros, la gestión se hace a pie. No usa los Agusta a la mínima oportunidad y tampoco duda en ponerse los zapatos destinados a las familias que menos tienen en una representación de la cercanía con el poder.

 

También a Gali le tocó atender la descomposición en materia de seguridad pública que tiene varias vertientes. La primera es el colapso en materia policial, pues el diagnóstico del Sistema Nacional de Seguridad Refleja el déficit del 66 por ciento en el estado de fuerza, resultado directo de la decisión de Moreno Valle de invertir más en ladrillos que en los cuerpos de seguridad. Más obra, puentes, parques, calles con concreto, dejaban más comisiones que contratar policías para resguardar a los poblanos.

 

No fue el único déficit. La ruptura del tejido social en los municipios que forman parte del Triángulo Rojo provocada por el fenómeno del huachicol detonó una guerra en la zona en la que los cuerpos de seguridad locales fueron incapaces de contener a las bandas que crecieron en la etapa de Moreno Valle. Gali logró conseguir el apoyo de la Defensa Nacional y del presidente Peña, pero el incremento de homicidios, robo de vehículos y la expansión a la zona de San Martín pudieron evitarse si la anterior administración hubiera atacado.

 

Pero sin duda lo más complejo para Gali ha sido frenar el apetito voraz de los morenovallistas que quisieron menoscabar su figura colocándose a las enaguas del Jefe Máximo. La prudencia es lo fuerte del gobernador, pero no la dejadez. Aplicó control tanto a los propios como Michel Chaín al expulsarlo de Secotrade por pretender adueñarse de logros, como a los ajenos, como le pasó recientemente a Flores Toledano que quiso desafiarlo en su informe. En el camino también refrenó los ímpetus de personajes como Eukid Castañón que una y otra vez han querido jugarle las contras.

 

Ese estilo pausado, carismático, se refleja en que Gali forma parte del TopTen de los gobernadores mejor evaluados del ranking México Elige. Pero la ‘primavera de libertades’ está a punto de acabarse. Sólo hasta entonces extrañaremos a alguien que no apostó por la opresión ni el espionaje como forma de ejercer el poder.

 

 

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