Sábado, 19 de Septiembre del 2020

Policías cobran cuota por tolerar la prostitución en el Periférico Ecológico

Policías cobran cuota por tolerar la prostitución en el Periférico Ecológico
Miércoles, 15 Febrero 2017 02:05
Luisa Tirzo / Coronango

Mientras que sus “padrotes” esperan cerca para cobrar sus ganancias. A orilla de carretera puede apreciarse a las chicas, vestidas de pantalón rosa y blusa negra, haciendo la parada a todo vehículo que circula por la vía rápida. Cuando por fin consiguen un cliente, las patrullas de la policía van hasta este punto a cobrar su respectiva “cuota”



A menos de un kilómetro del Complejo Metropolitano de Seguridad Pública conocido como C-5, sexoservidoras son explotadas para que ejerzan la prostitución en la orilla del Periférico Ecológico, hasta donde policías estatales llegan para cobrar su “cuota”, ya sea en efectivo o en “especie”.


Desde temprana hora las chicas, uniformadas con pantalón rosa y blusa negra, de unos 35 años de edad, son trasladadas en autos y camionetas hasta la lateral del Periférico, casi en el entronque con la Autopista Puebla-México, en la zona de Coronango, para que ejerzan la prostitución el día entero, bajo el rayo del sol, mientras que sus “padrotes”, esperan pacientes muy cerca de ahí, para después recoger sus ganancias.


A todo automovilista que circula por el Periférico Ecológico, las chicas le hacen la parada, no importa si es un camión auto o un camión transportistas. En la zona es difícil estacionarse, ya que los autos circulan a alta velocidad, pero cuando por fin consiguen un cliente el “encuentro” no necesariamente se da en un hotel, sino que comúnmente lo realizan en medio de la maleza o en los autos estacionados a la orilla del Periférico, sin importar que esto pueda provocar un accidente. Los costos oscilan entre 150 y 200 pesos por 15 minutos.


Pero esta actividad no se realiza sin la complicidad de la Policía y hasta este punto, las patrullas llegan para exigir su “cuota” por permitirles ejercer la prostitución sin problemas.


En una breve entrevista, una de ellas, que omite su nombre, reconoce que paga a la policía para que le permitan “trabajar” en el Periférico Ecológico, pero cuando no tiene dinero, paga a la policía con un encuentro sexual.


Los vecinos de la zona afirman que las mujeres acuden recurrentemente a este punto e incluso las han ahuyentado para que ya no se instalen, pero siempre vuelven gracias al proxeneta que las explota.


“A veces vienen en un auto blanco nuevo, lo estacionan debajo del árbol en la esquina del terreno. Otras veces, una camioneta las deja y ellas trabajan varias horas en el lugar, o se terminan yendo con algún cliente. Casi siempre vienen con blusa o pantalón color de rosa, y sus gafas negras”, mencionó uno de los vecinos sondeados.


Añadieron que el predio en el que se instalan las sexoservidoras es propiedad privada y consideran que el propio dueño –quien no es originario de la zona– no está enterado de lo que se hace en su propiedad.